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Alcedo atthis Uno de los pájaros con el
plumaje de color más llamativo de nuestra avifauna es el Martín Pescador
Alcedo atthis. Las partes superiores son azul cobalto, más claro
en el obispillo. La cabeza es verde azulado y las plumas que la recubren
tienen una banda subterminal azul lo que le da un aspecto irisado. Las alas
son verde esmeralda y sobre ellas destacan, cuando el pájaro se posa, unos
puntos de color azul pálido, que en realidad están sólo en las plumas
cobertoras más grandes y en las medianas. La cola es verdoso azulado y sobre
esta tonalidad que el pájaro cuando está quieto muestra aparentemente por
todo el cuerpo, destacan mucho las manchas del cuello y la garganta blancas
y sobre todo las mejillas y las partes inferiores castaño vivo con tonos
anaranjados. Desde la base de la mandíbula inferior una mancha alargada azul
completa este plumaje brillante plumaje. El pico largo y en forma de puñal
es negro, salvo la base de la mandíbula inferior que es roja. También las
patas muy cortas y los pies son rojo coral brillante. Estos últimos tienen
los dedos delanteros unidos hasta la mitad de su longitud. Al cogerlo en la
mano se aprecia cuan aplastados son por la planta. El pájaro es
inconfundible por lo que no es necesario insistir en la coloración del
plumaje, pero sí decir lo que varia el tono de su color según la diferente
incidencia de la luz. De este modo no puede darse un exacto patrón del color
de las plumas. La única distinción exterior entre los sexos es que las
hembras tienen en la base de la mandíbula inferior el color rojo anaranjado
o rosáceo más extendido. Los jóvenes son de coloración más apagada y más
pequeños que los adultos y el pico es también negro, pero más corto. Las
patas son negras. En los pájaros viejos estas se vuelven amoratadas. La
subespecie Alcedo atthis ispida es la que habita la Península
Ibérica, excepto en el Este y Sur donde Vaurie estima que parece estar
reemplazada allí por pájaros más afines a la subespecie atthis del
Noroeste de Africa y países mediterráneos. Vaurie da para 25 machos de la
raza ispida una longitud de ala entre 74 y 81 mm. (media 77,1) y para
atthis y 25 machos también, entre 72 y 78 mm. (promedio de 74,8). El Martín Pescador es un
pájaro esquivo que no permite la aproximación fácilmente. Rara vez se
advierte su presencia cuando está posado en una rama sobre la superficie del
agua. Inmóvil y con las alas plegadas, la combinación del color castaño y
verde azulado le presta un mimetismo muy grande. Se descubre al volar
emitiendo su corto y musical trino inconfundible. A veces se le oye y no se
ve, tan rápido es su vuelo, normalmente rectilíneo y muy bajo sobre la
superficie del agua. Se calcula (Eastman, 1969) que puede alcanzar algo más
de 72 Km. por hora. Después de su vuelo rápido y recto de orilla a orilla no
frena su velocidad, sino que se posa con una sacudida y queda inmóvil con la
cabeza ladeada observando la superficie del agua. La voz del Martín
Pescador es un trino simple y musical corto que repite cuando vuela o está
alarmado. Puede expresarse como ¡¡tritri!! y también un ¡¡chi-ki-chi-ki!! En
febrero, marzo y abril y sólo de forma ocasional, puede sorprendérsele cerca
del nido cantando con un trino silbante repetido y que a veces también lanza
en vuelo de celo, en general a finales del invierno. También se escucha
cuando dos pájaros se pelean, situación no infrecuente en esta especie que
siempre parece muy guerrera. Muchas de las acciones que se describen
frecuentemente como vuelos de celo del Martín Pescador cerca de los nidos,
se pueden observar en pleno invierno en cualquier ría del norte de Iberia.
Los pájaros ascienden altos en el cielo lanzando sus penetrantes trinos y
aleteando y picoteándose, finalizando con una rápida persecución a baja
altura, con frecuencia por entre la vegetación ribereña. El Martín Pescador
captura sus presas vigilando atentamente el agua bajo él. Inesperadamente al
descubrir cualquier pequeño pez se lanza en picado capturándolo con el pico.
