|
Reyezuelos Regulus regulus y Regulus ignicapilla Antes de ver al Reyezuelo
Sencillo
Regulus regulus, probablemente lo escuchamos mientras se mueve
inquieto por entre el ramaje. Su voz resulta inconfundible, tanto como su
silueta rechoncha y
El Reyezuelo Sencillo
solamente puede ser confundido en la Península Ibérica con el Reyezuelo
Listado Regulus ignicapilla, de su mismo tamaño, parecido canto y
conducta similar. Pero éste tiene un plumaje más brillante con el dorso
verdoso y amarillento y sobre todo destacan en su cabeza dos rayas blancas
una por encima y otra por debajo de los ojos que están atravesados por una
raya de color negro. Vuela con rapidez, pero
en cortos trechos y recordando a los páridos. Ocasionalmente lo hace en
largas distancias y entonces su vuelo es ondulado. En algunos lugares se
cree que este pájaro llega cobijado en las alas de las torcaces. Esto se
debe probablemente a que muchos aparecen en el País Vasco y en Navarra
coincidiendo con el paso otoñal de las palomas y a que muchas personas no
creen posible que tan diminuto y débil pájaro pueda volar muy lejos. Cuando
se observan sus continuas idas y venidas en las ramas de árboles y arbustos,
sorprende que no preste atención a la presencia de los observadores que
pueden acercarse a muy corta distancia sin que este reyezuelo muestre
señales de alarma. Incluso cuando se ven hacer el nido se puede estar a
pocos pasos sin que por ello interrumpan su labor.
Sus acciones de rama en rama recuerdan a la vez a las de los paros y
mosquiteros. Incansables, examinan el envés de las hojas y picotean éstas y
las ramas, sin duda realizando una extraordinaria limpieza de pulgones y
otros innumerables insectos, huevos y larvas. No son tan acrobáticos como
los carboneros Parus spp., pero caminan por el follaje más que éstos
y sacuden continuamente las alas como los mosquiteros, pero rara vez hacen
«salidas al aire» en persecución de insectos y sus movimientos están
acompañados por un ¡¡sii-sii !! continuo. A partir de febrero y aun antes se
ven en parejas, pero fuera de estos meses de reproducción, desde septiembre
vagan por el bosque y la campiña próxima formando grupos numerosos. Aunque
se ven bien, resulta difícil seguir sus movimientos y al pronto uno no sabe
si son reyezuelos sencillos o listados. El hábitat es variado,
desde pinares en el otoño e invierno hasta hayedos, robledales y abetales
durante la reproducción. Siempre se consideró a esta especie muy ligada a
las coníferas, pero en la actualidad en grandes extensiones de la Cordillera
Cantábrica puede ser observado en hayas e incluso en abedules. Canta
en tono muy alto, repitiendo una estrofa formada por dos o tres notas finas
y agudas ¡¡tsi-tsi...!! prolongadas y terminadas en un floreo ¡¡trerr...!!
Una vez escuchadas las dos especies de reyezuelos es fácil distinguirlos en
el campo. Su canto es repetido con insistencia a partir de febrero y con
mucha intensidad de marzo a julio, remitiendo a finales de este mes para
reanudarlo ya intermitentemente en septiembre y quedando prácticamente mudo
en diciembre. Pero durante agosto también se escucha ocasionalmente lo mismo
que en días soleados de diciembre. No se oye apenas desde 80 metros de
distancia en buenas condiciones de acústica y cuando se van acercando al
nido pueden cantar en un minuto 6-8 veces. A menudo y estando a muy corta
distancia se les oye un corto y agradable gorjeo. La
cantidad de minúsculos insectos que estos pájaros devoran así como sus
larvas y huevos es incalculable puesto que su actividad es constante y
resulta raro verlos quietos, aunque alguna vez se observa posados peinándose
el plumaje. También devora innumerables pequeñas arañas.
Pronto, en febrero, los machos se muestran muy inquietos y se acercan a las hembras con la cresta anaranjada erizada y abierta hacia los
lados de una forma que sorprende, ya que recuerda a una melena pelirroja que
en algún momento casi le cae sobre los ojos. Si la densidad de reyezuelos es
grande, los machos se persiguen con encarnizamiento no se sabe si por la
disputa de una hembra o por el territorio donde se han encontrado los dos. La
nidificación comienza normalmente a partir de la segunda quincena de abril,
no es rara unos días antes y
ocasional en marzo. Más frecuentemente parecen comenzar en zonas de bosques
de montaña en el mes de mayo. En la primera semana de junio casi todos los
nidos observados tenían pollos bien crecidos y algunos ya habían volado. Los
hayedos no estaban aún muy densos en vegetación, pero había numerosas
plantas trepadoras que muy verdes y frondosas ofrecían buen asiento a los
diminutos nidos. Donde los hay, prefieren abetos, utilizando los extremos de
las ramas para colocar el nido. Su altura es muy variable, desde casi el
nivel del suelo sólo ocasionalmente, hasta 10-12 metros. Walpole-Bond los
encuentra en arbustos a sólo 60 cm. (una vez) y a 1 metro varias.
