Hyoscyamus niger.-TOXICO.- Estas plantas son altamente tóxicas y prácticamente no se emplean nunca en la medicina popular, solo en la industria farmaceútica.Trepador Azul

Sitta europaea

El Trepador Azul Sitta europaea es menos conocido en Iberia de lo que podría esperarse por la forma y coloración del plumaje y sobre todo por sus actitudes, que resultan inconfundibles cuando se le ve trepar por los troncos de los árboles. Normalmente habita viejos bosques y grandes parques donde las especies caducifolias bien desarrolladas abundan. Este pájaro es inconfundible y a simple vista llama la atención por tener todo el dorso, incluida la parte superior de la cabeza y las alas, de color gris azulado en contraste con los flancos castaño rojizos y el resto de las partes inferiores beige, salvo la garganta que es ligeramente blancuzca. De cerca se puede apreciar bien una raya negra que partiendo de la base del pico alcanza la parte inferior y lateral de la nuca después de atravesar los ojos. La corta y cuadrada cola tiene la pareja de rectrices centrales de color gris, pero las demás son negras con manchas blancas que solamente se ven cuando la despliega. El pico es parecido al de cualquiera de los pájaros carpinteros, pero más puntiagudo. Su color es pizarra oscuro con la base más gris, sobre todo en la mandíbula inferior. Las fuertes patas y pies son pardo amarillentos y el iris de los ojos pardo grisáceo oscuro. Los jóvenes se parecen a los adultos, excepto en los flancos que no tienen el color castaño rojizo tan visible en éstos y también su plumaje es más apagado y con un ligero tinte en el dorso de color parduzco. Los flancos solamente son beige, lo mismo que las plumas debajo del nacimiento de la cola. Machos y hembras adultas pueden separarse por la distinta coloración del plumaje de las partes inferiores. Ellas tienen el pecho y en general la mayor parte de las plumas con la coloración beige menos viva, más blancuzca. Observando a los pájaros cuando entran en el nido la diferenciación no es difícil.

El Trepador Azul sube por los troncos de los árboles de forma característica, como a impulsos y apoyándose únicamente en sus patas, y no en la cola como los agateadores. Lo mismo sube que rodea horizontalmente el tronco o desciende por él cabeza abajo. No inicia la ascensión necesariamente desde la misma base del árbol, sino que como trepa en cualquier dirección, cuando considera que ha dejado terminada su búsqueda por el tronco, vuela a otro próximo donde se conduce de igual manera. El vuelo es ondulado y si lo hace en una distancia apreciable, a menudo fuera de cobertura vegetal, llama en seguida la atención. Se posa en las ramas de árboles y arbustos como los demás passerines y frecuenta el suelo donde camina a saltos. Se ve siempre en parejas y pocas veces en grupos numerosos. También muy corrientemente solitario, pero no es tan manso como los agateadores y de acuerdo con Bannerman «tiene una irritante costumbre de permanecer en el lado del tronco del árbol diferente al que da frente al observador». A pesar de ello resulta ser un pájaro bien conocido en los bosques y hasta diría que popular. En Asturias se le conoce con el nombre de Piquetina o Piquetin alusivo a su costumbre de golpear las avellanas y los fayucos con el pico, empleando para ello toda su fuerza. Estas avellanas son colocadas por el pájaro en una grieta de la corteza o en el ángulo formado por la rama y el tronco del árbol y después de varios picotazos abre un agujero redondeado o en estrella, lo suficientemente grande como para comer el fruto. Muchas veces consigue dividir en dos la cáscara de la avellana. Fuera de la época de la cría, esta costumbre de golpear sobre frutos secos se intensifica e incluso ataca también nueces.

Durante la noche y en días de fuerte lluvia se refugia en agujeros y grietas de la corteza de los árboles, pero también en huecos de rocas y entre las raíces de grandes árboles caídos en el suelo.

La voz del Trepador Azul es inconfundible y aunque posee gritos y notas variadas, un alto y metálico ¡¡chuiit-chuiit!! es el sonido más comúnmente escuchado en los bosques. También repite insistentemente un ¡¡tisit!! o mejor ¡¡tsit!! y grita a menudo cuando está irritado o se muestra agresivo ¡¡trirrr!! Realmente este sonido es un trino fuerte que no se puede expresar aquí muy bien, lo mismo que el canto formado por un silbido emitido en tono alto ¡¡tuí!! y repetido tres o cuatro veces, seguido de un rápido ¡¡chirrirrirr...!! y terminando en un casi lastimero ¡¡pii-pii-pii...!! Canta a partir de la mitad de enero si el tiempo es soleado y en junio se le escucha ya muy poco. Su voz se oye intermitentemente en gran parte del año y probablemente marzo y abril son los meses en los que este pájaro canta con más fuerza.

Se alimenta de insectos en primavera, sobre todo coleópteros y sus larvas, dermápteros, dípteros, etc. También de arañas y pequeños moluscos (Jourdain, 1940). A partir del verano consume muchos frutos de cáscara dura, sobre todo avellanas y hayucos y también, donde son asequibles, los frutos del Tejo.

