Perdiz Pardilla

 

 

 

 

Perdix perdix 30 cm.

Aunque por toda Europa se encuentra en las llanuras descubiertas, los campos de cereales y los terrenos baldíos, siempre que tengan suficiente cobertura vegetal, en España la Perdiz Pardilla está limitada a zonas montañosas del norte del país, Pirineos, Montes de León y Cordillera Cantábrica. En el Sistema Ibérico anidan escasas parejas, al igual que en las sierras de Gredos y Guadarrama. Habita a mayor altura durante el verano, descendiendo algo al llegar el mal tiempo. En todo el resto de la Península, el hábitat de esta especie está ocupado por la Perdiz Común, que a su vez falta en la mayoría del continente.

La dureza de los terrenos, muchas veces cubiertos por la nieve, donde la Perdiz Pardilla vive en España, y la caza de que era objeto, hacen que en algunas zonas montañosas esté en trance de desaparición.

En otoño esta perdiz se reúne en bandos familiares, que se disgregan al final del invierno, formándose entonces las parejas, y los machos se tornan agresivos para defender su territorio. En el cortejo, la pareja salta en el aire y se persiguen uno a otro.

El grito que emiten con más frecuencia es un sonoro, agudo y raspante «kirr-girr», que al espantarse se convierte en un rápido cacareo.

 

Identificación: Plumaje castaño rojizo, barrado con castaño en los flancos y cola castaño rojiza; cuello y partes inferiores grises con visible herradura oscura en el vientre; hembra marcada con menos contraste que el macho.

Nidificación: La hembra hace un hoyo en el suelo, rellenándolo con hierba seca y hojas, a menudo en la proximidad de una senda, y normalmente en vegetación espesa; puesta, de abril a mayo, de 12 a 18 huevos oliva pálido; incubación, alrededor de 24 días, sólo por la hembra; los pollos, atendidos por la pareja, dejan el nido a las pocas horas, volando unas dos semanas después.

Alimentación: Granos y brotes; flores, hojas y semillas de plantas; insectos, arañas, pequeños caracoles y babosas.

Hábitat: Montañas y riscos.

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