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Avión Zapador Riparia riparia El más pequeño de los
hirundinidos ibéricos es el Avión Zapador Riparia riparia y
probablemente el de vuelo más ligero y rápido. El plumaje del dorso de las
alas, espalda, cabeza y cola es pardo
Especie muy gregaria,
forma bandos muy numerosos y en migración la cantidad de aviones zapadores
que pueden observarse pasando por lugares apropiados de los Pirineos y por
las costas mediterráneas es verdaderamente incalculable. En vuelo se le
distingue bien de otros hirundínidos con los que se mezcla, bien por su
color terroso o por el vuelo más rápido y rectilíneo, sin hacer los
pronunciados descensos que caracterizan el vuelo de golondrinas y vencejos.
Normalmente frecuenta masas de agua somera con vegetación palustre, marismas
y riberas de ríos con taludes y cortados donde se establece para criar. En
migración se reúne en cantidades muy grandes en carrizales de Typha y
Phragmites para dormir y si se entra allí y se dispersan, sorprende que
en tan poco espacio pueda haber tantos. También vuela a gran altura y
entonces es difícil distinguirlo de los demás hirundínidos. En el mes de agosto y a
veces en los últimos días de julio todos los jóvenes aviones zapadores se
reúnen en lugares apropiados, casi siempre en zona palustre y entonces puede
observarse bien que su plumaje se parece al de los adultos, pero las partes
superiores están franjeadas o rayadas con pardo rojizo o gris blanquecino,
especialmente en el obispillo o rabadilla y la garganta y el mentón son
parduzcos, no blanca como en los adultos. Entre los aviones que se ven en
migración se observan diferentes tonalidades en la coloración de pájaros
adultos. Las variaciones geográficas son, pues, en opinión de Vaurie (1959)
clinales y el plumaje oscuro de los que viven más al norte de su área
geográfica pasa por fases intermedias hasta llegar al color más pálido de la
subespecie riparia shelleyi que vive en Egipto y Sudán. Aunque menos que las
golondrinas, los aviones zapadores se posan también en cables del tendido
eléctrico o telefónico y a baja altura en plantas que caen sobre el agua,
ramas y aun raíces sobresalientes No es un pájaro precisamente muy expresivo
en sus manifestaciones vocales. Al volar emite un corto y quizá áspero
¡¡chrrip!! y si nos aproximamos mucho a su colonia salen volando, lanzando
un débil ¡¡rit!! o ¡¡brrit!! A partir de mediados de abril puede oírseles
cantar con un débil gorjeo melodioso, pero pobre de expresión. Cantan más en
mayo y casi todo junio y sólo de forma ocasional en julio y agosto. Comen volando bajos sobre
la superficie de las aguas y vegetación acuática y palustre. Muy a menudo en
zonas de abundantes mosquitos y de charcas y basureros donde la fermentación
es fuerte. Sobre tierras cultivadas se ven a ras del agua de ríos. Los
dípteros deben constituir la mayor parte de su dieta. Jourdain cita
coleópteros pequeños, ephemenoptera (Ephemeridae) y Trichoptera. Anida en colonias
situadas en cantiles, taludes terrosos o arenosos de ríos y charcas o
excavaciones abandonadas. Bernis cita para La Mancha nidos en el interior de
pozos. También en canteras. Allí, excavan un largo túnel de 70-100 cm. al fondo del cual hacen una
cámara o ensanchamiento que según se ha visto, tiene unas dimensiones
ligeramente inferiores a las del nido de barro de un Avión Común. El túnel
es horizontal y recto, pero si el pájaro encuentra un obstáculo, piedra o
raíz, hace un codo. La cámara está recubierta en el fondo por trozos
pequeños de paja seca y plumas, casi siempre de gallina, unidas entre sí con
algo de saliva. Ambos sexos trabajan en la excavación del túnel, empresa
fácil normalmente porque escogen lugares donde la arenisca y la tierra están
