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Busardo Ratonero Buteo buteo El Busardo Ratonero
Buteo buteo
es un pájaro cuyo plumaje resulta notablemente oscuro en su conjunto, aunque
también existen variaciones individuales de tonalidades más claras. Los
adultos
Los inmaduros son muy
parecidos a los adultos en la coloración, pero tienen la cabeza rayada de
blanco o amarillento y muchas de las plumas de las alas y de la espalda
ostentan bordes rojizos muy conspicuos. Por debajo son más pálidos y rayados
o punteados irregularmente de marrón o pardo oscuro. Los «pantalones»
también son muy pálidos, casi blancos. La cola carece casi siempre de la
ancha banda subterminal. Los ojos son grises, pero pronto pasan a marrón
amarillento como los de los adultos; la cera y las patas amarillas y el pico
negruzco. A partir de los nueve meses de vida comienzan a adquirir el
plumaje de adultos que logran completamente a los dieciséis. El Busardo Ratonero es un
pájaro robusto de aspecto muy compacto, con las alas y la cola anchas y
redondeadas, definiendo bien al género Buteo. Es el ave de presa más
parecida a un águila y en realidad se le da este nombre frecuentemente, pero
aunque carece de la potencia en el pico de las grandes águilas, posee su
misma capacidad para aprovechar las corrientes de aire y remontarse a gran
altura en un vuelo en espiral, realizado con impresionante calma y maestría.
Bannerman se refiere de pasada a las personas que tienen la suerte de vivir
en un paisaje donde el Busardo Ratonero es habitual. Todas las aves de presa
poseen un vuelo majestuoso y extraordinariamente hábil en sus planeos,
quiebros y picados, pero pocas veces un atento observador de la naturaleza
puede deleitarse como al contemplar las evoluciones del ratonero.
Contrariamente a la mayor parte de las aves de presa que son muy pasivas en
su vida diaria, mostrándose poco ante los seres humanos, esta especie
permanece grandes periodos del día en vuelo, planeando incesantemente con
una extraordinaria suavidad, sin mover más que ocasionalmente las alas y
llevándolas dobladas hacia arriba y un poco adelante en los extremos, con
las plumas primarias abiertas como grandes dedos y la corta cola ampliamente
desplegada. La silueta de un ratonero es, pues, inconfundible y contemplar
sus evoluciones en el cielo produce una gran sensación. Se conoce bien su
conducta y la biología de su reproducción, por lo que puede hacerse aquí un
estudio resumido del ciclo diario de esta tan popular ave de presa. Ya se ha descrito su
silueta de vuelo, pero es necesario añadir que otra característica
inconfundible la constituye la corta cabeza, más ancha que, por ejemplo, la
del Abejero Europeo Pernis apivorus, con el que de lejos puede ser
confundido, pero su cola es mucho más corta y las alas más anchas. Cuando
vuela no bate las alas tan profundamente como Pernis. En el norte de
Iberia se cierne con mucha frecuencia, especialmente con vientos del Oeste y
Noroeste, sobre la cima de colinas o montañas de no mucha altura, haciéndolo
a veces con las patas colgando, actitud que recuerda mucho a la similar de
la Culebrera Europea Circaetus gallicus. Los ratoneros viejos muy
oscuros pueden ser confundidos con la fase oscura del Aguililla Calzada
Hieraaetus pennatus, pero no tienen nunca como ésta tan marcada la
combinación del plumaje blanco y oscuro en las partes inferiores de las
alas. El Busardo Ratonero es
pájaro ligado al bosque, pero no totalmente como puede ser el Azor Común.
