En las álcidas (Alcidae) están comprendidos los araos, alcas y frailecillos. Recuerdan a las gaviotas por algunos caracteres del cráneo, si bien su caja torácica esta más desarrollada y su porte es más erecto; por otro lado, las patas, insertas posteriormente, se aproximan levemente a las de los colimbiformes. El pico, comprimido, es relativamente grueso y las alas son cortas y apuntadas, con la cola también corta. Carecen del primer dedo, mientras los restantes son palmeados. Miden de 15 a 75 cm. de altura y son de coloración negra y oscura en la parte superior, y en la inferior, blancuzca, aunque con plumaje nupcial aparecen penachos y placas corneas vivamente coloreados, ocurriendo en muchas especies que la muda de las rémiges es simultánea. Las alcas son pelágicas y buceadoras, persiguiendo a sus presas, por así decirlo, «volando» bajo el agua, para lo que utilizan los pies a modo de timón. Algunas especies se alimentan incluso en los fondos. Su vuelo es bajo pero precipitado, con los pies encogidos y casi escondidos, dispuestas a zambullirse de cabeza con las alas semiabiertas para «cazar» su alimento: peces y crustáceos. Nidifican en colonias, a veces muy numerosas, sobre islotes rocosos. Ponen en los acantilados, al descubierto o en madrigueras, uno o dos huevos de forma y color variables, que ambos progenitores incuban. Los pollos, recubiertos de plumón, permanecen en el nido desde dos días a seis semanas (frailecillos), si bien aprenden antes a nadar y bucear que a volar.