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Anade
Azulón Anas platyrhynhos
El más conocido y popular de todos los patos es el Anade Azulón Anas
platyrhynhos. El macho es un pájaro vistoso inconfundible. La cabeza y
el cuello son de color verde oscuro brillante, cortado
La hembra en plumaje
nupcial tiene el tono general pardo, moteado y rayado formando como escamas
y no exento de belleza a pesar de sus tonos más apagados que el resto de las
hembras de los patos de superficie. El espejuelo de color azul violáceo,
ribeteado de blanco y negro, resulta junto con el gran tamaño un detalle
inconfundible para la identificación. En plumaje de eclipse los
machos son muy parecidos a las hembras, pero tienen la cabeza y el cuello
pardo oscuro, más que ellas y su tono es uniforme. También el pecho es más
oscuro y en conjunto y vistos de cerca no hay posibilidad de confusión. El
eclipse es completo de julio a agosto. Los azulones jóvenes se parecen a la
hembra adulta, pero tienen las patas de color muy apagado y las membranas
interdigitales son más oscuras. Probablemente estamos ante
la especie de ánade más versátil que es capaz de adaptarse a cualquier
condición de vida y que ha sido el pato más admirado por el hombre, que
incluso, lo ha domesticado. El vuelo del Anade Azulón es característico y
bien conocido. Bate las alas rápida, pero no profundamente y produce un
sonido silbante característico. Anda bien por el suelo, pero no con el
cuello estirado, sino bajándolo al nivel del cuerpo y con frecuencia
curvándolo. Se empareja pronto, muchas veces ya se ven así en noviembre,
pero más a menudo no andan solas las parejas hasta la primavera y forman
bandos de regular tamaño, a veces hasta de centenares de individuos. También
se le puede ver en bandos de otros patos, singularmente en compañía de
Silbón Europeo Anas penelope, pero casi siempre es esta última la
especie que domina. Por eso en los censos que se realizan durante el
invierno en Iberia, el Anade Azulón no es el más abundante en los grandes
bandos por lo que resulta difícil contar el gran número de parejas sueltas
que se ven por todas las zonas húmedas de la Península. El Anade Azulón es una
especie que por sus hábitos y abundancia ha sido bien estudiado, pero
existen en Iberia zonas en donde no se conoce exactamente su comportamiento
en el otoño e invierno. Como otras especies de ánades vive en lagunas con
vegetación acuática, riberas, marismas, colas de embalses, márgenes de ríos,
carrizales, aguazales, juncales, canales y acequias. Sorprendentemente se le
puede encontrar en lugares áridos, a veces lejos del agua e incluso en
algunos lugares del norte de Europa en bosquecillos y estanques dentro de
las ciudades. Esto último también sucede en la Península Ibérica, donde
muchos estanques situados en el centro de las ciudades, si tienen isletas o
vegetación acuática, cobijan una pequeña población de ánades azulones que,
sin embargo, en muchos casos se malogran por hibridar con patos domésticos
que viven en los mismos estanques. El Anade Azulón es bastante
ruidoso. Los grupos y bandos vuelan generalmente acompañándose del conocido
¡¡quark!! que emiten varias
hembras a la vez. Los machos lanzan un sonido más agudo ¡¡quek!! o
¡¡quek-ek-ek!! que en realidad no difiere esencialmente del emitido por las
hembras, pero se han querido exagerar estas que aunque marcadas, lo son
menos que en otras especies de patos. La alimentación del Anade
Azulón está formada fundamentalmente por materia vegetal que incluye según
Jourdain, semillas, brotes y hojas de muchas plantas acuáticas y terrestres,
También es importante pieza en su dieta la Zostera marina y numerosos
frutos y bayas. Igualmente come muchos insectos, sobre todo Hemíptera,
Coleóptera escarabajos de agua y larvas de Elateridae, Hynjenoptera y
Díptera. En estuarios y playas muchos moluscos (Littorina, Rissoa, Helix
nemoralis, Cardium y Tellina etc). También crustáceos, gusanos,
lombrices de tierra, ranas, renacuajos, anguilas, etc., que comen en aguas
someras de estuarios, marismas, charcas y en tierra firme, campos, sembrados
y tierras cultivadas. El ciclo de este ánade incluye una zona de reposo o
sesteo y otra de alimentación que suele estar muy distante a veces. Para el
reposo busca masas de agua, con frecuencia extensas para grupos o bandos. En
