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Agachadiza Común Gallinago gallinago A unque se reproduce muy
esporádicamente en el noroeste y norte de Iberia, la Agachadiza Común
Gallinago gallinago
es tan abundante en los meses invernales que su descripción debe ser breve
El cuello y el pecho son
parduzcos con manchas más oscuras y los flancos muy pálidos, casi blancos
con rayas pardas variables en tamaño e intensidad según los individuos. La
cola es redondeada, está irregularmente franjeada de pardo y negro y la
rectriz exterior de cada lado es blanca y está también franjeada,
normalmente con unas cinco manchas; las puntas de todas las rectrices son
blanquecinas, siendo estos los mejores datos para diferenciar a la
Agachadiza Común de la Agachadiza Real Gallinago media con la que
puede confundirse fácilmente. Esta última tiene en la cola mucho más blanco
con las tres rectrices exteriores de cada lado de ese color. El detalle es
lo suficientemente conspicuo como para que pueda ser visto cuando vuela
delante del observador, aunque también su comportamiento es diferente y la
distinción no ofrece dudas al especialista. Las patas de la Agachadiza Común
son de color verdoso pálido. La característica más notoria de este pájaro es
el recto y largo pico que se ve bien incluso al volar. Su color es pardo
rojizo en la base y el extremo pardo oscuro. Además tiene la mandibula
superior más blanda y sensible que la inferior, sobre todo en el extremo
donde hay una zona en la que terminan muchos nervios, lo que le da una gran
sensibilidad para detectar las presas bajo la superficie del fango y la
arena. Hay una considerable variación en el color del plumaje entre las
agachadizas adultas, pero las jóvenes pueden distinguirse bien porque en el
dorso las rayas longitudinales más pálidas son muy estrechas y el pico es
más corto que en las adultas. La Agachadiza Común vive en marismas,
aguazales, campos húmedos y encharcados, sobre todo los que tienen el
terreno movido por pisadas del ganado vacuno, colas de embalses, riberas,
bordes de arroyos, campos y praderas con hierba corta, etc. Excepcionalmente
se la puede observar en las playas y más a menudo en orillas fangosas y en
limos de rías y marismas costeras. Normalmente permanece inmóvil durante el
día, posada en el suelo entre la hierba o al abrigo de un poco de tierra
levantada. Sus hábitos son ciertamente crepusculares, aunque también puede
ser activa de día, en especial en tiempo muy nublado y húmedo. Cuando se
levanta al paso de una persona, normalmente casi se deja pisar y vuela
inesperadamente de entre los pies del naturalista o cazador. Al elevarse
produce un sonido curioso que puede expresarse como ¡¡cherr!! un zurrido
corto y raspante que sorprende y obliga a seguirla con la vista cuando
vuela. Primero lo hace bajo sobre el suelo normalmente en zigzags
pronunciados, para luego elevarse casi hasta perderse de vista en un vuelo
directo y rápido inclinándose hacia un lado o hacia el otro. El batir de
alas es rápido y pronto desciende a un nuevo posadero. A veces el vuelo es
corto y se lanza al suelo a poca distancia del observador Normalmente
solitaria, pero en el otoño se ven entrar en la costa Cantábrica pequeños
bandos de 4-8 agachadizas procedentes del mar y volando con mucha soltura.
Su postura en el aire es característica con el pico apuntado hacia abajo.
Inesperadamente se lanzan en picado, pero nunca todas a la vez, sino que van
quedando una por una en los prados costeros distanciadas bastante entre si y
algunas siguen hacia el interior. Esta misma actitud se ha observado en la
Chocha Perdiz Scolopax rusticola. Anda por el suelo como un
limicolo, pero se notan pronto sus cortas patas y huye de zonas secas y de
fango endurecido, prefiriendo aguas someras. Se dice que en el otoño e
invierno se posa en postes, cercas y aun en ramas secas de árboles (Tucker).
