Treparriscos

 

 

Treparriscos

 

 

 

 

Tichodroma muraria 17 cm.

Como una mariposa con las alas abigarradas de carmín, blanco y negro, el ave se desplaza con un vuelo indeciso ante la pared de un abrupto acantilado. Es el Treparriscos, cuya librea tornasolada anima el paisaje gris, rudo y uniforme de la alta montaña. Posado, el pájaro se torna casi invisible confundiéndose admirablemente su color de piedra con el medio ambiente. Aferrado a la roca, camina a saltos e introduce hábilmente su largo y curvado pico en la menor grieta para capturar los insectos aletargados.

Por el hábitat que ocupa y su curioso comportamiento, el Treparriscos ha llamado siempre la atención a los visitantes de la alta montaña; sin embargo, es un ave bastante escasa, hasta el punto de que la población española, que se puede cifrar en pocos centenares de parejas, se encuentra en situación crítica, al estar perseguida por coleccionistas y tratarse de un ave poco arisca y fácil de reconocer. Las dos grandes zonas de cría son los Pirineos y la cordillera Cantábrica, desde la que se dispersan en invierno.

 

Identificación: Pájaro con pico fino y largo, coloración gris, alas negras y rojas, con manchas redondeadas; gris por encima; mentón, garganta y parte alta del pecho negros en verano y blancuzcos en invierno; alas rojo carmín y puntas negras por encima, con dos series de manchas blancas; cola gris negra con manchas blancas en los lados; hembra más apagada.

Nidificación: Nido voluminoso en una grieta estrecha de roquedo o acantilado, a veces de muro o bajo techo; construido por la hembra con tallos, raicillas, musgo y líquenes, y forrado con lana, pelos, crines y plumas; pone, de mayo a junio, de 3 a 5 huevos blancos con puntos pardo rojizos o sin ellos; incubación, por la hembra, de 20 días; los pollos, alimentados por la pareja, abandonan el nido tras unos 20 días.

Alimentación: Insectos, arañas, moluscos.

Hábitat: Montañas y riscos.

Más información: