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Zampullín Cuellinegro Podiceps nigricollis Uno de los más vistosos
pájaros de nuestros estanques y lagunas es el Zampullin Cuellinegro
Podiceps nigricollis. Los adultos en plumaje primaveral tienen la
cabeza, cuello y espalda de color negro.
En plumaje de otoño e
invierno pierde totalmente las brillantes plumas amarillas de la cara y
todas las partes superiores son entonces marrones muy oscuras y las
inferiores blancas. El color oscuro de la cabeza se extiende por debajo de
los ojos. Los jóvenes del año son más parduzcos y tienen el cuello más
manchado por delante que los adultos. La diferenciación entre
estos zampullines y los otros dos que pueden ser observados en la Península
Ibérica durante el invierno no es fácil. Su tamaño es muy similar al
Zampullín Cuellirrojo Podiceps auritus, con el que puede ser
fácilmente confundido. La mejor distinción, si este último se observa a no
mucha distancia, es que el cuellirrojo no tiene el pico curvado hacia arriba
en la punta, sino recto y que el color oscuro de la parte superior de la
cabeza no llega hasta debajo de los ojos. Podiceps auritus tiene en
conjunto los carrillos o mejor la zona de los oídos netamente más blanca que
Podiceps nigricollis. El Zampullín Cuellinegro
es una especie que en realidad ha sido poco estudiada, porque resulta
difícil poder observar de cerca a este pájaro tan esquivo, quizás el más
tímido de todos los somormujos europeos. Durante la reproducción vive en
lagunas y marismas con densa vegetación de carrizos y otras plantas
acuáticas y en el otoño e invierno nada al descubierto en medio de lagos,
embalses y, sobre todo, en lagunas costeras, estuarios y costas. Al
oscurecer es muy activo, incluso durante la cría, alejándose entonces de la
cobertura vegetal y saliendo al centro de las lagunas. Cuando se zambulle no
lo hace iniciando un salto, sino suavemente sin apenas mover el agua de la
superficie. Nada muy bien y bucea a gran profundidad, a menudo durante un
período de hasta 50 segundos. Más corrientemente lo hace por espacios de
20-25 segundos. Es poco dado a volar aunque a veces lo hace con rapidez y
potencia. Como el Zampullín Común, suele permanecer hundido en el agua
asomando únicamente la cabeza y a veces sólo el pico, con lo que es difícil
descubrirlo entre la espesa vegetación. Es más sociable que Tachybaptus
ruficollis, juntándose en bandos considerables durante el otoño e
invierno y anidando en colonias. Fuera de la época de la cría puede vérsele
también solitario en los estuarios del norte de Iberia, alguna vez en
parejas. En las rías gallegas se observan pequeños grupos y en el Sur puede
concentrarse en bandos muy numerosos. Lo mismo que sucede con otros
somormujos, los adultos transportan sobre su espalda a los pollos. La representación de las
voces de estos pequeños somormujos resulta siempre muy subjetiva. Varios
observadores oyen de diferentes maneras el mismo sonido. Tucker (1940),
abundando en esta misma opinión, da un resumen de los principales sonidos
que el Zampullín Cuellinegro emite, captados por un experto ornitólogo buen
conocedor de esta especie. Para él no hay ninguna duda de que la habitual
voz del Zampullín Común no se parece en nada a la de nigricollis y no
puede haber confusión. Éste lanza, cuando forma bandos, una nota de alarma o
llamada que puede representarse como ¡uui! o ¡uéit! no tan áspera ni en tono
tan alto como la similar del ruficollis. Durante la parada nupcial
claramente emite un suave y musical «¡¡juuiit!!» o ¡¡puuip!!» y el canto del
macho podría representarse como un repetido «¡¡vida... vida...!!», sonido
más duro y alto que el de ruficollis, un «¡bib-bib-bib!» más dulce y suave. Tal como sucede en la
mayoría de los somormujos, los insectos acuáticos son fundamentales en la
alimentación. Los de los órdenes Dermáptera, Odonata, Hemíptera y sobre todo
Coleóptera, alcanzan cotas muy elevadas en la dieta de este zampullín. En
los análisis efectuados del contenido estomacal de individuos capturados en
invierno se deduce que en esta estación crustáceos y pequeños moluscos son
importante base de la alimentación posgenerativa. Igualmente en los buches
se han encontrado también considerables cantidades de plumas. Aunque se
creía que los peces eran sólo una parte ocasional en la dieta, está ahora
bien comprobado que pueden llegar a constituir la mayor parte de la biomasa
consumida. Esta especie no parece
ser tan agresiva como el Zampullín Común. Las parejas ocupan su territorio,
una zona muy reducida entre la vegetación, con frecuencia formando grandes
colonias y, sucede a veces, que los primeros días de su establecimiento en
el mes de marzo y ocasionalmente en los últimos días de febrero, algunos
machos luchan entre sí con gran encarnizamiento. La parada nupcial se parece
mucho a la representada por el Somormujo Lavanco Podiceps cristatus
y ha sido bien observada y estudiada desde hace muchos años por los
ornitólogos En síntesis, ésta consiste en una iniciativa del macho que se
sumerge en el agua y sale a la superficie a poco menos de un metro delante
de la hembra, que ya le espera con el cuello situado horizontal sobre el
agua y las alas abiertas. Inmediatamente ambos estiran sus cuellos hacia
arriba y se colocan uno frente al otro sin tocarse, «pecho con pecho y pico
con pico», permaneciendo así los pájaros hasta 15 segundos en que,
sacudiendo la cabeza, inician un desfile nupcial, nadando uno al lado del
otro hasta la vegetación de carrizos más próxima. Naturalmente esta
representación del celo descrita hace ya muchos años por el ornitólogo
inglés Pike, admite variaciones en función de la diferente conducta de cada
pájaro y sus reacciones si en las proximidades existe un zampullín intruso,
lo que suele suceder a menudo. Ya se ha comentado la
costumbre de esta especie de anidar en colonias a veces de considerable
tamaño, pero en general en Iberia sólo están formadas de pocas parejas en
lugares apropiados, como puede ser la Laguna de Gallocanta en Zaragoza u
otras del levante español, aún no debidamente protegidas. Las mayores
colonias están, según parece, en las marismas del Guadalquivir. El nido está
formado por materia vegetal casi podrida que ambos adultos extraen del fondo
de la laguna o de sus orillas. Construido en aguas muy someras, aumenta
mucho de tamaño durante la incubación por el continuo aporte de más material
por los pájaros y porque con frecuencia las plantas acuáticas al crecer no
sólo lo ocultan más, sino que a veces parece que lo levantan. La puesta
consiste en general en 3-4 huevos, raramente 5 y ocasionalmente 2
(Witherby), pero puestas hasta de 8 han sido comprobadas también. Su forma
es ovalada y el color blanco al principio, pero tiñéndose en seguida de
oscuro y al final de la incubación pueden llegar a ser casi negros. Jourdain
da para 100 huevos un promedio de 43,08 X 29,74 mm. Las primeras puestas se
pueden encontrar a partir de la segunda quincena de abril, pero más
adelante, en pleno mayo, son más frecuentes. La incubación comienza con el
primer huevo y ambos sexos toman parte en ella de la misma forma que el
Zampullín Común. A los 20 ó 21 días nacen los pollos, que son negruzcos por
encima con rayas estrechas de color gris a los lados de la cabeza por encima
mismo de los ojos. Las partes inferiores son blancas y el pico tiene dos
rayas negras transversales muy notorias. Los jóvenes son atendidos por los
adultos que los transportan en la espalda y allí uno de los padres los ceba
con asiduidad y es curioso ver como se traspasan uno a otro los pequeños
zampullines. A los 17 días de vida ya pueden bucear muy bien aunque
continúan siendo atendidos por los padres. La posibilidad de hibridación con
el Zampullín Cuellirrojo Podiceps auritus en los lugares de Europa
donde estas dos especies coinciden como reproductoras, ha sido sugerida por
el ornitólogo inglés Dennis (1973). Como sucede con los demás
zampullines, pronto, no más tarde de los últimos días de julio, los
zampullines cuellinegros jóvenes se dispersan por costas y estuarios, pero
manteniendo una mayor concentración en lagunas salobres próximas al litoral. El Zampullin Cuellinegro
se reproduce discontinuamente, de forma local y a menudo cambiando cada año
las colonias de emplazamiento por el centro y sur de Europa, desde el sur de
Suecia hasta el sur de Iberia, Sicilia y el Mar Negro, alcanzando Asia
central a través del sur de Turquia. En Gran Bretaña es muy escaso y está
confinado a dos o tres lugares en las tierras bajas de Escocia central, y es
esporádico en otros lugares. En Iberia anida
diseminado por lagunas de casi toda la mitad Sur, faltando en el Norte,
aunque existen ahora lugares, colas de embalses principalmente, no
suficientemente explorados. Bernis (1966) estimaba la población de las
marismas del Guadalquivir como la más importante. Pero no hay duda de que en
otras zonas existen buenas colonias de este zampullín. Así, según Aragüés et
al. (1974), en la Laguna de Gallocanta se reproducen no menos de 50-55
parejas confundidas entre los nidos de Zampullin Común y en la colonia de
Fumareles Cariblancos Chlidonias hybridus. La presencia invernal de
zampullines cuellinegros en la Península Ibérica es conocida a través de los
numerosos censos que se han realizado por los ornitólogos españoles. Así ha
quedado claramente determinado que existen dos núcleos principales de
zampullines invernantes. Uno corresponde a las marismas del Guadalquivir,
que Bernis estima como el más importante. El otro está situado en las
provincias levantinas con especial concentración en la provincia de
Alicante. Allí se censaron en enero de 1972 un total de 471 zampullines
cuellinegros. En la mitad norte de Iberia la población invernante es escasa
y está muy diseminada, observándose zampullines sueltos por las costas
cantábricas, rías gallegas y en los embalses de la Meseta castellana. El
delta del Ebro que podría reunir una considerable población, sorprende, sin
embargo, por lo exiguo del número censado allí en diferentes ocasiones. En
el invierno de 1973-74, Muntaner et al. solamente observaron en el delta un
total de 15 Podiceps nigricollis. En la exploración aérea realizada
en noviembre de 1973 y en enero de 1974 en las marismas del Guadalquivir por
Walmsley y colaboradores, se obtuvo una cifra de zampullines cuellinegros
que resulta altamente pobre para la población que Bernis supone inverna en
aquellos parajes. Veinte individuos, la mayoría (15) en la laguna de Medina,
no pueden dar una idea exacta de la situación. Debe tenerse en cuenta que
muchos ornitólogos no prestaron atención a estos pájaros y que probablemente
una avioneta no sea el mejor procedimiento para observarlos. Prueba de ello
es que la mayoría censada estaba en una laguna que fue bordeada a pie por
los observadores. Las condiciones de extraordinaria sequía de las marismas y
otras como la creciente y densa contaminación de las aguas y los limos
pueden falsear en un momento dado el cálculo de la población marismeña
invernal de nigricollis. En el censo efectuado en
enero de 1973 en las salinas de La Mata, cerca de Torrevieja, Alicante, por
Mac Ivor y Navarro se dieron como invernantes varios millares de ejemplares.
Mac Ivor in littera (1975) aclara que hubo un error involuntario en la
apreciación y donde se dijo «millares» deberían ser «centenares». Esto es
explicable en una especie como ésta y sobre todo cuando se ve a gran
distancia. Mac Ivor considera que «los dibujos y rasgos del plumaje de los
patos se esconden y confunden a 400 ó 500 metros de distancia; por lo
general las aves parecen oscuras y los puntos o manchas blancas pueden
perderse o confundirse con puntos relumbrantes del agua o del oleaje». En el
censo que este naturalista realizó en enero y febrero de 1975 pudo
identificar en la laguna de La Mata varios centenares de Podiceps
nigricollis que se concentraban con preferencia en aguas someras del
sector sur de la laguna, donde la vegetación de carrizos no existe cifra que
sin duda es la habitual todos los inviernos en aquella zona. Esta laguna es
de agua salobre y su concentración salina es superior a la del agua del
Mediterráneo. Un Zampullín Cuellinegro que había sido anillado en el Lago
Costanza (Suiza) en el mes de agosto, fue capturado en enero en el noroeste
de Iberia. |