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Acrocephalus melanopogon El Carricerin Real
Acrocephalus melanopogon, es un pequeño pájaro típico del carrizal
mediterráneo, difícil de observar y fácilmente confundible con otros
carriceros. La parte superior de la cabeza o píleo es muy oscura, casi negra
y el dorso pardo rojizo rayado de negro. Lo más destacado es la raya blanca
que naciendo en la base del pico pasa por encima de los ojos y llega casi
hasta la nuca, más ancha en la región postocular y terminando en un corte
cuadrado. La garganta y el vientre son blancos y el pecho tiene, sobre todo
en los lados, un ligero tono parduzco. La cola es corta y graduada y las
puntas de las plumas redondeadas, de color pardo oscuro franjeadas de
castaño. El obispillo es pardo oscuro uniforme y no está rayado. Los flancos
son pardo rojizos. El pico es fino y corto, de color hueso, más pálido en la
base de la mandíbula inferior. El interior de la garganta y boca es naranja
vivo. Patas parduzcas y el iris ambarino. A la hora de la
identificación de esta especie puede existir confusión con el muy parecido
Carricerín Común Acrocephalus schoenobaenus. Como orientación se
resumen las notas dadas por Williamson (1963) sobre estas dos especies.
El Carricerín Real es una
especie escondediza que se puede observar de forma ocasional si está
silencioso o cuando inesperadamente efectúa un vuelo acrobático fuera de los
carrizos o de la vegetación acuática en la que se oculta. Se posa en los
carrizos como otros Acrocephalus, pero mueve la cola y la despliega
de manera diferente. A menudo permite la aproximación del observador sin
esconderse del todo en la vegetación. Frecuenta densos carrizales y rara vez
sale de este tipo de vegetación en lo que se diferencia de otros carriceros
que son vistos también en junqueras y malezas ribereñas. Normalmente muy
cerca del agua y si los carrizos están en lugar más seco, allí su densidad
es menor. El canto de este pájaro
es en cierto modo musical, recuerda al del Carricerín Común, pero resulta
menos variado, me parece mucho menos gorjeante y más dulce. Empieza con tres o cuatro
notas silbantes y dulces que recuerdan las del Archibebe Común Tringa
totanus o quizá alguna del Ruiseñor Común Luscinia megarhynchos y
continúa con un gorjeo suave y menos áspero y apresurado que el del
Carricerín Común. Cuando está alarmado, lanza un chirriante matraqueo
relativamente parecido al del Carricerín Común. En migración o dispersión se
escucha mucho en carrizales y llamaba la atención su continuo, tenue y a la
vez dulce ¡¡reet!! Lo repetía a menudo desde posición oculta varias veces y
ya se sabía que a los pocos segundos saldría invariablemente al descubierto,
posándose en el tallo de un carrizo y alarmándose al ver al observador,
iniciando su típico matraqueo antes de desaparecer nuevamente. Existe escasa información
sobre la alimentación de esta especie lo mismo que sucede con otras que han
sido poco estudiadas. Los dípteros y la gran multitud de insectos que
pululan por las charcas y carrizales deben formar la casi totalidad de la
dieta. Sobre todo los mosquitos que hacen nuestras observaciones en la
marisma tan penosas. El nido del Carricerín
Real resulta inconfundible cuando lo comparamos con otros típicos de
pequeños pájaros de zonas húmedas. Siempre está construido en plantas que
crecen en aguas someras y resulta ser muy desaliñado. La hembra utiliza
hojas de carrizos y otras plantas marismeñas en trozos bastante alargados,
anudando estas tiras secas de vegetación a los tallos de carrizos, y también
hierba seca. Normalmente elige para ello la proximidad de un pequeño canal
de agua o pasillo entre los carrizos y no resulta difícil de descubrir.
Suele estar a una altura del agua de 30 a 60 cm. y sólo ocasionalmente más
alto. El interior de los nidos estaba, en Mallorca, (Bannerman, citando a
Munn) forrado con las flores de los carrizos y alguna pluma. Todos los años
eligen el mismo lugar para anidar y si algún nido ha resistido el invierno,
pueden construir otro sobre sus restos al siguiente año una diferente
pareja. Las primeras puertas se encuentran después del 15 de mayo
normalmente, pero los pájaros son muy visibles en toda la zona mediterránea
ya en el mes de marzo (Maluquer, 1971), aunque la mayor parte no se
establecen allí hasta abril y mayo. Su densidad es difícil de calcular. La
puesta consiste normalmente en 4-5 huevos, alguna vez 3 y raramente 6.
Bannerman y Jourdain dan como número corriente 3 y 4. Son grises o
amarillentos con punteado denso de color pardo verdoso que en realidad es
como un tinte más oscuro. En general tienen una ligera rayita negra en el
extremo. Jourdain da para 100 huevos obtenidos probablemente en España y
Hungría, un promedio de 17,8 x 13,1 mm. con uno muy grande de 19 x 18,1 mm.
y otro mínimo de 17 x 12 mm. La incubación, sólo por la hembra (?) dura
12-13 días y los pollos al nacer tienen el interior de la boca amarillo
anaranjado vivo sin los dos puntos oscuros que poseen en la lengua los
pollos de los demás carriceros. Son alimentados por ambos adultos y salen
del nido a los 15 días. El Carricerín Real se
reproduce por la zona mediterránea de la Península Ibérica, las Islas
Baleares, Túnez (muy local) Sicilia y hasta el norte de Austria y en
Hungría, bajando por la cuenca del Danubio hasta el Mar Negro. En Marruecos
fue descubierto (1972) criando en una marisma próxima a Larache por Thévenot
y Thouy. Allí anillaron en agosto y noviembre casi el centenar de
carricerines reales y comprobaron por las autorecuperaciones efectuadas en
el mismo lugar a la primavera siguiente, una sensible variación en la
longitud del ala: el ala plegada que medía en noviembre 58 y 57 mm. no alcanzaba en mayo siguiente más que a 54 y 52 mm. respectivamente. En el otoño los
carricerines reales se dispersan, observándose entonces a distancias
notables dentro de Iberia de sus habituales zonas de reproducción. Se ha
visto en lugares tan distantes como en la marisma del Aeropuerto de
Fuenterrabía y en los carrizales de las islas de Santiago (Irún). Sus
movimientos dispersivos parecen similares a los del Pájaro Moscón Remiz
pendulinus, aunque más difíciles de observar aquellos por la tímida y
escondediza actitud del pájaro frente al gregarismo de Remiz pendulinus.
Que una parte de la población europea, la ibérica incluida cruza el
Mediterraneo hacia Africa en el otoño e inverna alli, no puede ofrecer duda
alguna. Thévenot y Thouy (1974) observan en las marismas de Bas-Loukkos
cerca de Larache (Marruecos), que en octubre y noviembre la población nativa
aumenta mucho, lo que les hace pensar sobre la llegada de carricerines
europeos. Moreau (1972) considera migrador al Carricerin real. Algunos
especimenes han sido registrados en primavera en Tibesti y en el invierno en
el Lago Tchad Esto sugiere que la población allí invernante procederia de
Europa centro-oriental. Dupuy (1970) que permaneció en la región de
Béni-Abbes (sudoeste de Argelia) durante dos meses de primavera y comprobó
allí un numeroso paso de Acrophalus no vio ningún Carricerin real
Posiblemente, pues, la población ibérica que viaja hacia el Sur no rebasa la
zona septentrional marroquí |