Vive en bosques de todas clases situados en plena campiña o en la montaña,
pero siempre ocupando una zona próxima a terreno abierto. También habita
lugares con pocos y diseminados árboles, grandes extensiones de cultivos y
roquedos de montaña. Se trata de un ave de
presa que produce la impresión engañosa de ser un pájaro extraordinariamente
indolente y perezoso. Aunque es muy activo volando al descubierto con
frecuencia y planeando sobre los campos y bosques, también permanece largos
intervalos posado en un árbol o en el tope de un poste del tendido eléctrico
o de una cerca. Cuando inicia el vuelo, éste es bastante lento y trabajoso,
como si le resultara difícil separarse de los árboles que rodean su
posadero, pero una vez a cierta altura planea lenta y muy hábilmente
elevándose en espiral como si no tuviera prisa alguna por alejarse del
lugar. Al llegar a un nivel
determinado bate las alas y se aleja en vuelo directo hacia el bosque o
continúa planeando, ahora a gran altura. Si lo hace sobre la cumbre de una
colina o montaña, pico al viento, permanece inmóvil de forma que recuerda a
un cernícalo cuando se cierne para cazar. Parece dar la impresión de que las
corrientes de aire son su elemento. Si éstas son muy fuertes, dobla las alas
de forma que más parece un Milano y se lanza a gran velocidad ladera abajo
del monte, con alas casi plegadas y cola cerrada, hasta un posadero. La voz del Busardo
Ratonero es un maullido emitido en tono alto: «¡¡uuíuuu!!», repetido varias
veces cuando está posado, y sobre todo al volar, escuchándose desde larga
distancia y descubriendo inmediatamente su presencia. En época de celo este
grito es contestado por la hembra efectuando ambos adultos un insistente
dueto. En los primeros días otoñales los grupos de ratoneros,
presumiblemente constituyendo una familia, vuelan planeando muy altos y
lanzando todos este grito como si los padres quisieran enseñar a sus hijos.
En el nido se le oyen varios sonidos más roncos y cloqueantes. En general se alimenta de
pequeños mamíferos, roedores sobre todo, que caza en el suelo. Pero también
captura pequeños y medianos pájaros, numerosos reptiles y batracios y gran
cantidad de insectos. Se trata de una especie que explota una gran variedad
de fuentes de alimentación, desde lombrices de tierra hasta gazapos de
conejo. Y es muy probable que la especie deba sus altas cotas de
reproducción y densidad precisamente a su adaptabilidad y falta de
especialización para escoger la comida. Se ha dicho siempre y puede
afirmarse aquí de nuevo rotundamente, que el ratonero es un gran cazador y
devorador de ratones. En esta faceta entra en competencia con otras especies
de animales como el Zorro Vulpes vulpes y la Comadreja Mustela
nivalis, que ocupan su mismo nicho ecológico. Pero, ¿hasta dónde puede
llegar esta competencia interespecífica? De acuerdo con Gause (1934) los
nichos de alimentación de los diferentes depredadores no son nunca
precisamente idénticos, aunque muchas veces se sobrepongan. Además sucede
que, de estas especies, varias son altamente especializadas en determinadas
capturas, pero sólo en algunos lugares a los que unos y otros no tienen el
mismo acceso. En la realidad, la sobreposición de nichos para varias
especies de depredadores a menudo es más pequeña de lo que a primera vista
parece, puesto que los lugares de caza asequibles a los métodos de una
Comadreja no son los mismos que los de un Busardo Ratonero. Es decir, las
especies cazan en diferentes hábitats o a distintas horas del día.
Resumiendo y como regla general, la competencia entre ratoneros y otras aves
de presa e incluso mamíferos depredadores, coincidiendo en los mismos nichos
de alimentación son probablemente más intraespecíficas que interespecíficas
a causa de que estos lugares de caza son diferentes. La dieta del Busardo
Ratonero ha sido ampliamente estudiada por los ornitólogos a través de todas
las estaciones del año. Ya se ha indicado al principio con un resumen de
presas comunes, pero es necesario citar aquí datos más concretos que aclaren
el valor que estas aves tienen para el equilibrio biológico de la campiña y
los bosques. Entre los muchos estudios realizados sobre la alimentación del
ratonero se estima que los micromamíferos, especialmente el Ratón de Campo
Apodemus sylvaticus es su principal víctima, constituyendo
aproximadamente el 50 por 100 de la dieta en época de cría. En el nordeste
de Francia, J. M. Thiollay (1967) encontró que los pequeños mamíferos
principalmente el citado Ratón de Campo, la Ratilla Campesina Microtus
arvalis y el Topillo Rojo Clethrionomys glareolus, formaron el 40
por 100 de las presas de vertebrados identificadas en verano e invierno. De
4.042 pequeños vertebrados identificados, 3.940 fueron micromamíferos, 833
topos, 44 medianos mamíferos (menos de una docena, conejos), 814 eran
pájaros de mediano tamaño y paseriformes pequeños, 46 peces y 198 anfibios y
reptiles. También se descubrieron invertebrados, en especial escarabajos y
larvas, y Thiollay consideró que, en determinadas condiciones, los ratoneros
