Golondrina Común

 

 

 

 

Hirundo rustica 19 cm.

El refrán «una sola golondrina no anuncia el verano» está basado en una auténtica observación de las aves: cuando las golondrinas empiezan a volver de sus cuarteles de invierno en África, a mediados de febrero primeros de marzo, se presentan al principio de una en una. Hasta bien entrado el mes de marzo no llega el grueso, y entonces ya se puede decir que el verano se aproxima.

A menudo crían en pequeñas comunidades, reuniéndose con sus próximos parientes, los aviones, en época de migración o cuando se trata de buscar alimento. Su voz más común es un gorjeante «tsuit-tsuit-tsuit» y su nota de alarma una «tsuii» doble. El gorjeo es emitido tanto si el ave está posada como en vuelo.

Pasada la época de cría se reúnen las golondrinas, jóvenes y adultos, a veces por millares, para dormir en lugares apropiados, generalmente carrizales, a los que también acuden otras especies afines, antes de emprender su definitivo vuelo migratorio. Aunque aparentemente golondrinas, aviones y vencejos son muy parecidos, estos últimos no están estrechamente relacionados con los dos primeros, perteneciendo a un orden muy distinto.

 

Identificación: Partes superiores azul oscuro, metálico; frente y garganta, rojo castaño; cola ahorquillada, con rectrices externas muy largas, sobre todo en el macho.

Nidificación: Ambos sexos construyen nido de barro y pajas en forma de media taza, forrado con plumas, en el alero o viga en edificio; pone, de abril a agosto, de 3 a 6 huevos blancos ligeramente moteados de pardo rojizo; incubación, sólo por la hembra, unos 15 días; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan tras 18 a 21 días.

Alimentación: Insectos en vuelo, que algunas veces incluyen libélulas y mariposas.

Hábitat: Ciudades y pueblos.

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