encharcamientos las parejas vadean sueltas y aisladas, pero la comida
concentra a todas en horas de la noche fundamentalmente. El Anade Azulón se empareja muy pronto. Antes de comenzar el invierno
las parejas se ven juntas e incluso existe entre ellas un falso celo que se
manifiesta sorprendentemente muy fuerte en algunos
machos adultos. El cortejo comienza nadando varios machos alrededor de la
hembra que permanece al principio indiferente, pero que pronto se interesa
en el juego. Los machos llevan la cabeza recogida el cuello echado sobre la
espalda y después de varias vueltas calan los picos en el agua, elevándose
en ella e hinchando el pecho para a continuación descender, no sin antes
lanzar hacia adelante con el pico un chorro fino de agua al sacudirlo y
emitir también un ligero silbido. A continuación elevan la cola dos o tres
veces en sucesión rápida, Después de una serie de secuencias, erizando las
plumas de la cabeza y estirando el cuello y bajándolo a nivel el agua, nadan
en todas direcciones como si repentinamente se hubieran trastornado. Estas
ceremonias son sobradamente conocidas y no se si su descripción será lo
suficientemente clara como para hacerse una idea de ellas, pero todos los
observadores de la fauna acuática se han fijado con frecuencia en las
actitudes de los patos al nadar como alocados con el cuello bien estirado
sobre el agua. No existe un orden en las ceremonias descritas y a veces sólo
representan parte de ellas o una sola. El período de la cría comienza para esta especie muy pronto,
encontrándose los nidos ya construidos en los últimos días de febrero, pero
más a menudo en marzo. Normalmente los nidos están situados en el suelo
entre vegetación acuática o arbustiva, carrizos, etc. Este pato es realmente
poco escogido para buscar un lugar donde establecer los nidos. Con
frecuencia los hace cerca de las casas y los lugares insólitos se
multiplican todos los años. Se han visto nidos en ventanas de casas
abandonadas, en automóviles para desguace amontonados junto a una laguna, y
Lucientes dice que en el interior de las casetas de observación construidas
en las orillas de la laguna de Gallocanta (Zaragoza), había en 1975 varios
nidos de ánades azulones. También en huecos de árboles, agujeros en
paredones, nidos viejos de córvidos, entre la hiedra muy tupida y en nidos
artificiales. Estos han demostrado ser muy eficaces y en algunos países
(Holanda, Alemania, etc.) se preparan unas cestas de mimbre u otro material
en forma de cántaro que se colocan en postes sobre el agua de lagunas. En
zonas de densos carrizales la nidificación pasa muy desapercibida por la
poca actividad desarrollada por los ánades durante el día. Las parejas
observadas con nido y que ocupaban lugares muy ocultos entre tupida
vegetación acuática, sólo manifestaban su presencia por el sonido emitido de
forma ocasional por las hembras que incubaban y atendían a sus pollos,
mientras en la misma laguna fochas y zampullines descubrían su presencia nadando al descubierto. Los nidos son construidos
por las hembras utilizando como material hojas secas, hierbas y diferente
materia vegetal entremezclada con el plumón y las plumas que los propios
patos añaden a medida que transcurre la incubación. Su aspecto es desaliñado
y en el centro hay un somero cuenco en el que hace la puesta normal de 7 a
14 huevos a partir de marzo en la mitad sur de Iberia y desde abril y aún
más tarde en la zona Norte. Los huevos son de color blanco grisáceo o
verdosos muy pálidos pero siempre con un matiz gris que les da aspecto poco
limpio. Jourdain da para 100 huevos de origen británico un promedio de
medidas de 57,17 X 41,03 mm. Hasta que no completa la puesta, la hembra no
comienza la incubación. Mientras tanto cubre los huevos con plumón o hierbas
y el macho no se aleja mucho del nido. La incubación dura 26-28 días.
Jourdain da como promedio para 100 casos estudiados 28-281/2
días, pero menciona datos de 26, 24 y aún 22 días de incubación. Casi todos los pollos nacen a la vez y pronto, a las pocas horas,
abandonan el nido y se lanzan en pos de la hembra al agua donde nadan con
gran soltura y persiguen aquí y allí los pequeños dípteros que sobrevuelan o
se posan sobre el agua. Al nacer y una vez que están bien secos tienen las
partes superiores de color pardo oscuro con un tinte amarillo muy conspicuo.
