Rubus idaeus.- Con fines medicinales, se recolectan las hojas de los frambuesos silvestres.

Chochín Común

Troglodytes troglodytes

El Chochín Común Troglodytes troglodytes es uno de los pájaros más pequeños de la avifauna europea y posiblemente uno de los más extendidos por todo el Continente, faltando solamente en el extremo Norte de Escandinavia y en el árido centro de Islandia. Su diminuto tamaño y el color general castaño rojizo, más brillante cuanto más lejos se le observa y menos cuando lo examinamos en la mano o desde muy cerca, son rasgos inconfundibles a la hora de identificarlo. Las partes superiores son de color castaño rojizo, pero se nota un tinte. más oscuro en la cabeza y la nuca que son menos rojizas y siempre más uniformes, no densamente rayadas como el resto. El obispillo y las plumas sobre el nacimiento de la cota están rayadas de pardo oscuro, casi negro en algunos y su tono es más rojizo con pocas manchitas blancas que también se aprecian en las plumas escapulares. Sobre los ojos y extendiéndose hacia atrás se destaca bien una raya estrecha beige claro o blanco sucio. El mentón, la garganta y el pecho pueden ser pardo claro, grisáceos e incluso beige pálido o blancuzco con los flancos y el vientre profusamente rayados de rojizo y pardo oscuro o negruzco. No pocas veces se aprecian sobre el pecho pequeños o diminutos puntos pardos. Las plumas de vuelo de las alas, primarias y secundarias, son pardo oscuro, aquéllas con rayado blancuzco y las cobertoras alares castaño rojizas. La cola, muy corta, redondeada, es castaño o pardo rojiza finamente rayada de pardo negruzco. Las patas, largas y fuertes de color carne; el pico relativamente largo, fino y ligeramente curvado pardo negruzco en la mandíbula superior y color hueso en la inferior; el iris es pardo oscuro. Macho y hembra no se diferencian por el color del plumaje. En época de cría únicamente por la placa incubatriz de la hembra que en ella está más desarrollada. Los jóvenes son más rojizos y las plumas de la cabeza y la nuca tienen también un ligero rayado formado por los bordes negruzcos de las plumas. Las partes inferiores son más oscuras y se les nota un rayado pardo que proporciona menos uniformidad al conjunto. Los pájaros en su primer año tienen la alula o pluma bastarda (realmente la primera primaria) de color pardo con rayas, mientras en los adultos hay en ella un margen blanco bien definido.

La variación individual en el color del plumaje de Troglodytes es muy grande. Resulta difícil, incluso en una misma zona, encontrar dos pájaros iguales si se examinan con minuciosidad. Por eso resulta tan banal la gran cantidad de subespecies que se quieren ver entre los chochines que viven en el Paleártico occidental. Vaurie (1959) señala como reconocibles 26 razas. Algunas de estas subespecies se han determinado no sólo en función de la diferente coloración, sino también atendiendo a medidas mayores o menores, en especial del pico y las alas. También se incluye en las diferenciaciones tenidas en cuenta la mayor o menor densidad en el barreado del plumaje y para él, la mayor saturación en el color está en función directa del mayor grado de humedad del biotopo. Para la Península Ibérica se han asignado dos subespecies o razas. La tipo Troglodytes t. que ocupa la mayor parte de Iberia y Troglodytes kabylorum de coloración más pálida por encima y por debajo, viviendo en Baleares y quizá en el sur y sudeste de nuestro país.

