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Collalba Rubia Oenanthe hispanica La Collalba Rubia
Oenanthe hispanica
es un pájaro que se reproduce más en la zona oriental de la península,
faltando en grandes zonas del norte, Galicia, Asturias y Cantabria. Los
machos en
Las hembras de ambas
razas tienen la cabeza y la espalda pardo arenoso y las alas marrones o
pardo oscuro. La cola posee el mismo dibujo que la de los machos, pero las
rectrices centrales y los bordes de las restantes son marrones o pardo
oscuro, más que las alas, no negras. Se parecen a las hembras de la Collalba
Gris, pero se pueden diferenciar en una observación atenta por las mejillas
más oscuras y por alas más oscuras y más espacio blanco en la cola. En el
otoño tanto machos como hembras, pierden brillantez y contraste en el
plumaje, recuperándolo en diciembre-enero. Las collalbas rubias
jóvenes que se ven en agosto tienen el plumaje de las partes superiores,
incluida la cabeza, de color beige pálido con punteado pardo que les da una
apariencia de moteados. En los lados de la cara se aprecia una mancha más
oscura que corresponde a las plumas auriculares. La garganta es blanca o
beige muy clara y el pecho algo más oscuro, teniendo las puntas de las
plumas parduzcas. La cola es como la de los adultos y las alas como las de
las hembras adultas, pero se aprecian en ellas algunos puntos blancos. Espacios abiertos,
rocosos y áridos, son el hábitat principal de esta collalba en Iberia. No se
encuentra en alturas superiores a 2.000 metros, aunque algunas parejas
puedan llegar a criar en zonas apropiadas más altas y en biotopo coincidente
con el de Collalba Gris. Le atraen especialmente los viñedos cuando las
parcelas están separadas por muros de piedra suelta que facilitan la
nidificación. Su conducta es parecida a
la de otras collalbas, aunque se dice que es más propensa a posarse en ramas
de arbustos y zonas elevadas y menos en el suelo. Las ruinas de edificios y
castillos también se ven favorecidas por su presencia. Esta collalba llega
al sur de Iberia no antes de los últimos días de marzo. Realmente la
población ibérica no se establece aquí hasta abril. Inmediatamente los
machos se hacen muy notorios con sus vuelos nupciales y su canto continuo,
agradable y como apresurado que se puede escuchar a mucha distancia por su
agudeza. Resulta muy parecido al que emite la Collalba Gris, pero hay
diferencias bien notorias si el pájaro se oye a corta distancia. No posee
ninguna semejanza con el de la alondra como sucede con el de Oenanthe
oenanthe y suele intercalar notas duras y raspantes que le restan
belleza y modulación. Su nota de alarma o llamada es un sonido áspero y
corto seguido de un silbido lastimero, recordando algo la voz de un Gorrión
Común. Canta en vuelo de celo en abril y mayo y desde su llegada hasta junio
y ya mucho menos en julio; lo hace también desde un posadero alto, una roca,
un arbusto bajo, la rama de un árbol aislado, una casa en ruinas, etc.
Normalmente siempre en lugares soleados, huyendo de zonas sombrías y
húmedas. Se alimenta de insectos
como otras collalbas que captura en el suelo o al vuelo. Coleópteros,
ortópteros, dípteros, himenópteros, etc. sobre todo, pero también moluscos.
Suele atrapar presas de mayor tamaño que otras collalbas y los grillos
Gryllus campestris parecen atraerle especialmente. Como es especie
netamente mediterránea su alimentación insectívora está en función de la que
es típica en aquella zona. La estación de la cría en
Iberia comienza normalmente en mayo y de forma ocasional en los últimos días
de abril. Los nidos están situados muy a menudo en el suelo, en agujeros y a
cubierto bajo un saliente de piedra. Muchos con preferencia en pedrizas y
resultan realmente difíciles de encontrar, porque los pájaros adultos no se
acercan a él si se sienten observados. Es corriente que utilicen una planta
como abrigo. Igual que en la Collalba Gris, también llama la atención el
volumen del nido, hecho con hierba y raicillas secas. Algunos, próximos a
tojares, tienen este material en su estructura. Por dentro son forrados de
hierba fina, crines y pelos. Rara vez lana y plumas y poco musgo. La puesta
consiste casi siempre en 4 ó 5 huevos, ocasionalmente 6. Son de color azul
pálido con tinte verdoso algunos y más oscuros que los de Collalba Gris y
también con más frecuencia punteados de pardo rojizo. Jourdain da para 60
huevos medidos un promedio de 19,95 x 15 mm. con un máximo de 21,6 x 15,6
mm. y un mínimo de 18,4 x 14,3 mm. Las puestas pueden ser encontradas a
partir de la primera semana de mayo y en junio y julio, siendo las de este
mes repeticiones o segundas puestas. La hembra incuba alternándose sólo en
ocasiones con el macho. A los 14 días nacen los pollos que están
parcialmente cubiertos con plumón parduzco, bastante largo. El interior de
la boca es amarillo y carece de puntos oscuros en la lengua. Las comisuras
exteriores de la boca son amarillo pálido. El emparejamiento de
collalbas de las dos variedades, garganta negra y garganta blanca, se
produce sin duda. Las hembras con la garganta oscura son muy raras, pero
tales hembras (Ticehurst) han sido encontradas emparejadas con ambas formas
de machos, así como un macho de garganta oscura se puede unir a una hembra
de garganta muy blanca. Sería interesante encontrar una cría de collalbas
jóvenes en las que estuvieran representadas las dos variedades y, por
supuesto, tomar nota de las características de los padres. La Collalba Rubia se
reproduce en el noroeste de Africa, Iberia, sur de Francia (costa
mediterránea), Italia y los Balcanes y por Asia Menor y el Medio Oriente
llega hasta Persia. En la Península Ibérica está muy diseminada y la mayor
densidad la alcanza en el Sur y en algunos puntos de la costa mediterránea.
En el Norte escasea y falta completamente en la zona Cantábrica, Galicia y
parte norte de Portugal, donde en el resto del país no es precisamente
numerosa. |