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Charrán Patinegro
Thalasseus sandvicensis El Charrán Patinegro
Thalasseus sandvicensis, como los demás de su especie, es fácilmente
distinguible de las gaviotas por su cuerpo más delgado, alas estrechas y
apuntadas y pico fino y largo. Su
Los adultos retornan a
las colonias a finales de marzo y en abril y se dice que las parejas ya
están formadas desde el mes de febrero en los lugares de invernada de la
costa occidental africana. Aunque como sucede con las gaviotas, muchos
charranes, especialmente los que van a reproducirse por primera vez, se
emparejan al llegar a las zonas de cría. El cortejo nupcial de estos pájaros
es un espectáculo difícil de olvidar con vuelos acrobáticos hasta gran
altura, que casi se pierden de vista y con descensos repentinos planeando y
acompañando estos vuelos con fuertes gritos. Su agresividad hacia los
demás congéneres es grande, mostrándola adelantando el cuello y erizando las
plumas de la nuca. Durante el cortejo, macho y hembra realizan una danza
circular con los picos medio abiertos. Los lugares de nidificación son
ocupados a finales del mes de abril y más corrientemente en mayo. En 1961
fue comprobado el intento de nidificación en la isla de Buda (Desembocadura
del Ebro), por J.R. Pons y S. Maluquer, quienes encontraron un nido con un
huevo y observaron en la zona numerosos adultos con alarma que podía indicar
la iniciación de la cría. En años posteriores no pudo ser descubierta la
reproducción aunque la presencia de adultos y subadultos en la zona en los
meses primaverales fue continua. El Charrán Patinegro
anida frecuentemente cerca de los nidos de la Gaviota reidora y de otros
charranes. Se ha querido ver en esta asociación para la nidificación un
intento para obtener ventaja frente a la depredación, pues la Gaviota
reidora es muy luchadora y defiende su zona de reproducción con gran
energía, sobre todo si tenemos en cuenta que el Charrán Patinegro es poco
combativo a la hora de defender sus nidos. La puesta normal consiste en uno
o dos huevos con el fondo de color blanco o pardo muy marcados con puntos y
manchas marrones. Para la puesta, la hembra aprovecha una ligera depresión
en la arena y en ella van acumulando cortos trozos de vegetación seca e
incluso pequeñas piedras a lo largo del período de incubación, que dura de
21 a 29 días, con un promedio de 25 días. Al nacer los jóvenes, permanecen
sólo unos días en el nido abandonándolo en seguida. En algunas colonias se
acercan a la orilla del agua, pero en la mayoría se esconden entre la rala
vegetación de los arenales para resguardarse del sol y del viento, no
alejándose mucho del nido. A los 28 días ya tienen la pluma completa y
comienzan a volar con los padres, siguiendo a éstos por un largo período. En
una pequeña colonia que ocasionalmente se estableció en los bajos de un
acantilado de la costa asturiana en junio de 1971, tres parejas lograron
solamente criar un joven que seguía en sus primeros vuelos a los adultos,
pescando por las playas y haciendo amagos de zambullida. El Charrán Patinegro
tiene una forma característica para cernerse y lanzarse de cabeza sobre
algún pequeño pez que divisa al sobrevolar las aguas. Su vuelo, casi
danzante con el negro pico apuntando hacia abajo, es tan característico que
resulta imposible de confundir con el de cualquier otra especie. Las
zambullidas son continuas y rara vez se ve al pájaro surgir de las aguas sin
su presa en el pico, que a veces engulle con notoria dificultad, pero
haciendo gala de tanta destreza como la propia captura. La altura desde la
que se lanzan es notable y lo hacen plegando las alas y formando con el
cuerpo una figura aerodinámica que penetra fácilmente en el agua, salvando
de esta forma la dureza del golpe sobre la superficie, no sin antes levantar
más salpicaduras de agua que el resto de las charranes, que son especies de
forma más grácil y de menor peso. Una especie tan notoria
en sus costumbres y atractivas para la realización de estudios por la
facilidad de acceso a las colonias, ha sido forzosamente estudiada por
ornitólogos de todo el mundo. Así, se ha llegado a determinar que los
pequeños peces constituyen el 98 por 100 del total de la dieta que los
adultos aportan a las crías en el nido. Solamente un 2 por 100 está
constituido por invertebrados marinos. Las especies de peces están en razón
de las épocas del año y sobre todo de las costas frecuentadas por los
charranes. Así, en el Cantábrico español la pequeña anchoa y sobre todo la
cría de la sardina, del múgil y de la lubina, probablemente forman casi la
totalidad de la dieta del Charrán Patinegro a su paso por estas aguas
costeras. Durante la cría los
adultos recorren grandes distancias a lo largo de la costa por playas y
estuarios en busca de alimento. La pequeña colonia a que antes se hacía
referencia estaba situada en la costa asturiana y los charranes habían
tomado como límite Oeste para sus vuelos de pesca el promontorio de pesca de
Santa Catalina en la misma playa de San Lorenzo de Gijón y en ningún momento
rebasaban este punto. El regreso a la colonia se hacía mucho más rápidamente
e invariablemente los pájaros pescaban formando un grupo de seis adultos. Los jóvenes charranes,
una vez iniciados en el arte de la pesca, van derivando hacia el Sur
acompañados siempre por los adultos, recorriendo costas y estuarios y
posándose a descansar en playas, puertos y arenales y frecuentemente
mezclados con gaviotas. Las colonias de cría de
esta especie suelen ser muy desiguales en el número de sus componentes.