La constante en la conducta de Troglodytes es la inquietud y el continuo movimiento, subiendo y bajando por las ramas de los árboles, por las de los arbustos, corriendo por el suelo como un ratón más que como un pájaro, en actitud característica con la cola levantada en ángulo recto, picoteando las hojas y las ramas donde hay insectos, escondiéndose y saliendo ante nuestra vista inesperadamente para volar cortos espacios de un arbusto a otro o de un rama al suelo. En el suelo o en las ramas de los árboles puede detenerse un momento para cantar o lanzar su seca y trepidante llamada o voz de alarma, elevando la cola y abriéndola en abanico, con frecuencia moviéndola de uno a otro lado. Su vuelo parece siempre débil en relación con la cortedad de las redondeadas alas y rara vez es sostenido. Sin embargo, es rápido y recto. Se oculta durante la noche en cualquier rendija, grieta, agujero o corteza desprendida de los árboles. Con frecuencia lo hacen muchos juntos. Incluso ocupan cajas nido de madera colocadas en jardines y bosques donde en fríos inviernos pueden ocultarse muchos chochines. Excepcionalmente 20-35 pájaros en una sola caja. Un verdadero record en estas concentraciones se comprobó, por ejemplo, en Gran Bretaña. Allí en un mes de febrero excepcionalmente frío se pudo observar la entrada en una caja nido colocada en un jardín (Flower, 1969) de 61 chochines. Esta caja medía 11,25 x 13,75 x 14,375 cm. y tenía un agujero de entrada de 5 cm. de diámetro. Los últimos en llegar apenas podían entrar. A partir de las 6 de la tarde comenzaban a llegar Troglodytes desde todas las direcciones y en poco más de 15 minutos habían llenado la caja. El fenómeno persistió por 15 días hasta que se produjo el deshielo y todos se dispersaron. No todos los días se alcanzaba tan alta cifra, pero nunca bajó de 46. Sólo uno fue encontrado muerto dentro de la caja. Este hábito de dormir en comunidad ya había sido observado antes en numerosos lugares y Armstrong conoció un caso extremo de dormidero conjunto de 46 chochines. Cuando estos pájaros duermen comunalmente, algunos son encontrados muertos, probablemente por la apretura de unos contra otros más que por asfixia. Muy a menudo penetra en construcciones humanas donde duerme y en invierno también puede utilizar nidos viejos de Golondrina Común Hirundo rustica, Avión Común Delichon urbica e incluso, y más corrientemente, sus propios nidos donde ha criado el año anterior. Aunque vive en todas partes, parece alcanzar una mayor densidad cerca de caseríos, casa de campo, jardines, cobertizos, invernaderos, cuadras, etc., donde sin duda encuentra un cobijo que lo defiende de los numerosos depredadores. Muy alarmista, en cuanto nos descubre o cuando inesperadamente aparece ante nosotros saliendo de un seto o matorral. Cuando el Chochín está alarmado lanza su sonoro matraqueo a la vez que con la cola bien vertical se agacha y levanta espasmódicamente en una actitud típica de esta familia. Sin embargo, esto no impide que sea una de las especies más cercanas al hombre que no duda en anidar en porches, tejadillos, interiores de almacenes, etc. Construcciones que aún no están terminadas son inmediatamente ocupadas por un macho de Chochín que antes de finalizar el invierno construye allí su nido y lo defiende cantando con ardor sobre un posadero próximo, a la vez que gira perceptiblemente a un lado y otro su cuerpo como si una hembra estuviera presente a pocos pasos. Este canto de posesión es emitido a partir de febrero y alcanza su mayor fuerza en cuanto una hembra inspecciona los 2-4 nidos que el macho ha construido antes de la llegada de la primavera.

Canta durante todo el año y en la práctica hay que decir que en otoño e invierno lo hace intermitentemente, pero en días soleados con inusitada fuerza. Su voz es emitida con gran vehemencia y poder, en tono muy alto y poseyendo un gran alcance, impropias estas cualidades de un pájaro tan pequeño.