En los fangos de las rías come calando el pico en el agua de tal forma que
con frecuencia esta le llega hasta los ojos y aun se los cubre. La
sensibilidad del extremo de su pico, como ya se ha señalado, es muy grande y
los pequeños gusanos y organismos vivos del limo son tragados inmediatamente
sin esfuerzo aparente. Aunque es especie solitaria y quieta, en lugares
favorables con abundante alimento puede concentrarse en buen número, pero
siempre a prudente distancia unas de otras. Ya se ha descrito el
sonido que la Agachadiza emite cuando levanta el vuelo. Pero, además, en los
primeros días de la primavera tiene un monótono y repetido canto que
consiste simplemente en un sonido como de péndulo de reloj ¡¡chik-chak,
chik-chak!! que sube y baja en intensidad y que también recuerda estas
palabras: ¡¡chip-pá, chip-pá!! Normalmente se oye de noche y tiene un largo
alcance. El pájaro mueve entonces la cabeza a un lado y a otro rítmicamente
y a veces vuela produciendo el mismo sonido, aunque por poco tiempo. Tucker
indica otros sonidos menos frecuentes como un repetido ¡¡chakichaki-chaki!!
lanzado desde el suelo. Muy excepcionalmente puede cantar en invierno. En
agachadizas mantenidas en cautividad se les escuchaba un continuo gorjeo
mientras comían, detalle que será difícil apreciar en el campo. Aunque no es
precisamente una manifestación vocal, debe hablarse aquí del sonido que la
Agachadiza produce con las rectrices externas de la cola en el vuelo que
efectúa durante el cortejo nupcial. Desde hace ya muchos años que se conoce
el origen de este curioso sonido, «un balido trémulo» como ha sido definido.
La Agachadiza se eleva hasta una altura con frecuencia superior a los 20
metros y puede incluso alcanzar más de 100 metros y desde allí se lanza en
picado en un ángulo de 45º con el suelo, llevando las plumas de la cola
extendidas al máximo y sobre todo las dos rectrices más exteriores, una de
cada lado, que quedan así perpendiculares a la línea del cuerpo, elevando
todo el «abanico» de la cola ligeramente sobre la espalda. Las alas están
entonces entreabiertas y al adquirir el pájaro la natural velocidad de
caída, se comienza a oír el tan típico balido trémulo y que hace muchos años
se creía que la Agachadiza emitía con el pico. La duración de tan extraño
sonido es de 2-3 segundos y cada vuelo de celo o cortejo puede sumar 8
segundos incluida la ascensión y el descenso. El sonido crece cuanto más
velocidad adquiere el pájaro y cuanto más se acerca al suelo y puede ser
escuchado desde una gran distancia. En experimentos realizados por
CarrLewtry se encontró como velocidad óptima de caída para producir la
vibración de las rectrices externas la de 60 km. por hora. Por encima de 83
km. por hora y por debajo de 39 km. el «balido vibrante» no se producía.
Gracias a los estudios de los ornitólogos combinados con un buen
conocimiento de la aerodinámica, el famoso balido de estos pájaros pudo ser
reproducido artificialmente usando las dos plumas rectrices que colocadas en
determinado ángulo y haciendo pasar por ellas una fuerte corriente de aire
producían el mismo sonido o vibración. Sin embargo pudo también comprobarse
que le faltaba el carácter trémulo que tiene cuando es efectuado por el
propio pájaro. Esto se produce a causa del aire que antes de llegar a las
plumas de la cola pasa por las alas entreabiertas y que la Agachadiza
mantiene en un continuo temblor mientras desciende. Ambos sexos son capaces
de producir este sonido, aunque el macho lo representa a menudo y más
intensamente, lo mismo de noche, menos veces, que de día. A partir de marzo
ya se pueden escuchar los «balidos» de la Agachadiza, pero con más
intensidad en abril y mayo. En junio es ocasional y muy raro en julio.
