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Gaviota Argéntea Europea Larus argentatus La Gaviota Argéntea
Europea, Larus argentatus, puede considerarse
relativamente abundante en las costas cántabro-atlánticas, formando pequeñas
y medianas colonias en acantilados y vagando
Todas las gaviotas pueden
ser distinguidas de otras especies de aves si atendemos a sus caracteres
exteriores. Puesto que son fundamentalmente cosmopolitas y viven en muy
diversos lugares, podría esperarse el descubrir diferentes tipos entre
ellas, lo que no sucede, siendo un grupo bien compacto de formas similares y
costumbres muy particulares. Las gaviotas argénteas
jóvenes nacidas en el año tienen el plumaje de color pardo uniforme, que van
cambiando paulatinamente al color blanco en sucesivas mudas durante los tres
años de inmadurez. Larus argentatus posee un
vuelo potente y boyante, con continuos planeos, aprovechando calmas
atmosféricas o volando pico al fuerte viento. Este vuelo puede parecer a
primera vista torpe, pero en condiciones favorables de viento realizan
«picados» y ascensos rapidísimos que incluso les permiten capturar otras
especies de pájaros menores, como si de halcones se tratara. Siguen a los
buques y nadan y andan con facilidad. También suelen «picar» sobre el agua y
capturar en una corta zambullida peces de superficie o despojos que flotan
entre dos aguas. Son aves coloniales que se congregan en bandos de
centenares siempre en las proximidades de playas, acantilados, estuarios y
puertos. Se cree que esta asociación favorece la defensa de la especie y
estimula entre ellas la nidificación. Los grupos formados en los meses
anteriores a la reproducción contribuyen al emparejamiento y dentro de ellos
se realizan los cortejos nupciales. Aunque, normalmente, la Gaviota Argéntea
es ave pacífica que llega a permitir la aproximación del hombre,
especialmente en zonas densamente pobladas y en los muelles de los puertos
pesqueros, se vuelve muy agresiva en los lugares de nidificación. Esta
conducta ha sido bien estudiada en España en diversas colonias de las costas
cantábricas. La llegada de una persona al acantilado provoca en la colonia
gran alarma con ensordecedor griterío, sobrevolando las gaviotas al intruso
en rápidas y a veces peligrosas pasadas. En éstas normalmente no llegan a
rozar al visitante, y si lo tocan lo hacen con las patas y no con el pico.
Niko Tinbergen, Premio Nobel de Medicina, en un extraordinario y minucioso
estudio publicado en 1953 sobre la conducta de estas gaviotas, descubrió que
al atacar a una persona o animal que se aproximase al nido o a la colonia de
cría generalmente tocaban a aquél con una sola pata miemtras mantenían la
otra recogida en una actitud extraña no explicable. Esta inicial agresividad
es una reacción natural de defensa activa de sus nidos, pero la coloración
críptica o mimética de los huevos y del plumón que visten en los primeros
días los pollos situados en el borde de las repisas del acantilado, entre
rala vegetación o entre la arena y arbustos de las dunas y arenales,
constituye un auténtico medio de defensa pasiva. Especialmente son fuertes
las reacciones ante la presencia cerca de la colonia de pájaros como el
Busardo Ratonero Buteo buteo o el Cuervo Corvus corax. Su voz es muy variada,
expresando, generalmente, ansiedad o alarma, pero también la presencia de
comida, lo que congrega un gran número de ellas en corto espació de tiempo.