dependen en gran medida de este tipo de alimentación. En cuanto a su afición
a la captura de topos ya se mencionaba hace muchos años la especial destreza
de este pájaro, vigilando las toperas, y en el momento en que la tierra se
movía saltaba del posadero y atrapaba sin remisión al descuidado animal. En Iberia, que es donde realmente nos interesa
conocer la alimentación del Busardo Ratonero, varios ornitólogos la han
resumido en observaciones y estudios algunos de los cuales se condensarán
aquí. Bernis (1973) da para un nido situado en un alcornoque, en la
provincia de Toledo, presas de Lirón Careto (3-4), Lagarto Ocelado (4) y
Conejo (15). Gómez Ruiz (1971), en tres nidos bien estudiados, dos de ellos
en una dehesa de encinas y otro en un pinar en la provincia de Huelva,
señala presas de Lagarto Ocelado (5), Culebras (5), Geckónidos (2), Perdiz
Roja (2), Rabilargo (1), Conejo (5) y Rata Común (1). Valverde (1967) para
nidos estudiados por él en Valladolid encuentra abundancia de Grillo
Cebollero, grillos y locústidos, micromamíferos (13), Corneja (10),
reptiles, aves, etc. J. Elósegui (1973) describe una observación propia de
un Ratonero recogiendo un Sapo Común aplastado en la carretera y en
egagrópilas u ovillos recogidos al pie del nido en Navarra determina: Rata
de Agua, Ratón de Campo (5), y ratillas. J. Araujo (1973) en el Guadarrama
estudió varios nidos en un nicho ecológico donde competían Azor Común y
Busardo Ratonero. Para éste y bajo sus nidos halló restos de Lagarto Ocelado
(13), Grajilla (2), rodentia (2), ophidia (1) y Lagarto de Schreiberi (1).
Garzón (1973), en el centro-oeste peninsular, principalmente en las Sierras
de Gredos y Gata, señala para varios nidos presas de Rana Verde (1), Sapo
Común (2), Lagarto Ocelado (6), pollos de Perdiz Roja (3), Corneja (1),
Mirlo Común (1), gazapos (4), Rata (1) y Topillo (1). En 74 estómagos
analizados multitud de insectos y arácnidos. De aquellos destacan Grillo
Cebollero (292) y grillos (139), pero también identificó Rana Verde (2) Sapo
de Espuela (2), Sapo Corredor (1), Lagarto Ocelado (1), Culebra Ciega (1),
Culebra Rayada (4), Topillo (10), Apodemus (2), gazapo (6), lebratos (2),
Musaraña (4) y Topo (2). Garzón
señala en su estudio la gran cantidad de insectos determinados en la dieta
del Ratonero, sobre todo ortópteros. Pérez-Chiscano (1973), en Badajoz, en
un nido sobre alcornoque halló un pollo de Perdiz roja, dos o tres gazapos,
Lagarto Ocelado y plumas de aves no identificadas. Otra observación se
refiere a Culebra Rayada. En el norte de la
Península Ibérica también se han determinado bien las presas del Ratonero.
En los innumerables nidos estudiados y sus alrededores se recogieron presas
enteras y restos fundamentalmente de Ratón de Campo, musarañas, Topo Ciego,
Rata Común, Ratón Casero, Lirón Común o Careto, Erizo, Comadreja, etc. Entre
los reptiles, extraordinarias cantidades de luciones, pocos lagartos verdes,
muchas ranas de los prados Rana Temporaria, también abundantes culebras
lisas, lo mismo que Culebras de Collar. Menos importancia tenían el Mirlo
Común, Bisbita Arbóreo y Corneja. Desde hace relativamente pocos años la
siega de la hierba se ha adelantado en todo el norte de Iberia, donde el
Ratonero es, sin duda, el ave de presa más común. Esto determina que esta
pájaro cace en los meses primaverales, especialmente en junio y julio en los
prados recién segados. De esta forma en su dieta constituye ahora una parte
muy importante el Lución entre los reptiles, la Rana de los Prados entre los
batracios y los topos y las musarañas entre los mamíferos. Todas estas
especies quedan expuestas, cuando los campos se siegan, a la aguda vista del
Ratonero. Al examinar las dietas
correspondientes a diferentes nichos ecológicos se observa una gran
dependencia de este pájaro de pequeños mamíferos en la zona norte de la
Península Ibérica. Del mismo modo que la abundancia de presas de insectos en
la Meseta Castellana, muchos de ellos grillos de fácil captura y que se
reflejan bien en los datos aportados por Garzón. Salvo en el Norte, donde
son muy escasos y están ahora limitados a determinadas zonas de la
Cordillera Cantábrica, el Lagarto Ocelado y el Conejo son presas siempre
presentes en buena cantidad en el cuadrante sudoccidental de Iberia. En lo
que se refiere al Conejo la situación provocada por la mixomatosis ha
tenido, sin duda, influencia en una nueva orientación de la dieta, que
pudiera verse reflejada en la abundancia de lagartos y de insectos como
presas comunes en primavera y verano. Una situación parecida se produjo en
las Islas Británicas, donde el Ratonero que depredaba fundamentalmente sobre
el Conejo orientó su alimentación hacia pequeños pájaros y micromamíferos al
disminuir drásticamente aquél. Los pequeños roedores son las principales
presas en casi toda la Europa continental, situación similar a la producida
en la región cantábrica y Galicia, tal como se ha señalado. La mayor parte de las
presas son capturadas después de ser localizadas por la vista cuando vuela
en círculos a baja altura a veces, pero también a menudo desde cien metros.