poco ligadas. La boca de entrada varía mucho, por el desgaste de las uñas de
los pájaros posándose en sus bordes o por la naturaleza del terreno. Unos
son extraordinariamente pequeños impidiendo el paso a dos pájaros a la vez y
otros se agrietan y quedan muy abiertos. Los nidos suelen estar a una altura
muy variable del suelo. Una pequeña colonia estudiada en León se hallaba
situada a 90-110 cm. del suelo, que en este caso era la superficie del agua
del río. Además el talud tenía cierta inclinación hacia adentro de forma que
naturalmente los agujeros quedaban protegidos de la fuerte lluvia. Frente a
este talud había otro más alto y extenso que los pájaros no habían usado
nunca, quizá por la dureza de la tierra que no les permitía excavar bien. La
puesta es normalmente de 5-6 huevos. Muchas de 7, algunas de 8 y rara vez de
menos de cuatro. En Bélgica, Verheyen estima como normal la puesta de 5
huevos y bastante regularmente 4 ó 6. Jourdain da para Gran Bretaña una
puesta habitual de 4-5 y algunas veces de 3 y 6-7. Son blancos y la cáscara
es tan fina que pronto se nota la marcha de la incubación. De 10 huevos
medidos al azar en la provincia de León se obtuvieron un promedio de 17,03 x
12,73 mm. Jourdain da para Gran Bretaña un promedio 17,96 x 12,56 mm. de 100 huevos medidos. Las
diferencias son mínimas en estos huevos tan pequeños y así Verheyen obtuvo
para 100 en Bélgica una media de 17,7 x 12,5 mm. Las puestas son
relativamente tardías y es raro encontrar en el norte de Iberia alguna
completa antes del 15 de mayo. Lo normal es que para finales de este mes ya
todas las colonias marchen al unísono en la reproducción, de forma que los
pollos de la primera puesta nazcan a la vez en todos los agujeros. Este
detalle curioso, siempre nos ha llamado la atención. Parece que ambos sexos
incuban alternadamente durante 12 días. Jourdain da 14 días y se han
determinado hasta 16 días. También ambos adultos ceban y lo hacen con
intensidad de manera que los pollos pueden asomar del nido a los 13-15 días,
pero no vuelan normalmente antes de los 16-19 días. Las colonias que se
suelen ver en Iberia están muy dispersas y no son ciertamente muy numerosas,
faltando o siendo su densidad muy baja en todo el Cantábrico y Galicia. En
Asturias muchas están en cortados hechos hace relativamente pocos años para
la construcción de carreteras y por supuesto no lejos del curso de un río.
Lo corriente son pequeñas colonias de 6-10 parejas. Las mayores están
formadas por 25-100 parejas en taludes de ríos del centro, oeste y sur de
Iberia. Las colonias pueden aparecer completamente abandonadas un año y
permanecer así varios hasta que vuelven a ser florecientes. Los adultos
retornan a la misma varios años consecutivos si sobreviven a su larga
invernada en Africa. Incluso ocupan el mismo agujero como ha demostrado el
anillamiento. Bernis (1971) cita cambios de colonia comprobados en Badajoz
por Pérez Chiscano que anilló en Villanueva de la Serena y que dos años
después él mismo controló en otra colonia de cría del pueblo de Campanario,
distante 16,5 km. de la que habían ocupado
primero. El Avión Zapador tiene
una amplia área de cría extendida por toda Eurasia, salvo Islandia. Como ave eminentemente
estival, sus migraciones resultan verdaderamente espectaculares y el paso en
toda el área mediterránea es muy acusado. Un masivo anillamiento ha
producido información ciertamente exhaustiva que vamos a resumir aquí de
acuerdo con Bernis (1971). En Iberia no es una especie abundante y en muchas
regiones resulta sorprendentemente escaso (Cataluña). Las colonias en
algunos países europeos pueden ser de 500 parejas y aún más. Pero lo normal
es que no sobrepasen los 100 agujeros, lo que no supone necesariamente 100
parejas reproductoras. La migración de este