En concentraciones grandes de gaviotas un graznido alto y agudo o ronco,
como de Cuervo, de dos sílabas y repetido reiteradamente, es la
manifestación más común. Un sonido emitido frecuentemente es un kiú
monosílabo que, generalmente, la gaviota lanza de forma inesperada, en
especial durante el verano y que suele ser contestado por otras situadas en
las proximidades. No está claro su significado, pero, probablemente, atiende
a una necesidad de alerta. Otra notable expresión más frecuentemente
escuchada consiste en una repetición del sonido anterior, pero acompañado de
un estiramiento del cuello que primero eleva y después baja para levantar de
nuevo con el pico abierto, como si efectuara un giro y pudiendo decirse que
todo el cuerpo participa en esta representación vocal que alcanza gran
sonoridad. La Gaviota Argéntea Europea es un claro ejemplo de cómo una
especie animal puede adaptarse a la actual civilizacion de consumo. Es
seguro que no existe otra especie de ave que realice una labor de limpieza
más exhaustiva en las playas y costas. Su alimentación, que primitivamente
se componía de pescado, moluscos y crustáceos, es ahora omnívora. Come toda
clase de organismos marinos, desperdicios procedentes de buques, carroña,
etcétera. También come vegetales e insectos. Frecuenta los basureros y
vertederos en las costas y las proximidades de los pueblos y ciudades, donde
compite con los córvidos, comiendo toda clase de vegetales y animales en
descomposición. En los períodos de emigración de las aves en primavera y
otoño, ataca a los pequeños pájaros, cazando muchos al vuelo, especialmente
zorzales y alondras. En la época de la reproducción come huevos y pollos de
otras aves, incluso de gaviotas, y también se han observado actos de
canibalismo con las de su misma especie. En las rías y estuarios y en días
calurosos de verano, se congregan en grandes cantidades, junto con otras
especies de gaviotas, capturando al vuelo mosquitos, escarabajos, hormigas
aladas, etc. No es extraño que ataque
a mamíferos pequeños o pájaros moribundos. Frecuentemente coge con el pico
ratas o huevos de otros pájaros y los lanza desde lo alto hasta que están
muertos o abiertos. Pero la persecución de otras aves, especialmente
gaviotas más pequeñas e incluso de su misma especie, obligándolas a vomitar
el alimento recién ingerido o que aún llevan en el pico, es una práctica
continua y que puede ser observada con facilidad. Se ha comprobado que la
Gaviota Argéntea Europea es monógama y se empareja por toda la vida. Durante
el invierno forma nutridos grupos que de día se concentran en los puertos y
en playas y lagunas costeras. Pero no necesariamente las parejas permanecen
juntas en esta estación del año, y, si se unen a un mismo bando, no muestran
ningún signo exterior de estar emparejadas. Su conducta a tal respecto
durante esta estación del año es completamente diferente a la de la cría.
Entonces, llegada la época de reproducción, que suele comenzar en los
últimos días de marzo, las gaviotas van llegando o sobrevuelan los
alrededores de los acantilados o de las dunas y arenales donde todos los
años establecen sus nidos. Es precisamente durante estos días en los que las
parejas de años anteriores se acercan por separado a la colonia sin aún
reconocerse. Los que van a reproducirse por primera vez llegan sin
emparejar. Aquéllos se reconocen por la voz, como lo prueba el hecho
frecuente de que las hembras que están incubando adormiladas sobre el nido,
se muestran insensibles a las llamadas de los machos de las otras parejas
que vuelan frente al acantilado, pero levantan inmediatamente la cabeza
cuando su pareja emite parte de su voz en el vuelo o se acerca para cebarla.