Aparte de la exigua colonia que ya se mencionó en la costa asturiana y cuyo
establecimiento parece ser que fue auténticamente ocasional en las costas
españolas del Cantábrico, en el Golfo de Vizcaya existe una colonia en la
desembocadura del río Adour (Bayona, Francia), que pasa por varias
vicisitudes de depredación y cambios físicos de la zona y algunos de cuyos
componentes pueden desplazarse fundando colonias en otros lugares. En el
resto de Iberia hay que citar, además de la esporádica del Delta del Ebro no
repetida en siguientes años, la de la desembocadura de los ríos Tajo-Sado
(Portugal). Las fluctuaciones de las
colonias de esta especie son muy grandes de unos años a otros, sin que se
sepan las causas. En una playa o arenal donde en un año se establecen para
criar centenares de parejas, inexplicablemente la zona es desertada parcial
o totalmente al siguiente año, pero no por disminución o muerte de los
pájaros, que probablemente han formado otra colonia 100 km. más lejos. Esta especie ha sido
objeto de un masivo anillamiento científico y consecuentemente han sido
muchas las recuperaciones. De este modo se sabe que las poblaciones de
patinegros migran a lo largo de las costas atlánticas de Africa e invernan
en el Africa Tropical, desde el Sahara hasta El Cabo y Natal, aunque algunos
se pueden observar en las costas de la Península Ibérica durante el
invierno. Los que se ven en el Mediterráneo occidental en invierno,
pertenecen en su mayoría a poblaciones que se reproducen en el Mar Negro. En el mes de septiembre y
parte de octubre, pasan el grueso de los charranes patinegros europeos por
las costas cántabro-atlánticas, aunque debe destacarse aquí que este paso no
es todo lo regular que pueda suponerse. Muchos otoños es difícil ver uno
solo de estos pájaros cerca de la costa, y sin embargo, mar afuera, en una
línea que puede trazarse desde Bretaña francesa a la ría de Ribadeo, son
extraordinariamente abundantes. Aquí, sin que ciertamente se sepan las
causas, falla su carácter eminentemente costero. Se sospecha, sin embargo,
que esta situación está en razón de los movimientos de las masas de los
pequeños peces. Lo que sí es bien notorio es que los Charranes patinegros,
en mayor medida que las otras especies de charranes, frecuentan las playas y
puertos, volando por encima del borde de los muelles y en el interior de los
estuarios justamente en la pleamar, estando ausentes en la marea baja. La madurez reproductora
de esta especie es adquirida poco antes del final del cuarto año de vida y
está bien comprobado que la mayoría de los charranes inmaduros pasan el
verano en sus lugares de invernada, sobre todo en las costas del Golfo de
Guinea y de Mauritania. Un año antes de ser
adultos llegan a las costas europeas pero no se reproducen y vagan por el
litoral y las playas, pudiendo originar confusión su presencia al pensar que
se trata de reproductores. Esta especie da un alto índice de longevidad
habiéndose obtenido ejemplares anillados de más de 13 años de vida, con un
máximo extraordinario de 23 años y 9 meses. Las recuperaciones de
anillados se distribuyen a lo largo de todo el litoral peninsular, pero es
necesario hacer hincapié en que esta especie da aún un mayor índice de
recuperaciones del que generalmente se somete a estudio. La captura de
charranes en el litoral cántabro-atlántico es un pasatiempo para nuestros
pescadores, que aprovechan el cebo vivo de los viveros de sus buques para
capturar con anzuelos una enorme cantidad de estos pájaros, muchos de los
cuales están anillados y las anillas no se entregan. El área de cría del
Charrán Patinegro en Europa es relativamente pequeña, ocupando prácticamente
todas las costas de Gran Bretaña, noroeste de Francia, Mar del Norte y parte
del Báltico. La población más oriental dentro del ámbito europeo cae en la
costa ucraniana del Mar Negro. En las costas portuguesas
de Algarve y Beira Litoral y en las españolas de Cádiz se ha capturado una
mínima parte de charranes de las colonias ucranianas, frente a una gran
mayoría de aves procedentes del noroeste europeo. En cambio, dentro del
Mediterráneo español, los anillados recuperados de las dos procedencias se
equilibran bastante. |