El celo comienza a notarse pronto en esta especie. En los primeros días de marzo algunos machos cortejan ya a las hembras con las que han permanecido normalmente unidos todo el año. Para ello entreabren las alas y muestran toda la brillantez del color castaño de los flancos a la vez que despliegan la cola de forma que las manchas blancas de las rectrices queden bien expuestas. Sin embargo, la elección del lugar y la construcción de los nidos es raro que comience antes de abril. Normalmente en la primera semana sólo alguna pareja se ha puesto a la tarea. A partir de mediados de este mes los territorios están bien delimitados y los machos los defienden, emitiendo constantemente su penetrante ¡¡chuiit-chuiit!! que a veces suena como un simple ¡¡chiit-chiít!!.

Anida en agujeros de troncos y ramas gruesas y también en grietas de rocas o en huecos de muros. Todos ellos quedan muy reducidos de tamaño por la adición de barro, tanto en la entrada como en las grietas que puede haber dentro, operación que es efectuada por los dos adultos. La entrada queda así convertida en un orificio circular con un diámetro que nunca suele ser mayor de 3 centímetros y medio y siempre parece difícil que este pájaro pueda entrar por él. La cantidad de barro utilizada depende mucho del lugar escogido y si la cavidad es muy profunda puede haber en su interior de uno a dos kilogramos. Lo mismo sucede con el agujero. Muy a menudo utilizan en los bosques de la Cordillera Cantábrica los excavados por el Pito Negro Dryocopus martius por lo que el aporte de barro necesario para cerrar tan grande agujero es muy considerable. El interior está relleno habitualmente con trozos de cortezas de árboles, hojas secas de Haya y Roble y rara vez otro material. Curiosamente este nido no tiene copa y los huevos quedan a menudo separados uno de otro y casi empotrados en las esquinas de la cavidad antes de que los pájaros comiencen la incubación. El Trepador Azul prefiere cavidades en árboles a alturas sobre el suelo de 2 a 6 metros, pero esto no quiere decir que no elijan otras de forma ocasional. Así se han encontrado hasta 20 metros y también a un metro del suelo. Walpole-Bond cita nidos a una altura de 60 cm, pero esta situación no es corriente.

Las primeras puestas son efectuadas en los últimos días de abril. Excepciones hay desde mediados de mes, pero más normalmente no se ven incubando hasta la primera semana de mayo como muy pronto. La mayoría de las puestas no están completas antes del 15 de este mes. Cada puesta está formada por 6-8 huevos, aunque hay extremos entre 4 y 13. Verheyen admite un máximo de 11 y Jourdain hasta 14, pero pienso que estas puestas exageradas se deben a dos hembras usando el mismo nido. Su color es blanco lechoso con punteado muy fino pardo rojizo por toda la superficie de la cáscara. A menudo se aprecian manchas violáceas y algunos son casi enteramente blancos, mientras otros concentran la mayor parte del punteado en el extremo más ancho. D'Almeida para la subespecie hispaniensis obtiene en 9 huevos un promedio de 18,6 x 14 mm., con extremos de 18 a 19,7 x 13,7 a 14,6 mm. Jourdain en 100 huevos colectados en Gran Bretaña, subespecie caesia, encuentra un promedio de 19,2 x 14,32 mm. con un máximo de 20 x 16 mm. y un mínimo de 16,5 x 13,5 mm. Mayores promedios se obtienen en Europa para la misma subespecie: así, Hellebrekers en 73 huevos halla una media de 19,8 x 14,5 mm. También Verheyen para Bélgica obtiene sensiblemente los mismos promedios. La incubación comienza al completar la puesta y la efectúa solamente la hembra, aunque a menudo se ve salir al macho del interior de la cavidad donde indudablemente ha estado alimentando a su pareja. A los 14-15 días (12-17 días Verheyen, 13-17 Ryves) nacen los pollos con escaso plumón gris oscuro; el interior de la boca es color carne oscuro y no hay otras señales a no ser las comisuras blanco amarillentas muy visibles y que deben tener indudablemente una función de semáforo en tan oscuro agujero. Ambos adultos alimentan a los pollos con insectos traídos en el pico durante 25 días, a veces menos, pero aquel período es el más común. Crían una sola vez, aunque se citan casos de dos puestas en la temporada. Probablemente algunas son repeticiones por depredación de la primera.

Sitta europaea ocupa en Europa una amplia extensión que incluye bosques y sotobosques de todos los países excepto Finlandia y gran parte de Noruega y Suecia. Falta también en Irlanda, Islandia y Escocia. En muchos lugares es local criando y parece más abundante en bosques de especies caducifolias en montañas. En amplias zonas de Europa e Inglaterra y Gales es pájaro que puede ser visto en jardines de ciudades y pueblos, acercándose con los páridos a los comederos artificiales colocados en otoño e invierno. En la Península Ibérica tiene una densidad variable que es muy baja o nula en zonas costeras y aumenta en bosques de montaña. En muchos sitios es sedentario al extremo de no salir prácticamente las parejas de un reducido territorio a no ser que un duro invierno las fuerce a ello. Sin embargo, es también frecuente observar en otoño a partir de octubre y en el invierno numerosos trepadores azules en bosquetes y parques al nivel del mar donde están ausentes en época de reproducción. Especial densidad tiene este pájaro en hayedos de la Cordillera Cantábrica y Pirineos, pero no falta en bosques mixtos, robledales y coníferas. Del mismo modo que los agateadores, falta como reproductor en las Islas Baleares.