Pertenecen a esta familia aves de tamaño mediano y grande, con pico más o menos obtuso y aplanado; cuello generalmente largo, alas de diferentes tamaños, de grandes como las del cisne a más pequeñas como la cerceta, pies con tres dedos anteriores palmeados. Esencialmente acuáticos, buscan el alimento en la superficie o bajo el agua. Nidifican en el suelo, en agujeros de árboles o entre las rocas. Forran el nido con plumón, que la hembra se arranca del pecho. La muda completa y simultánea de la pluma, (mancada) se realiza en tres o cuatro semanas, durante las cuales no pueden volar, exceptuando algunas especies. En esta gran familia de aves acuáticas, pueden reconocerse tres grupos claramente diferenciados, patos, gansos y cisnes.

Los patos, de patas más cortas y con el pico aplanado, son generalmente de menor tamaño y pueden dividirse en dos grupos, ánades de superficie y buceadoras.

Los gansos son habituales en las altas latitudes de Europa y Norteamérica. De porte más compacto que los cisnes, son de mayor tamaño que los patos. Se nutren en llanuras anegadas más que en el agua, si bien son excelentes nadadores. Son gregarios; vuelan adoptando formaciones geométricas. Cuando en enormes bandos atraviesan el cielo otoñal, llenándolo con sus potentes gritos, constituyen uno de los espectáculos más atrayentes que el mundo de las aves puede ofrecer.

Los cisnes, son aves de gran tamaño, pico aplanado, con cuello muy largo, cuerpo y patas robustas. El color puede ser blanco o negro, mientras que los jóvenes son negruzcos o grises. Los huevos que ponen, sobre una docena, son blancos. Despegan del agua con dificultad, mientras que nadan elegantemente sumergiendo el cuello para buscar alimento.