Muy pocas veces falla el ataque y con frecuencia se zambulle completamente y
aun nada hasta el fondo en aguas claras, atrapando allí su presa que reposa
confiada. Dentro del agua lleva las alas bien plegadas junto al cuerpo con
lo que su resistencia a la marcha es mínima. Al llegar hasta el fondo frena
el impulso con las alas y con un hábil y enérgico giro nada, ayudándose con
ellas, hacia la superficie, emergiendo con inusitada potencia y volando
hacia un posadero con su presa en el pico. Para dar una idea de cuán hábil y
certera es la zambullida en su recorrido hacia la presa bajo el agua, el
Martín Pescador lleva los ojos cerrados y rara vez falla el golpe. En las
aguas someras de un riachuelo y en profundidad de algo más de 30 cm. la captura de un pequeño pez puede durar un cuarto de segundo. Sin
embargo, no es necesario que el pájaro llegue a zambullirse totalmente
porque captura numerosos pececillos que nadan cerca de la superficie. Del
examen del contenido de los estómagos se ha deducido que un 65% de la dieta
alimenticia está formada por pescado y casi la totalidad del resto por
insectos. De aquellos tienen gran atracción para este pájaro los gobios o
cabezones (Gobio fluviatilis) por su inmovilidad en los fondos
pedregosos de los ríos. Pero no desdeña los alevines de truchas y salmones y
numerosas otras especies de agua dulce. En invierno las angulas Anguilla
anguilla, que penetran por los estuarios de las rías son consumidas
con gran voracidad, aunque el movimiento principal se produce de noche. Para
paliar este inconveniente el Martín Pescador causa grandes descalabros en
los pequeños viveros al aire libre que no están cubiertos por encima. Pero
su astucia para pescar no se detiene ahí. En varias industrias del País
Vasco situadas en el interior de pueblos como Zarauz y Tolosa, las naves
tienen una terraza de hormigón llena de agua que forma una verdadera piscina
en la que frecuentemente se echan peces de los llamados «de colores». Pronto
el lugar es visitado por los martines pescadores que posados pacientemente
en los bordes de la balsa pescan a placer. Las presas no son tragadas hasta
que están completamente muertas de forma que las tiesas espinas no lastimen
el paladar del pájaro. Para ello sacuden enérgicamente el pequeño pez hasta
que éste queda flácido y es ya tragado sin dificultad. También frecuenta
carrizales y coge con facilidad las libélulas que están posadas en las
cañas. Si al borde del agua no hay un posadero adecuado desde el que
vigilar, aletea vigorosamente permaneciendo quieto en el aire como
suspendido, recordando mucho esta acción a la similar del Cernícalo Vulgar
Falco tinnunculus y dejándose caer al agua con gran rapidez. Anida en el fondo de
túneles que ambos sexos excavan en taludes sobre ríos, retirando la arena y
la tierra en una longitud que puede alcanzar casi un metro, pero a menudo
mucho menos. Al final de este túnel hace una cámara ancha y circular donde
no coloca material alguno, pero que en seguida suele estar llena de huesos y
espinas de los peces que los pájaros a menudo retiran. Allí con frecuencia
en los últimos días de marzo, pero más corrientemente en abril y mayo pone
6-7 huevos, a veces 4 y sólo en ocasiones 8-9. No he visto en Iberia puestas
mayores. Son de color blanco traslúcido y muy brillantes y esféricos. Los
primeros días parecen un poco rosados. El túnel puede ser usado varios años
consecutivamente e incluso las dos puestas de un mismo año; que son normales
para este pájaro, pueden hacerlas en el mismo lugar limpiándolo previamente
de espinas y restos de pescado. Jourdain da para 100 huevos obtenidos en
Gran Bretaña un promedio de 22,64 x 18,73 mm. con uno muy esférico de 22,4 x
19,7 mm. y otro muy pequeño de 21,2 x 18,3 mm. Puestas en julio y agosto
también se han encontrado, pero en este último mes no son frecuentes. La
incubación es alternada por ambos sexos y a los 19-21 días (Jourdain), 19-22
días (Verheyen) y 18-21 días (Noval), nacen los pollos que están desnudos de
plumón, pero se identifican bien por su piel rosa azulada y el pico gris
plomo con punta blanca. Los dos padres alimentan a la prole con pequeños
peces llevándolos en el pico. Se desarrollan muy bien y a partir de los 11
días comienzan a nacerles las plumas, saliendo a los 23 días fuera del túnel
y estacionándose en la rama de un arbusto donde permanecen tres o cuatro
días más hasta que son capaces de volar. Se ha observado que la mayoría de
los túneles o agujeros donde crían los martines pescadores están a buena
altura sobre la superficie del agua. Probablemente así consiguen dos
objetivos: librar a los huevos y pollos de la Rata de Agua Arvicola
sapidus y de las inundaciones por subida inesperada del nivel de las
aguas, fenómeno que por lo menos en la vertiente norte de la Cordillera
Cantábrica es muy frecuente durante el deshielo en mayo y junio. Verheyen
admite la posibilidad de una tercera cría. Pero hay que decir también que
tres crías en un año son raras aunque se han comprobado varias veces.