Durante el celo también efectúan los machos otros vuelos espectaculares como
puede ser el volverse de espaldas y planear así durante unos metros con las
alas abertas. Realmente son tantas las piruetas que estos pájaros efectúan
en sus rápidos vuelos como parte del cortejo nupcial que se hace difícil
poder dar siquiera una ligera idea de ellos y a veces si se ven agachadizas
en Abril en migración, cuando ya el celo es considerable en algunos
individuos, más parecen peonzas que pájaros. La Agachadiza Común se
alimenta fundamentalmente de materia animal, en la que están incluidas sobre
todo innumerables especies de gusanos y larvas, pequeños y grandes, que
obtiene del fango o bajo la tierra húmeda tanteando el terreno con su pico
muy sensible. En los estómagos
examinados en Asturias se encontró gran profusión de lombrices de tierra y
larvas de insectos y en un caso muchos huevos de caracoles. Jourdain cita
como base de la dieta los anélidos y muchos insectos incluyendo Hemiptera,
Trichoptera, Lepidóptera, Coleóptera, Díptera e Hymenóptera. También
moluscos, en especial caracoles y sus huevos, lo que coincide con la
apreciación señalada arriba, caracolillos de agua (Planorbis) y pequeños
crustáceos. En menor proporción materia vegetal que incluye hierba y
semillas de Ranunculus, Vicia, Sonchus, Myosotis, Rumex, Polygonum, Scirpus,
Carex, Glyceria, etc. La Agachadiza Común está
considerada como ave cosmopolita que se reproduce por casi todos los países
europeos, asiáticos y americanos y en partes de Africa. Sin embargo, en
Europa falta como reproductora en la cuenca mediterránea siendo sólo local
en Iberia y norte de Italia. En todo su habitat es migradora en gran parte y
durante el invierno se presenta en numerosos países de los que está ausente
durante la cría. En la Península Ibérica
es muy escasa criando. Local en la provincia de Orense y determinado lugar
de La Coruña, hay más parejas en Zamora, es muy rara en Asturias, donde
muchos años es prácticamente imposible encontrar un sólo nido y se sospecha
su reproducción en dos lugares de la provincia de León. Probablemente la
mejor zona en Iberia eran las tierras próximas a la desecada laguna de
Antela en Orense. Ahora se ven todavía allí y se observan sus vuelos de celo
en marzo y abril sólo de forma ocasional, y a pesar de la transformación del
medio los pájaros parecen sentir una especial atracción hacia el lugar. En
Portugal está bien comprobada su nidificación y hay zonas no lejanas a Viana
do Castelo donde puede reproducirse en buen número. Los nidos suelen estar
situados en campos húmedos con abundantes plantas de juncos y en lugares de
la montaña asturiana bajo el Brezo Erica spp. Está formado por hierba
seca enrollada en el interior de un pequeño hueco al descubierto y con
frecuencia también protegido por encima por las hierbas que lo cubren casi
por completo. La hembra parece construirlo exclusivamente, pero se ha visto
al macho entrar y salir del lugar en ocasión en que todavía el nido estaba
incompleto. Algunas veces los nidos contienen mucho musgo además de hierba
fina circular y puede estar en el centro de una charca, o sobre tierra seca
o poco húmeda de una isleta. Las puestas comienzan a primeros de abril, pero
aquí más a menudo a últimos del mes. En marzo son verdaderamente
excepcionales y en mayo pueden ser repeticiones por depredación del primero.
Una segunda puesta en el año es posible, aunque en Iberia no está
comprobada. Los huevos, normalmente son siempre 4 y se han encontrado
puestas de 3 (¿reemplazo?) y de 5 y 6, son piriformes, con mucho brillo y el
color es oliváceo, a veces amarillento muy manchados con puntos y marcas
marrones o de color sangre seca que se acumulan con preferencia en la parte
ancha, a menudo cubriéndola completamente. En la Península Ibérica no se han
encontrado huevos de Agachadiza Común de color azulado, tal como se citan en
otros paises europeos (Jourdain). Para 52 huevos obtenidos en Alemania,
Niethammer da un promedio de medidas de 39,2 x 27,9 mm. y Jourdain en Gran
Bretaña obtuvo 39,28 x 28,62 mm. con un máximo de 42,7 x 29 mm. y un mínimo
de 36,3 x 26,7 mm. La incubación, solamente por la hembra, comienza con la
puesta del tercer huevo. Las hembras dejan con bastante frecuencia el nido,
probablemente para comer, pues el macho no las ceba. En algún caso se ha
podido observar que al ser espantada del nido la hembra de Agachadiza cubre
parcialmente los huevos con hierbas secas, del mismo modo que otras muchas
especies de pájaros. Después de 19-20 días de incubación nacen los pollos
que están cubiertos con un plumón en el que se mezclan los colores pardo y
amarillento con tonos vivos caoba. Parte de la frente es amarilla y las
patas grises, algo verdosas, son muy fuertes. En cuanto están secos salen
del nido y corren por entre la vegetación con gran soltura, pero acuden a
aquél para dormir y cobijarse. En caso de alarma o peligro las agachadizas