A través de los ojos una banda negra llega hasta la nuca donde se une con la
que atraviesa el píleo. También tienen una mancha oscura muy visible en los
oídos. Las partes inferiores son amarillentas con tonos tostados en la
garganta y laterales del cuello. El pico es muy oscuro en la mandíbula
superior y más claro, blanco rosado en la inferior. Las patas son negruzcas
con los laterales más pálidos, casi blancos. A pesar de la gran cantidad de
enemigos que estos pequeños ánades tienen en cualquier mancha de agua,
aguiluchos laguneros, ratas, gaviotas, etc., se desarrollan muy bien y el
índice de reproducción es alto para esta especie. A los 52-55 días ya vuelan
muy bien, Bannerman (1958) comenta que los jóvenes ánades cuando más
necesitan a sus padres sufren su ausencia al comenzar la muda, mancar como
se dice habitualmente en España, de forma que quedan totalmente
incapacitados para defender a su prole. Esta temprana muda, por una
afortunada previsión de la Naturaleza no es sufrida por la hembra sobre la
que cae toda la responsabilidad de sacar adelante a toda la prole. El Anade Azulón ocupa en
Europa una gran extensión, reproduciéndose desde el sur de Groenlandia,
Islandia, Islas Feroes, Islas Británicas, Eurasia hasta el extremo más
oriental y por el Sur hasta el noroeste de Africa. Es especie sedentaria en
gran parte, pero una no despreciable población se desplaza desde sus lugares
de cría, bien buscando un lugar común y ya tradicional para la muda o en
migración como luego veremos, con movimientos nomádicos que a veces son
difíciles de interpretar y sobre todo están muy influenciados por los
bruscos cambios de la meteorología invernal. Las poblaciones nativas de los
países del norte de Europa son muy grandes y el conjunto de ellas,
incluyendo la zona septentrional rusa, puede rebasar hoy los cinco millones
de parejas reproductoras. Solamente en Dinamarca se calcula que la población
nativa no es inferior a las 300.000 parejas. Mayor aún es en Holanda donde
puede rebasar el medio millón (Bruijns y Eygenraum, 1962). Todos los países
que rodean el mar Báltico son tradicionalmente pateros y debe ser
incalculable la población de Anade Azulón en el norte de Alemania, Polonia y
demás países ribereños de aquel mar. En Finlandia la población resulta
incontable, pero no exagerada para la infinidad de lagos que hay en el país
y puede estar cerca de las 200.000 parejas. Menores poblaciones hay en las
Islas Británicas, Bélgica y Francia. En la Península Ibérica no
existe un censo de las parejas que se reproducen, y este pato se reparte por
todo el país pero con mucha mayor densidad en la mitad meridional. Aunque se
haya distribuido con cierta uniformidad por ríos, lagunas, arroyos, charcas,
marismas, rías, etc., alcanza una densidad mucho mayor en las conocidas
zonas húmedas del sur y del levante español. Vive en toda la cuenca del río
Ebro desde el mismo pantano en Reinosa (Santander), donde se estima que
anidan no menos de 200 parejas (Pardo de Santayana, 1974), hasta el propio
Delta donde es con mucho la anátida más abundante reproduciéndose (Maluquer
1971). Allí pueden encontrarse los primeros nidos ya a finales de marzo,
aunque el mayor contingente no anida hasta abril. No se ha realizado una
estimación de las parejas que crían allí, pero no será inferior a dos
millares. Halier y Pletscher (1965) citados por Maluquer dan «varios
millares» como nidificantes en la región del Delta. La gran cantidad de
lagunas, encharcamientos primaverales y colas de embalses que se distribuyen
por toda la geografía peninsular con especial densidad en la zona centro
occidental, debe albergar una población de azulones muy notable. Pero, la
Albufera de Valencia y las Marismas del Guadalquivir concentran ellas solas
en el sur de España varios millares de parejas nidificantes. Una importante
población hay también en la Laguna de Gallocanta (Zaragoza). Allí, Aragües
et al. (1974) calculaban no menos de 300 parejas para toda la laguna, en los
campos que la rodean crían también bastantes parejas más. Por toda Castilla y en
Galicia charcas y lagunejas se encuentran parejas diseminadas, de azulones.