Se considera que la vista del Busardo Ratonero es la más aguda de todas las
aves de presa. Estudios de alto valor científico han descubierto que en la
llamada fovea, mácula glútea o mancha amarilla de la retina, del Ratonero,
existen un millón de conos por milímetro cuadrado, por lo que la
sensibilidad retiniana es máxima. Pero no sólo la vista es usada para la
caza, sino también el oído. Con frecuencia un Ratonero posado en un poste
examina el suelo bajo él y percibe por el oído cualquier pequeño rumor que
un ratón o un topo produzcan entre la hierba. Una vez que ha localizado
exactamente la presa, deja su posadero y desciende en suave y lento planeo
al suelo, donde es sorprendentemente ágil. Corre muy rápidamente y captura
topos, como ya se dijo, con gran habilidad. C. R. Tubbs atestigua un
comportamiento similar al de un Zorzal a la captura de insectos y lombrices
de tierra: una corta y rápida carrera, una pausa y un repentino picotazo en
un gusano o un escarabajo. El Busardo Ratonero es
una buena especie para el estudio de la conducta territorial de las aves de
presa, porque sus territorios son comparativamente pequeños y pueden ser
contemplados desde un punto estratégico, ya que las costumbres notorias y
aéreas de la especie facilitan la observación. El ratonero es sedentario y
muy territorial. Una pareja establecida en un lugar, permanece en una zona
pequeña durante toda su vida. Los jóvenes criados por la pareja se dispersan
a lugares próximos donde ocupan plazas vacantes por muerte de adultos. El
sentido territorial es más intenso en los meses primaverales, pero para esta
ave de presa empieza con el celo probablemente desde la mitad de enero, en
que ya se pueden contemplar evoluciones y ataques ocasionales a otros
ratoneros que invaden su territorio. En éste dispone de varios posaderos
habitualmente usados y que con frecuencia son el tope o las ramas altas de
un árbol seco, una repisa rocosa, o un poste aislado. El territorio es muy
variable en extensión, y a veces puede quedar reducido a solamente un
kilómetro cuadrado, zona pequeña, pero que, no obstante, comprende un bosque
o sotobosque y gran extensión de campo abierto, terrenos de cultivo y
praderas. Generalmente está condicionada la superficie del territorio a la
abundancia de presas o por la densidad de ratoneros en la zona. En el mes de febrero
comienzan con intensidad los vuelos de manifestación del celo que se
intensifican en marzo sobre todo en los valles y campiñas del norte de
Iberia. Los dos adultos construyen el nido en un árbol, preferiblemente una
especie caducifolia, pero también en coníferas, a alturas que oscilan entre
seis y treinta metros. El nido puede estar situado en el entrante de un
roquedo y no parece ser infrecuente esta situación en zonas montañosas. Suele tener un diámetro
entre 60 y 90 centímetros y un espesor de 30 a 50 centímetros y está formado
por material consistente siempre en palos secos, raíces y ramas cortas. El
interior está al principio recubierto con hojas verdes de árboles próximos.
Casi siempre la estructura es abultada y muy notoria, sobre todo cuando se
construye en un árbol caducifolio que en el mes de marzo aún carece de hoja.