Corrientemente se descubren entre 2 y 3 metros y siempre invariablemente
colgados de 5-7 ramitas que agrupan, formando como soportes o asas y
protegidos por encima por la misma rama. Muy a menudo entre la hiedra que
cubre los troncos de los árboles y en otras plantas trepadoras o
enredaderas. En Asturias son frecuentes en los escasos tejos Taxus baccata
que aún resisten en los montes. Normalmente es construido casi todo él con
musgo verde y líquenes blanquecinos, bien sujeto con telas de araña que
suelen tapar varias pequeñas plumas que hacen los bordes muy redondeados y
le dan al conjunto una forma de pequeña taza o cubeta. La hembra parece
realizar la mayor parte del trabajo y el macho se acerca con frecuencia al
nido en construcción, cantando y sin que pueda ver si lleva algún material.
La puesta oscila entre 7 y 10 huevos. muy corrientemente 8 y rara vez 11 y
12. Más raras parecen las de 5 y 6, pero se han encontrado, probablemente
eran todas segundas puestas. Campbell y Ferguson-Lees (1972) dan extremos de
5 y 13 y Jourdain (1940) de 7 y 13. Son de color blanco parduzco o café con
leche muy claro y fina y densamente punteados sobre todo en la mitad más
ancha. Jourdain para 100 huevos obtenidos en Gran Bretaña da un promedio de
13,6 x 10,2 mm. con un máximo de 14 x 11 y un mínimo de 13,6 x 9,5 mm.
Verheyen para 51 de Bélgica da una media de 14 x 10,5 mm. La incubación es
efectuada sólo por la hembra durante un período de 14-16 días (Verheyen,
12-14), (Jourdain, 14-17), Al nacer están cubiertos con un plumón corto y
ralo de color gris; el interior de la boca es naranja vivo y no tiene puntos
oscuros en la lengua. Ambos adultos los ceban
con insectos, a intervalos que parecen muy largos en comparación con otras
especies insectívoras. El macho no deja de cantar en ningún momento y sus
aproximaciones al nido se detectan pronto. En él penetra como agachado y
cuando los pollos son recién nacidos queda oculto completamente dentro. A
los 18-20 días abandonan el nido y no se alejan mucho, situándose todos los
jóvenes juntos en una rama donde continúan siendo atendidos por lo menos
durante una semana más Regulus regulus ocupa en Europa bosque de
coníferas y mixtos, pero buscando en invierno sotos con abundantes malezas y
arbustos. Frecuentemente vive en altitudes hasta de 2.000 metros en bosques
caducifolios. Falta en zonas mediterráneas, en Islandia y en el extremo
Norte por encima del Circulo Polar Artico. En la Península Ibérica vive en
bosques de montaña del tercio Norte, con especial concentración en los
Pirineos y en la Cordillera Cantábrica occidental. También se reproduce en
Sierras del centro de España (Albarracín, Guadarrama, Gredos). Purroy (1972)
estima que esta especie encuentra en el abetal pirenaico su biotopo óptimo,
siendo allí ave de coníferas en su opinión «por la peculiar especialización
en la construcción del nido». En los índices de abundancia considera a esta
especie en el bosque de Abeto Blanco Abies alba como «dominante». En
los hayedos de la Cordillera Cantábrica, en especial en toda la vertiente
asturiana es pájaro numeroso y en gran parte del bosque situado a niveles
inferiores a los 1.000 metros y superiores a 500, coincide con Reyezuelo
Listado Regulus ignicapilla que es más bien pájaro de campiña y
sotobosque. Becker y Wústenberg (1974) observan Regulus regulus en
hábitat de Pinus pinaster y Pinus silvestris en la provincia
de Soria y en época propicia para la nidificación. Allí era notoriamente más
abundante que Regulus ignicapilla. En Guipúzcoa y Santander se ven
cerca de grupos de abedules lo mismo que en altas cotas de la Cordillera
Cantábrica. El Reyezuelo Sencillo es
en Iberia sedentario, pero con movimientos estacionales en otoño en que baja
de nivel altitudinal y se une con los numerosos invernantes que proceden de
otros países europeos. El paso otoñal es bien sensible en Guipúzcoa y
Navarra, pero no tanto durante la primavera, probablemente porque la marcha
de este pequeño pájaro hacia el Norte forma parte de su trashumancia
invernal y debe producirse muy pronto en febrero. No parece probable que
este pájaro alcance. Marruecos a través de Gibraltar. Balsac y Mayaud (1962)
no lo ven en ese país y sí, en cambio, lo citan como invernante en Argelia.
El 5 de noviembre de 1975, el francés Pineau realizó una observación de una
hembra de Reyezuelo Sencillo en plena ciudad de Tánger, siendo ésta la
primera para Marruecos. Algunos inviernos (Bannerman, 1953), si no todos, se
ve en paso por las Islas Baleares. Bernis (1958) lo considera algo común en
invierno en estas islas. Munn, citado por Bannerman, ha notado pequeñas
partidas en paso en Alcudia en los meses de febrero y marzo y también lo
observa en el otoño. Como en aquellas islas no se reproduce, es de suponer
que algunos alcancen el norte de Africa desde ellas. En España se habían
anillado hasta 1972 solamente 41 reyezuelos sencillos, una cantidad
demasiado pequeña para esperar recuperaciones que nos indiquen algo más de
sus movimientos. |