Se trata de un gorjeo rápido algo matraqueante, agudo y rápido con notas muy claras y repetidas insistentemente, terminando en un acelerado y agudo trino que se puede prolongar variablemente. La duración del canto es regular y no suele durar más de 4-6 segundos, pero en condiciones de gran excitación y en plena época de reproducción o en el cortejo, con frecuencia sobrepasa los 5 segundos y alcanza los 8. Tucker (1940) registra hasta 12 emisiones del canto en cada minuto (¡¡), pero normalmente no más de 4-6. Canta desde el tope de un arbusto, en una rama horizontal, sobre un poste de una cerca, en un alambre, con preferencia a baja altura, pero también se escucha cantando entre las altas ramas de un Eucalipto o un Fresno. En plena excitación sexual canta al vuelo, pero se posa inmediatamente y desde una rama termina la estrofa para iniciar una segunda emisión inmediatamente. En ocasiones, sobre todo en otoño, canta suave mente y como con poca fuerza. Además posee una nota matraqueante de alarma que resulta inconfundible y sorprendentemente fuerte para este pájaro tan pequeño y que podría expresar como ¡¡terrerrerrerr ... !!. También un trémulo y rápido ¡¡titititic ... !! que se escucha en todo tiempo.

Se alimenta fundamentalmente de insectos pequeños y come muchas larvas de Lepidóptera, Díptera, Coleóptera, Trichóptera, etc. También arañas y parece que pequeñas semillas. A los nidos lleva para cebar a los pollos muchas Tipulidae y sobre todo orugas pequeñas verdes. Ocasionalmente se han observado Troglodytes comiendo larvas de insectos acuáticos para lo que se posan en la vegetación flotante o en las orillas de estanques y charcas. También alevines de truchas y renacuajos. Algunos se especializan en la captura de pequeños peces de adorno que nadan en estanques de jardín con agua somera. En conjunto hay que considerar esta práctica como esporádica y pocas veces observada. Cuando alimentan un pollo de Cuco Común Cuculus canorus, lo que hacen a intervalos de 10-14 minutos, ocasionalmente menos o más, llevan en el fondo de la garganta un buen número de Tipulidae y orugas, según se ha podido apreciar, de manera que al cebar devuelven los insectos uno por uno. La parasitización de sus nidos por el Cuco Común es frecuente en el norte de Iberia y siempre sorprende cómo este pájaro es capaz de poner un huevo dentro del nido de Troglodytes que tiene un pequeño agujero de entrada. Parece ahora fuera de duda que la hembra de Cuco deposita su huevo en el suelo y cogiéndolo con el pico, lo introduce en el nido de su huésped, retirando antes o después uno de los de éste.

Anida en tan gran variedad de lugares que se hace difícil resumirlos aquí. Nidos en cobertizos entre las vigas, porches, agujeros de muros, huecos y grietas de árboles, agujeros en el tillado de edificios, colgados de plantas trepadoras, como hiedra, rosales y sobre todo enredaderas y zarzas, viejos nidos de otros pájaros, sobre todo de hirundínidos, huecos o agujeros de rocas, montones de leña y plantas de adorno junto a muros. En el bolsillo y en la manga de una vieja chaqueta colgada en el interior de un cobertizo; en la lámpara central de la Iglesia de El Busto (Villaviciosa, Asturias); en una estantería entre libros viejos; en el nido de un Mirlo Acuático Cinclus cinclus. Pérez Chiscano (1968) en la Sierra de la Nava de Benquerencia-Helechal (Badajoz), encontró en nidos de Golondrina Dáurica. Hirundo daurica abandonados, pequeñas bolas de pasto seco que resultaron ser nidos de Troglodytes. En la misma zona hay abundante matorral de monte bajo (Jara, Romero, Enebro, etc.) pero el pájaro prefiere nidos de daurica. La relación de nidos en lugares raros seria, por supuesto, interminable. El macho construye al final del invierno un nido con musgo, hierba seca y hojas, sin forrarlo por dentro. Casi siempre hace varios que deja a medio terminar. La hembra, que escoge uno de ellos después de inspeccionarlos detenidamente, comienza a forrarlo por dentro con abundantes plumas e incluso pequeños trozos de papel. La forma es esférica u ovalada con una entrada pequeña, redonda, situada lateralmente. La puesta de los huevos comienza en abril, a menudo a partir del 15-20, pero a veces antes y sólo ocasionalmente en marzo. El macho termina la construcción de los dos primeros nidos en la primera quincena de marzo y frecuentemente no hace uno detrás de otro, sino a la vez. Cuando ya la hembra a comenzado a inspeccionarlos, inicia él la construcción de un tercero y a veces un cuarto no lejos unos de otros. Su territorio es muy pequeño, normalmente en función de la densidad de parejas que en gran parte de su área Norte es muy grande. Por ejemplo, un macho construye tres nidos en su territorio de no más de un área de superficie que están distantes entre sí 3 y 7 metros. Otras veces ocupa un territorio mayor, pero siempre mantiene una tierra de nadie donde no hay nidos, pero sí caza de insectos.