La desecación de las más importantes de La Nava. (Palencia) y Antela
(Orense), ha hecho decrecer una notable población de anátidas. La Mancha y
Extremadura concentran un gran número de parejas diseminadas por lagunas y
colas de embases. Estos son ahora un mejor habitat para los patos que
algunas lagunas como las de Ruidera (Ciudad Real) hoy totalmente urbanizadas
y que aunque no han perdido belleza natural, sí han dejado de ser el lugar
tranquilo que los ánades buscaban para reproducirse. Bernis (1966) al hablar de
la migración y los movimientos de los ánades azulones distingue: migración
de muda, dispersión posgenerativa, fuga invernal, migración verdadera y
«abmigración». Como sucede con otras anátidas, la migración de muda
concentra a los ánades azulones en determinados lugares donde al perder las
plumas de vuelo de las alas quedan como se les denomina en el sur de España
mancones, incapaces de volar por un período relativamente corto. Pero esta
concentración no está especializada en uno o muy pocos lugares, sino que los
ánades azulones frecuentemente mudan en sus zonas de cría. En los últimos
días de mayo ya se encuentran algunas plumas de machos, pero no es hasta
julio en que esta muda llega a su cenit. La migración posgenerativa alcanza
sólo a los jóvenes que vuelan en todas direcciones sin preferencias acusadas
por ningún lugar, apareciendo los anillados en lugares dispares, aunque
pertenezcan a la misma nidada. Esta dispersión puede durar hasta bien
entrado el otoño. Las fugas invernales casi siempre están en íntima relación
con situaciones meteorológicas desfavorables para los patos. Fríos intensos
que hielan ríos y lagos e incluso aguas costeras del mar, producen una
auténtica desbandada hacia zonas favorables más al Sur. Condiciones de
sequía excepcionales pueden también afectar en este impulso de fuga a los
ánades nativos de países mediterráneos de los que no está libre la Península
Ibérica. La verdadera migración afecta sólo a una parte de las poblaciones
de ánades y para Bernis se limita a los que se reproducen en zonas del Norte
y Nordeste del Continente, si bien estos movimientos habituales no hay duda
que están ya forzados por el intenso frío de aquellos lugares. La
«abmigración» citada por Bernis es un fenómeno que es peculiar de los ánades
y con el que se quiere explicar la aparición en época de reproducción de
muchos patos, lejos de sus comarcas natales. Bernis explica que «debido a
que los ánades manifiestan tempranamente su celo ya a fin de invierno ocurre
a veces que en una comarca dada, individuos invernantes se emparejan con
otros de diferente procedencia, y, al regresar los unos a sus países natales
arrastran a los otros consigo. La consecuencia es que el atraído aparece en
época de cría en un país más o menos remoto que no le corresponde a tenor de
la costumbre innata de todos los pájaros de regresar a sus lugares de
nacimiento». Los azulones que invernan
en la Península Ibérica son en su mayoría pertenecientes a la población
nativa. Como sucede en época de cría también en invierno se forman grandes
concentraciones en zonas húmedas ya tradicionales, y estos patos no faltan
en ninguna región ibérica en pequeños grupos o en parejas. Desde hace varios
años se están realizando en toda Europa censos de aves acuáticas invernantes
y en España la Sociedad Española de Ornitología, con la colaboración
oficial, ha cubierto costas y lugares interiores de querencias de anátidas.