También parece probable y en numerosos casos así se ha comprobado, que
muchas gaviotas llegan ya emparejadas y ocupan el mismo lugar donde criaron
el año anterior. Niko Tinbergen estima probable que la ocupación del mismo
lugar para la nidificación, que ya fue usado el año anterior es pieza
fundamental para el reconocimiento entre sí de las viejas parejas. En la formación de las
nuevas parejas, que se produce dentro de los mismos bandos de gaviotas
cuando están posadas en reposo, es curioso que, a diferencia de muchas otras
especies de pájaros, aquí es la hembra la que lleva la iniciativa en el
cortejo. Así, ella camina alrededor de un macho, con el cuello extendido y
sacudiendo la cabeza, emitiendo a la vez un sonido que se puede expresar
como kliú. La diferenciación entre los sexos no es fácil a no ser por una
atenta observación de sus actitudes. Generalmente, la llegada de una gaviota
a un bando en reposo, puede originar señales de agresividad hacia el recién
llegado, que siempre parten de los machos. Algunos caracteres físicos, no
siempre fáciles de determinar, pueden también permitirnos distinguir ambos
sexos. Así, el macho es, en general, más grande y su cabeza es notablemente
más fuerte. La hembra suele tener la frente más alta que el macho, dando a
su cara una apariencia más redondeada y suave, mientras la frente del macho
es aplastada y como una continuación de la parte superior del pico. Como
regla general puede decirse que nunca se han observado parejas de Gaviota
Argéntea Europea en las que la hembra sea de mayor tamaño que el macho. Pero
sí frecuentemente un macho pequeño puede ser indiferenciable de una hembra
grande. El nido es construido con
muy variados materiales como hierba seca, líquenes, algas, ramaje seco
procedente de plantas de los alrededores e incluso restos dé plásticos y
papeles, sin duda colectados en la orillas de las playas. Ambos sexos
participan en su preparación, aportando el macho mucho más material que la
hembra. Cada vez que uno de los adultos se aproxima al nido con algo en el
pico, emite un suave maullido. Para el tipo de material recogido, el nido
tiene una forma bien cuidada, con la copa circular formada al sentarse encima los adultos que giran el cuerpo
continuamente. La puesta de 3 huevos generalmente, a veces 2 ó 4, de color
verde aceitunado con manchas marrones, comienza ya en el mes de marzo para
zonas como el Delta del Ebro. Pero en las costas cántabro-atlánticas los
primeros huevos pueden verse en abril y sobre todo en mayo. Según Salvador
Maluquer, en la isla de Buda los nidos son construidos directamente en el
suelo, aprovechando el resguardo de algún matorral de salicornia y formados
fundamentalmente por algas los de la playa y por algas y ramas pequeñas los
de más al interior. Casi siempre incuba la hembra, aunque el macho también
participa en ella a partir del quinto día. A los 26 ó 28 días nacen los
pollos, que con pocos días salen del nido, permaneciendo en la misma repisa
del acantilado o un poco más lejos, y si la nidificación es en una playa, se
separan buscando el resguardo de algún pequeño arbusto. Son alimentados por
ambos adultos y quizá para estimular la alimentación, tan pronto como nacen,
los pollos pican insistentemente sobre la mancha roja que los padres tienen
en la mandíbula inferior. Sobre esta conducta de los pollos de la Gaviota
Argéntea Europea, se han realizado minuciosos estudios y parece claramente
probado que el color rojo produce en ellos un mayor estímulo que cualquier
otro color. Las reacciones ante el punto rojo de la mandíbula de los padres
pueden no estar solamente condicionadas por la demanda de alimento, sino
también por esta doble sensibilidad hacia el rojo. Los adultos regurgitan en
el suelo varias veces al día una pasta blanquecina viscosa, que está
compuesta por pescado y crustáceos fundamentalmente. De ella recogen una
pequeña porción y la presentan al pollo, pero éste en seguida picotea
directamente de la pasta echada en el suelo. Después de la puesta y hasta
que los pollos están bien crecidos, los padres cuidan el nido de forma que
nunca falta uno de ellos, para evitar la depredación frecuente a veces,
incluso por parte de aves de la misma colonia que roban los huevos o
capturan pollos recién nacidos al menor descuido. Durante el otoño e
invierno es fácil observar los bandos de gaviotas posándose en las playas al
amanecer y bañándose en aguas someras sin temor al oleaje. El cuidado y
engrasado del plumaje es fundamental en su vida diaria. En Europa se han