No parece existir constancia en el uso año tras año del mismo nido, pues en
la zona o territorio y con frecuencia muy próximos unos a otros, existen
varios nidos viejos usados en años anteriores. La puesta es variable
entre dos y seis huevos. En la Península Ibérica la mayoría de las puestas
son de tres y cuatro huevos y comienzan a dejarlos en fechas variables según
la región, pero generalmente muy temprano en las sierras españolas del
centro y Sur y algo más tarde en el Cantábrico y Galicia. En la primera
semana de marzo, en un nido estudiado por Araujo (1973) y en la última
semana de abril en Asturias (Noval 1971). Estos huevos tienen el fondo de
color blanco azulado o gris muy mate con pecas y manchas marrones
distribuidos por toda la superficie, pero con más intensa concentración en
el extremo ancho. Son de forma bastante esférica y los depositan a
intervalos de dos a tres días, comenzando la hembra aparentemente la
incubación con el primer o segundo huevo. El promedio de medidas obtenidas
para diez huevos en el Norte da 52 x 41,5 mm. El macho sustituye a la hembra
en el nido si ésta sale a comer, lo que realiza pocas veces, pues aquél trae
presas y la ceba mientras dura la incubación. Aunque en la mayoría de
las aves de presa el macho permanece próximo al nido, durante la incubación
los machos de Busardo Ratonero vuelan sobre la zona continuamente,
patrullando y buscando presas, que en los primeros días de la incubación
casi siempre son micromamíferos y ranas en el Norte de la Península Ibérica. El nacimiento del último
pollo sucede después de treinta y cinco días de incubación, aunque varios
días antes nace el del primer huevo, pero la hembra no se mueve del nido y
se levanta difícilmente aun acercándose un observador al árbol. Al nacer,
los pollos están cubiertos con un plumón marrón grisáceo por encima con una
mancha oscura alrededor de los ojos a modo de antifaz y las partes
inferiores blancas. A los doce días de edad ya les salen algunas plumas. Al
principio existe gran diferencia entre ellos, pero las presas aportadas por
los padres son tan abundantes que pronto se igualan en tamaño. Sin embargo,
es curioso que en casi todos los nidos hay un pequeñísimo Ratonero que
muchas veces muere aplastado por sus hermanos. A los ocho días del
nacimiento la hembra acompaña al macho en la caza de presas, volando juntos
con frecuencia sobre el bosque con actitudes que recuerdan el cortejo de los
días del comienzo de la nidificación. Al cumplir un mes de edad los pollos
son capaces de rasgar y comer las presas que los padres les traen al nido.
Los ratoneros jóvenes al abandonar el nido y dispersarse por sus
proximidades no son tan mansos como los de Halcón Abejero. Son muy
desconfiados y procuran no apartarse mucho de los adultos con los que
planean y vuelan en campo abierto dentro del mismo territorio o zona donde
está el nido. La dispersión posgenerativa no comienza en general hasta
pasado el verano y parece ser que afecta poco a los ratoneros ibéricos que
muestran un extraordinario apego a su lugar de nacimiento. En Europa, donde la
especie es muy abundante, se han realizado muy completos estudios sobre la
expectativa de vida y longevidad de un ratonero. Las recuperaciones de
anillados sugieren que pocos jóvenes sobreviven al primer invierno. Hasta
hace pocos años la mayoría eran muertos por los cazadores o guardas de caza.
Ahora que en Iberia es especie protegida, debe esperarse de su vitalidad y
versatilidad para alimentarse un gran aumento en su densidad. Existe alguna
duda sobre si esta especie es sexualmente madura en el segundo año de vida,
pero si las recuperaciones son un reflejo de la mortalidad de toda la
población, entonces por lo menos el 77 por 100 no alcanza la edad de
reproducirse. Si, como es más probable, no crían hasta su segundo año de
vida entonces el 90 por 100 puede morir antes de la madurez. Estos datos se
refieren a las poblaciones británicas y parecen excesivamente pesimistas.