También en los pantanos de Extremadura son muchos los ánades azulones que
pueden ser observados sesteando durante el día en sus aguas. En el invierno
de 1972 en los de Valdecañas, El Borbollón, Orellana y Zújar se sobrepasaron
en cada uno el millar de estos patos. Solamente en el último había 4344. En el mismo invierno y
referido a toda España el censo resultó incompleto por la gran dispersión de
los ánades azulones en toda la geografía peninsular que afectaba a los
lugares y biotopos más dispares. Así y todo se alcanzó la cifra de más de
30.000. El mayor contingente estaba localizado en las Marismas del
Guadalquivir. Allí en el mes de enero se contaron un mínimo de 17.000 Anas platyrhynchos, cifra
que contrasta mucho con la muy reducida que se obtuvo dos años más tarde. Los ánades azulones no
faltan en ninguna pequeña balsa de agua o mediano o gran pantano durante los
meses invernales en mayor o menor cantidad. Pero hay que citar aquí a los
pantanos de el Rosarito (Toledo), Santillana (Madrid) y algunas lagunas que
rebasaron el millar de ánades (Taray, Toledo). En la costa Cantábrica no
es el Anade Azulón el pato más abundante en invierno. En las rías de
Guernica, (Vizcaya), Treto y San Vicente (Santander), Villaviciosa, Barayo y
Eo (Asturias) y Santa Marta (Galicia) otras especies son más numerosas. Sin
embargo, un buen contingente de Anas p1atyrhynchos dividido en grupos
pequeños de 4-8 individuos, forrna junto con Anas penelope un cordón
marítimo a 10-20 millas de la costa, que constituye un auténtico reposadero
invernal en aguas costeras cantábricas. A la caída de la tarde estos ánades
van concentrándose en lugares ya tradicionales, para los que tienen una
extraordinaria querencia y algunos de los cuales son bien conocidos de los
cazadores norteños. Estos sitios, muy próximos a la costa, quedan cerca de
vaguadas que llegan al mar. Nada más oscurecer, los ánades levantan el vuelo
y penetran tierra adentro, sin duda para alimentarse en las praderas húmedas
de la Cordillera Cantábrica y en embalses y lagunas con vegetación acuática.
Al amanecer regresan al mar y durante el día se ven pocos por el interior.
Salvo en grandes masas de agua en el Pantano del Ebro en enero de 1974 había
no menos de 2.000 platyrhynchos. El total de la población que invema
cerca de las costas gallegas debe estar entre 3-4000 anades azulones, cifras
que pueden ser muy variables en función de la dureza del invierno. Hasta 1972 se habían
anillado en Espana más de 8000 azulones y las recuperaciones lejanas fueron
muchas. La mayoría de los anillamientos se efectuaron en las Marismas del
Guadalquivir por equipos de la Sociedad Española de Ornitología y de la
Estación Biológica de Doñana. Las recuperaciones ponen de manifiesto con
claridad la anárquica conducta de estos ánades en sus vuelos de otoño e
invierno. Así, uno anillado mancón en la marisma de Hinojos, Doñana, en
agosto de 1969 fue muerto de un tiro en Polonia en octubre del siguiente
año; en Alemania se capturó otro en octubre de 1969 que había sido anillado
como pollo en Aznalcázar (Sevilla) en junio de 1964; en Gijón se cazó un
azulón en octubre de 1970 que estaba anillado en Doñana como pollo, sólo
cuatro meses antes: en la Reserva de Guadiamar (Sevilla) se anilló en junio
de 1970 uno como pollo que al año siguiente en agosto probablemente mancaba
en Letonia a 3100 km. al NE de su lugar de nacimiento; lo mismo sucedió con
otro anillado en idéntico lugar como pollo también en junio de 1970, que se
recuperó en Holanda en agosto del siguiente año. Existen muchas
recuperaciones de ánades azulones españoles en Francia, Marruecos, Portugal,
Inglaterra, Bélgica, Gales, etc., sin que los datos obtenidos sirvan más que
para poner de manifiesto lo que ya fue considerado antes, pero añadiendo que
los anillamientos y las recuperaciones parecen aclarar que una no
despreciable población de ánades azulones norte-europeos inverna en Iberia
con independencia de las condiciones meteorológicas. Puede estimarse que la
población de esta especie invernante en la Península rebasa bien las 100.000
aves, aunque hay oscilaciones de un año a otro referidas más a la población
transpirenaica presente que a la indígena. La recuperación en la
Península Ibérica de ánades azulones anillados en Europa es frecuente todos
los inviernos. Tratándose de una especie que se caza abundantemente son
muchos los pájaros anillados que se comunican a la Central de Migración. Los
ánades franceses anillados en la Camarga son los que dan un índice mayor de
recuperación, en especial en el Delta del Ebro y en la Albufera valenciana.
Existen también capturas de azulones procedentes de Gran Bretaña, Holanda,
Bélgica, Suecia, Checoslovaquia, etc. La popularidad del azulón
en España se traduce en los numerosos nombres que recibe en todas las
regiones. En Asturias se le llama Curro, Corio, Parro y Curriu, En
Extremadura, Pato real en León y Castilla la Nueva, Azulón y Lavanco, en la
Laguna de Gallocanta, Pato fino, en la de Fuentedepiedra, Realón, en
Valéncia, Collverd, los marinos cantábricos y gallegos, Pato marino. |