pequeño pájaro comienza con la concentración en lugares apropiados, casi
siempre carrizales, de gran número de aves jóvenes y adultas ya en los
primeros días de agosto. Muchas son nativas, pero por el anillamiento
sabemos que algunas proceden de países europeos de más al norte. Pronto en
estos posaderos o dormideros hay gran cantidad de golondrinas con las que
frecuentemente se asocia el Avión Zapador en sus vuelos migratorios. Como
ejemplo de este, llamémoslo, movimiento premigratorio, Bernis da noticias de
aviones anillados en el dormidero de la Laguna de Medina (Cádiz) entre el 9
de agosto y el 5 de septiembre y que al año siguiente fueron controlados en
una colonia de cría de Badajoz por Pérez Chiscano. Esto sugiere no sólo un
primer desplazamiento migratorio hacia el Sur, sino también la permanencia
en ese dormidero durante un relativo largo tiempo, que puede ser de casi un
mes, antes de iniciar el gran salto sobre el norte de Africa y volando sobre
el Atlas alcanzar el Africa Tropical, Central y casi hasta Sudáfrica. Para,
Moreau, (1972), la mayor parte de los aviones zapadores europeos parecen
invernar por encima de la línea equatorial. En el Senegal, en el Lago Guier
existe un gigantesco dormidero donde pueden verse muchos millares de ellos
hasta el 15 de mayo. Por el día comen en zonas de savana situadas hasta 20 km. de distancia. También en
Nigeria abunda. En el otoño se observa un fuerte paso a lo largo de las
orillas occidentales del Lago Tchad, pero es especialmente fuerte en
primavera. Aquí los recuentos de aviones volando hacia el norte a menudo
exceden de 100.000 por hora y un día se contaron 175.000 en una hora. Para
dar una idea del número de aviones zapadores que pueden llegar a Africa a
invernar, se cita el testimonio de C.J. Mead que calcula a través de
recuentos en posaderos, que en el otoño llegan a Gran Bretaña no menos de
10.000.000. Esto daría una densidad de 50 por km. cuadrado. La mitad de esta
densidad extrapolada sobre 15 millones de km. cuadrados, extensión donde la
especie se reproduce en el Paleártico occidental, daría un total de 375
millones de estos pájaros que pasan a Africa volando sobre tierras y masas
de agua de la cuenca mediterránea. Dice Moreau, ¿quién puede opinar que esta
cifra no es razonable en vista de la observación de que no menos de un
millón de aviones zapadores pueden pasar en un solo día de primavera por el
Lago Tchad? En la Península Ibérica
hay muy numerosas recuperaciones de aviones zapadores anillados en otros
países de Europa. Muchos fueron marcados como pollos, pero hay considerable
número de adultos también. Casi todos proceden de países de Europa
occidental, sobre todo de Francia, Gran Bretaña, Bélgica, etc. El paso
otoñal es muy abundante y en zonas del sur de la Península se producen
grandes concentraciones como ya se ha dicho, pero el paso primaveral resulta
verdaderamente ingente, cogiendo la banda migratoria desde el Sur, Sudoeste
y Levante hacia los Pirineos, sensiblemente para Bernis el mismo camino que
en el otoño. Sin embargo, uno anillado en septiembre en Blanes (Gerona) como
joven en paso otoñal, fue recuperado en Gabes (Túnez) en mayo de 1972
volando hacia el Norte en paso primaveral. ¿Quiere esto decir que la banda
migratoria puede caer ligeramente más hacia oriente en primavera o lo que es
más probable que el pájaro llegó a invernar a Africa Central y allí fue
recogido por el flujo migratorio hacia el Norte de la primavera siguiente? Hasta 1972 habían sido
anillados en España 3.639 aviones zapadores que produjeron 17 recuperaciones
lejanas. Estas cifras están aún muy distantes de las enormes conseguidas en
otros países europeos. Solamente en Gran Bretaña puede estar ya en el millón
de zapadores anillados. |