La puesta normal es de 5-7 huevos, a veces sólo 4 y ocasionalmente se encuentran de 8 y 9. Muy raras son de 10-12 sospechando que pueden ser debidas a dos hembras ocupando el mismo nido. Jourdain cita puestas de 14 y 16 huevos, pero como excepcionales. Son blancos, sin mancha alguna o con punteado fino en el extremo más ancho. Jourdain para 100 huevos colectados en Gran Bretaña obtuvo un promedio de 16,66 x 12,77 mm. con un máximo de 18,9 x 13,2 mm. y un mínimo de 15,1 x 12,5 mm. D´Almeida en el norte de Portugal colectó 15 huevos que dieron una medida de 15,8 x 12,4 mm. con extremos entre 14,6 a 17,4 mm. x 11,8 a 13,1 mm. Promedio de 10 huevos en Asturias 15,8 x 11 mm. La incubación corre a cargo exclusivamente de la hembra por un período de 14 días (Harrison, 14-17 días; 13-20 días Verheyen; 13-16, Jourdain). Al nacer, los pollos tienen muy poco plumón, corto y de color gris en la cabeza y espalda. El interior de la boca es amarillo vivo sin puntos oscuros en la lengua; las comisuras son amarillas, muy pálidas. Ambos adultos ceban con insectos y pequeñas larvas y orugas. La poligamia está comprobada en algunos casos y los machos así comprometidos alimentan los pollos de ambos nidos si han nacido a la vez. A los 15 días dejan los jóvenes el nido y se esconden en el suelo entre la vegetación hasta que son capaces de subirse a una rama donde normalmente permanecen agrupados y son atendidos por los adultos hasta que tienen 27-29 días e incluso más. Dos crías en la temporada son normales y hay sospechas de una tercera muchos años, pero pudiera tratarse de repeticiones por depredación de la segunda puesta.

Troglodytes troglodytes se reproduce muy abundantemente en todo el norte de Iberia y hay una buena densidad en lugares húmedos del Centro y Oeste. En el Sur y Levante falta en bajos niveles y es algo común en montañas. La densidad en el resto es variable en función del biotopo pero generalmente es pájaro bien conocido.

Nuestra población parece ser eminentemente sedentaria. En Europa central es migrador parcial hacia el Sur. Uno anillado en el nordeste de Francia fue recuperado a 485 Km al Sudoeste y otro más a 255 Km al Sur-sudoeste. En Bélgica un Chochín Común anillado como pollo es recuperado al siguiente año en Francia 720 Km al Sudoeste. Algún Chochín británico atraviesa el Canal de la Mancha y hay ya por lo menos una recuperación en Bélgica. Las mayores distancias son recorridas por Troglodytes anillados en Escandinavia. Hay varias de Suecia en Francia y la mayor conocida hasta ahora corresponde a uno anillado como pollo en la isla de Gotland (Suecia) en junio que fue recuperado en diciembre siguiente en la provincia de Granada, casi a 2.800 Km al Sudoeste.