Eastman (1969) pudo estudiar tres consecutivas de una misma pareja. Los
jóvenes martines pescadores sobreviven mal a los primeros días de libertad.
Los que no son capturados por depredadores pueden ahogarse en sus iniciales
intentos de pesca, si se zambullen tan a menudo que sus plumas no se secan.
De esta forma de cada nidada no suelen sobrevivir más de dos. Se reproduce en toda
Europa salvo en Escandinavia, donde únicamente se le ve en el Sur de Suecia
criando en escaso número y falta también completamente en Islandia. Su
densidad es relativamente baja en todas partes y la población se mantenía
estable hasta que comenzó la contaminación masiva de los ríos por
detergentes y otros productos tóxicos que disminuyen la claridad del agua o
la anulan. Concretamente en los cursos de agua cuyas orillas están cubiertas
de densa espuma que procede de las lejías de fábricas de pasta de papel, los
martines pescadores han desaparecido. Y desafortunadamente son muchos los
ríos que están en esta situación. Solamente mantiene una densidad regular en
cursos de agua de montaña media. La misma situación se observa en Iberia.
Aquí los cursos de agua son numerosos y todavía existe una buena población
nidificante. Esta se ve incrementada por numerosos invernantes que llegan a
las costas y estuarios en el mes de septiembre. Tiempos fríos empujan hacia
el Sur una gran masa de invernantes en las costas francesas. En aquellos se
unen a los nativos que aún no poseen un territorio propio y que vagan hasta
enero y febrero, formando parejas o solitarios En estos meses los vuelos de
manifestación de celo y en parte también agresivos son muy manifiestos,
sobre todo en dias cálidos. Se ha anillado en buena cantidad en Europa y
muchos han sido recuperados en Iberia. Estas capturas han puesto de
manifiesto la anarquia de los movimientos dispersivos de los jóvenes que se
dirigen en cualquier dirección Más adelante en el otoño los movimientos de
la población están casi siempre condicionados por tiempos extremadamente
frios. En Iberia la entrada de martines pescadores europeos se inicia por el
País Vasco y sigue la costa Cantábrica. Por oriente entran siguiendo la
costa catalana Los anilllados en la Camarga francesa dan recuperaciones en
el Levante español Los anillados en Alemania Occidental, Bélgica y Francia
del noroeste llegan hasta Guipúzcoa, Vizcaya, Santander y Asturias Pero
algunos van más allá. Así, uno anillado en Bélgica se recupera en Cádiz en
pleno invierno, probablemente después de haber seguido el litoral
Cantabroatlántico También en Mallorca hay recuperaciones en otoño Uno alemán
de Baden se obtuvo alli en octubre En las Baleares no cria, pero es ave
frecuente en otoño e invierno, a pesar de que siempre se estimó que el
Martin pescador se resistia a atravesar grandes extensiones de mar abierto Aragüés anilló en julio
varios martines pescadores en Santander y uno de ellos fue recuperado a 200 Km. al Oeste en Asturias en
diciembre; otro a 1400 Km. al Nordeste en Seine-et-Oise (Francia) en noviembre siguiente; otro más a
40 Km. al Este en el litoral vasco
y un cuarto es controlado por el aniIlador en el mismo lugar al año justo.
¿Qué podemos interpretar de esta narquia de movimientos? Bernis (1970)
supone que estos pájaros anillados eran de procedencia extraibérica, porque
de otro modo habria que admitir una gran amplitud dispersiva de los nativos
del Cantábrico. ¿No es julio una fecha temprana para pensar en la presencia
de martines pescadores de procedencia extrapeninsular? Hay que tener en
cuenta que los primeros recuperados en Iberia de los anillados en Europa no
lo fueron antes de septiembre |