comprobado casos de hibridación entre
Larus argentatus y Gaviota Sombría, Larus fuscus. También en las
costas cantábricas se observan frecuentemente ejemplares de Gaviota Argéntea
Europea con el plumaje de las alas muy oscuro, lo que hace sospechar la
posibilidad de hibridación, pero aún no existen pruebas concretas de este
hecho. Las gaviotas argénteas
ibéricas no son migradoras, pero el anillamiento científico ha probado
desplazamientos otoñales e invernales que van desde cero hasta varios
centenares de kilómetros. Parece comprobado que las mayores distancias son
recorridas por pájaros inmaduros y, frecuentemente por los nacidos en el
año. Esta situación ha sido comprobada también para el resto de Europa, pero
en España se obtienen mayores promedios en las distancias recorridas. Así,
una gaviota anillada como pollo en la Isla de Buda (desembocadura del Ebro),
fue recuperada en el Departamento francés de Charente Maritime a los dos
años y tres meses y otra, también anillada como pollo en la isla Gran Meda,
en Gerona, fue recuperada a los casi cinco meses en la isla de Ré, costa
atlántica francesa. En una colonia de cría situada en Llanes (Asturias), dos
gaviotas argénteas anilladas como pollos en nidos próximos, tomaron rumbos
completamente opuestos. Una fue recuperada en el departamento francés de
Pirineos Atlánticos a los tres años y a 280 km. al ENE. de su lugar de nacimiento. Y la otra en Santa Eugenia de Riveira (La
Coruña) a los dos años y a 350 km. al OSO. Mayor distancia recorrió otra gaviota anillada en el nido en las
islas Sisargas (La Coruña) y que fue muerta dos años más tarde en
Fuenterrabía (Guipúzcoa), 550 km. al E. La población nativa de
Iberia, que como hemos visto realiza en general cortos desplazamientos, se
ve muy incrementada en su número a partir del mes de agosto con otras
Gaviotas Argénteas Europeas, procedentes del norte de Europa. Las
recuperaciones de anilladas extranjeras no son muy numerosas, porque,
generalmente, en España se respeta a las gaviotas y en raros lugares son
blanco de los cazadores. De lo que no existe duda es que una estimable
población francesa, inglesa y holandesa llega a las costas
cántabro-atlánticas en el invierno y aún antes, produciendo un flujo
migratorio a lo largo de nuestro litoral. Así, se han producido
recuperaciones de Gaviotas Argénteas Europeas francesas anilladas en
Bretaña, en Sevilla, Algarve, Beira Litoral, Douro Litoral, Pontevedra,
Santander, etc. Inglesas en Cádiz y holandesas en Valencia, Cádiz, Beira
Litoral y Douro Litoral. La adaptación de la
Gaviota Argéntea Europea a las condiciones de la actual civilización ha sido
algo sorprendente. De una alimentación obtenida en el mar y en las costas a
base de pescado y de desechos marinos, ha pasado a ser un ave omnívora. Los
extensos basureros de las poblaciones son ahora lugar seguro de
concentración de esta especie de gaviota. Dadas estas condiciones de
alimentación y que prácticamente carece de enemigos naturales, su densidad
ha aumentado de forma auténticamente colosal en toda Europa, provocando la
adopción de medidas para el control de su número, que van desde la muerte
directa, autorizando y fomentando su caza, hasta el envenenamiento y la
destrucción de sus huevos. En España y Portugal, el
aumento no ha sido tan espectacular, probablemente frenada la población por
la ancestral costumbre de la recogida de huevos, ampliamente practicada en
las colonias de las costas cántabro-atlánticas. Hoy día esta actividad ha
desaparecido prácticamente, y la Gaviota Argéntea Europea está aumentando
mucho, pero no todavía en forma alarmante. Otras especies de gaviotas, patos
y aves marinas sufren más con la depredación de huevos y pollos que las
argénteas realizan al menor descuido de los padres, que por la persecución
humana. Sin embargo, no todo son perjuicios, puesto que las playas y costas
se ven libres de desperdicios gracias a la labor de limpieza que realizan
las gaviotas. También la presencia de bancos de pesca es frecuentemente
detectada antes por las gaviotas, que sirven así de indicativo a los hombres
de la mar. La Gaviota Argéntea
Europea alcanza un alto promedio de vida. Gracias al anillamiento se han
comprobado edades superiores a los 20 años. En algunas colonias bien
estudiadas se obtienen promedios de trece años y más. En la Península Ibérica
son más frecuentes los cadáveres de gaviotas inmaduras arrojados por la mar
a las playas, lo que parece indicar que la mortandad de éstas supera a la de
las adultas. |