adultas cogen con las patas los pollos y los cambian de lugar, volando con
ellos. Este transporte ha sido ya bien comprobado y se efectúa del mismo
modo que lo hace la Chocha perdiz Scolopax rusticola. Los nidos de
Agachadiza son extraordinariamente difíciles de encontrar a pesar de que con
frecuencia están muy a la vista. La hembra tarda en salir de él y muchas
veces lo hace suavemente sin que se la advierta, pero también vuela en corto
y permanece quieta lo que despista al observador. Cuando el macho efectúa
extraños vuelos en el aire casi siempre con ellos señala el lugar del nido y
éste se localiza por el sonido que la hembra emite, un ¡clik! metálico cada
vez que el macho hace el «balido» al descender con la cola desplegada. A los
15 dias las jóvenes agachadizas vuelan ya muy bien La Agachadiza Común, es
más conocida en Iberia como ave de paso e invernante. Sobre todo en marzo y
primeros dias de abril el paso primaveral es considerable En poco menos de
un kilómetro andando sobre pasto húmedo en los porreos (campos inundables)
de la ria de Villaviciosa (Asturias) el 19 de marzo de 1973 se levantaron un
centenar de estas aves Sólo en un caso se observó el vuelo de celo en
aquella fecha tan temprana. En paso otoñal ya en el mes de agosto se ven las
primeras, indudablemente no nativas. En septiembre en el norte el paso se
aprecia en muchos lugares de la costa cantábrica, pero más intensamente en
octubre y si el tiempo es frio y soplan vientos del Nordeste o del Norte en
noviembre, la entrada es masiva. Es curioso comprobar que durante los meses
primaverales, especialmente en marzo, el paso de agachadizas hacia el norte
es más intenso por la mitad occidental del Cantábrico. Las agachadizas comunes
que proceden de paises de Europa occidental, de Escandinavia e incluso de
orillas del Báltico Sur, emigran en condiciones normales de temperaturas
benignas hacia el Sur y Sudoeste, pero con tiempos extremadamente frios que
hielan marismas y zonas húmedas de Europa, muchos millares de ellas vuelan
buscando la posibilidad de alimentarse y entonces se producen en Iberia
masivas entradas invernales. Pero no se detiene este pájaro aqui. En el
norte de Marruecos ya se ven las primeras en agosto y muchas vuelan sobre el
Sahara y alcanzan los paises del Africa Tropical, Senegambia. Senegal (donde
ya se ven a finales de agosto). Tchad y llegando algunas hasta Uganda.
Moreau (1972) dice que en Nigeria está por todos lados con una mayor
concentración en los encharcamientos y balsas del Norte donde se unen a
otros limicolos. El anillamiento de este
pájaro en toda Europa ha sido muy abundante y consecuentemente las numerosas
recuperaciones han permitido estudiar bien sus movimientos y migraciones En
Gran Bretaña se consideraba a esta especie como estrictamente sedentaria,
pero ahora se sabe que alli invernan muchas de origen escandinavo y parte
por lo menos de las nativas vuelan hacia el Sur. Curiosamente la primera
Agachadiza británica anillada que se recuperó fuera de las Islas lo fue en
Lastres, Asturias, el dia de Nochevieja de 1941. El pájaro habia sido
anillado en el condado de Sussex en mayo de 1935 como joven. Posteriormente
ha habido otras recuperaciones del mismo origen, aunque algunas pudieran ser
pájaros no nativos de Inglaterra, sino anillados allí al paso. En la
Peninsula Ibérica hay recuperaciones otoñales, invernales y de primavera de
anilladas en Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Holanda, Alemania,
Checoslovaquia, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega, Polonia y Suiza. Pero
la más interesante pudiera ser una de Islandia (raza faeroeensis)
citada por Bernis (1966), que anillada como adulta en septiembre en el
sudoeste de aquel país, fue capturada en noviembre del mismo año en Baixo
Alemtejo (Portugal). Las agachadizas capturadas con anillas se reparten
fundamentalmente por las costas Cantabrica y Atlántica donde su caza es ya
un rito y realmente es abundante entre los pájaros que llegan del Norte. En
Asturias, sin duda una de las regiones españolas donde más abunda en el
invierno, se concentra en las extensas praderias de la zona costera, pero no
falta en otras de mayor altitud. Su entrada del mar en pequeños grupos es
continua a partir de septiembre y en inviernos excepcionalmente frios la
llegada de agachadizas es masiva y sorprendente. En Portugal inverna por
millares. Las lagunas del Aveiro y los estuarios del Tajo y Sado y zonas
circundantes son lugares excepcionales, sin que falte en otras zonas
costeras. En el censo de limicolos efectuado en enero de 1973 en toda la
Peninsula, la mayor concentración de agachadizas comunes se vio en el Delta
del Ebro, donde se contaron 700 de estas aves. El pájaro es dificil de
detectar y por esta causa no llegó al millar de agachadizas contadas en
todas las zonas. Esta cifra resulta minima para la población que
positivamente inverna. |