Pero hay que añadir a ellos que las Islas Británicas son un país donde los
insecticidas y otros productos venenosos se usan en todos los campos y esto
debe ser causa de la falta de vitalidad en muchas especies de aves,
condicionamiento que por el momento no se da en la Península Ibérica. Una
vez que alcanza la madurez el ratonero, puede calcularse que su expectativa
de vida aumenta considerablemente. Viking Olson calculó ésta en cinco años
para la población sueca de ratoneros que fueran capaces de superar el primer
año. Estos estudios no se han realizado aún en Iberia, pero una expectativa
de vida de seis a ocho años puede esperarse para nuestros ratoneros. Casos
excepcionales de longevidad existen en Europa. Así el citado Olson refiere
dos en que alcanzaron más de diecisiete años cada uno de vida. También se
cita uno que fue anillado como pollo en el nido en Heligoland (Alemania) en
1927 y recuperado en Mecklenburg en 1951 cuando ya se acercaba a cumplir los
veinticuatro años. ¡Una notable edad para un pájaro! El Busardo Ratonero
Buteo buteo
se reproduce en toda Europa excepto en el extremo norte de Escandinavia,
Islandia y parte de Irlanda. En Europa oriental se sobrepone en una regular
extensión con la subespecie Buteo
b. vulpinus
que sustituye a la anterior por Rusia y el interior de Siberia hasta el río
Yenisei. El plumaje de esta subespecie vulpinus es muy diferente del
de nuestros ratoneros, siendo el marrón de las partes superiores muy rojizo.
También es más rojizo el rayado de las partes inferiores y la cola a menudo
carece de bandas o rayas oscuras. Cuando vuela y se le puede observar desde
abajo tiene la misma silueta, pero el patrón del plumaje es bastante
diferente. Las alas son muy oscuras en el vértice flexor y en los hombros,
destacando sobre el fondo blanco del resto, y sobre todo se nota mucho el
vientre muy oscuro casi negro y la cola blanca o blancuzca, excepto los
inmaduros que la tienen rayada en el extremo. La presencia de Buteo
vulpinus
es escasa en Iberia y solamente durante el paso otoñal se le puede ver más a
menudo por el Nordeste. El Busardo Ratonero es
migrador en las altas latitudes europeas. Los individuos procedentes de
Escandinavia y Alemania invernan en notable cantidad en Francia, país que
concentra un buen número de estas aves y en el que se han obtenido casi
masivas recuperaciones de anillados. Otros, especialmente en inviernos
duros, alcanzan los campos ibéricos, donde se mezclan con la población
nativa. Pero una no pequeña cantidad atraviesa el Estrecho de Gibraltar para
invernar en Africa. Probablemente entre ellos apenas habrá algún nativo de
Iberia cuya población parece ser eminentemente sedentaria como ya se dijo. Durante el recuento de
migrantes en el verano-otoño de 1972 pasaron por el Estrecho solamente hasta
el 14 de octubre (el flujo principal de esta especie había empezado al final
de septiembre) 2.670 ratoneros, cifra que Bernis estima como mínima y
totalmente atribuible a población transpirenaica, probablemente de
procedencia escandinava y de Europa Central. Un ratonero noruego anillado
fue capturado en Marruecos. Entre éstos se distinguió alguno de la
subespecie vulpinus. Aunque ésta emigra en el otoño hacia el Sur y
Sudeste de su área de cría, son muchas las observaciones y capturas en
Europa occidental y algunas en España citadas por Bernis, pero la mayoría
muy antiguas y poco fidedignas en cuanto a su lugar de captura. Esto no
puede hacernos desconocer que su presencia en la Península Ibérica es
evidente, pero en pequeño número en el otoño y probablemente la mayoría
pertenecen a la población más occidental de su área de reproducción, donde
Buteo buteo y Buteo vulpinus
se sobreponen y crían entre sí. En el sudoeste de Francia se han capturado
ya algunos ejemplares, uno de ellos muy cerca del límite con Navarra. En la
Colección Larrinua del Museo de San Telmo de San Sebastián se conservan dos
pieles bien identificadas (Noval 1967). Bernis cita otro ejemplar como
etiquetado un doce de junio en Albacete y que se conserva en el Museo de
Ciencias Naturales de Madrid. También se señalan tres capturas en Portugal,
una de ellas en Queluz. El Busardo Ratonero anida
en toda la Península Ibérica, faltando en las Islas Baleares, donde
únicamente se observa como migrador en los pasos de otoño y primavera y es
además escaso invernante. La densidad de la población en las diferentes
zonas de Iberia es muy variable. Las provincias cantábricas y Galicia tienen
una alta población sedentaria de ratoneros y allí es ave común en todas las
estaciones del año, probablemente el ave de presa más abundante. Tan alta es
su densidad que en muchas zonas de la campiña cantábrica y en valles
apropiados donde alternan pequeños bosques, sotos fluviales y tierras de
labor con laderas y monte bajo, una pareja de estas aves puede ocupar un
territorio no más extenso de un kilómetro cuadrado, entrando en competencia
con parejas próximas. |