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Bisbita Campestre Anthus campestris El color pálido del
plumaje y su erguida postura identifican pronto al Bisbita Campestre
Anthus campestris. Las partes superiores son pardo arenoso rayadas en el
píleo y uniformes en el resto, salvo
La grácil apariencia y
ágiles actitudes en el suelo de este bisbita resultan un rasgo importante a
la hora de la identificación. Parece más grande y más delgado que los otros,
excepto el Bisbita de Richard Anthus richardi con el que puede ser
confundido en una rápida observación. Este, sin embargo es más grande y más
oscuro con patas también más largas y voz muy diferente. El Bisbita Campestre es
el que más se parece en su conducta y apariencia a las lavanderas. Como
ellas, camina y corre por el suelo a gran velocidad. Si está alarmada,
levanta y baja la cola y al volar lo hace muy onduladamente y a más larga
distancia que otros bisbitas. Se posa siempre al descubierto, pocas veces se
oculta entre la hierba, y prefiere lugares con césped o hierba muy corta. Si
no es así, se posa sobre una roca o piedra que sobresalga del suelo, en
muros, cercas, postes, cables del tendido eléctrico, arbustos, sintiendo
gran preferencia por los espinosos y pocas veces en árboles. Se la puede
observar en grupos de 3-5 pájaros durante el otoño, pero separados entre si
por varios metros y en zona muy apropiada. Normalmente es pájaro de
costumbres solitarias y aun durante la época de la reproducción la pareja se
ve poco junta. Unicamente si nos acercamos al nido acuden ambos adultos. Prefiere un biotopo
arenoso, con poca vegetación y a menudo con abundantes piedras o cantos
rodados. En general se mantiene apartada del agua y prefiere terrenos secos
y áridos. También se acerca a terrenos cultivados y rastrojeras, sobre todo
en el otoño. Se alimenta fundamentalmente de insectos y sus larvas que
recoge siempre en el suelo. No parece comer semillas y Bates señala como
alimento importante en el invierno los saltamontes. Su voz es realmente
inconfundible y llama en seguida la atención por su fuerza. Un sonido
emitido en tono alto y con cierta aspereza recuerda el mismo de la Lavandera
Boyera Motacilla flava. El tono es a menudo variable, pero su poder
de transmisión es grande y se oye muy bien aun cuando el pájaro vuele a gran
altura. Si está alarmado lanza un agudo y prolongado ¡¡tzirrrp...!! o
¡¡chiiiip!! Canta en vuelo de celo, subiendo en silencio y descendiendo,
emitiendo a la vez un alto y monótono, pero musical ¡¡chiuí-chiuí-chiuí...!!
notablemente más agudo que el parecido del Bisbita Arbóreo. Normalmente
inicia el vuelo desde una piedra o del mismo suelo y también desde un
arbusto pequeño para volver a posarse en el mismo lugar si no es molestado.
Comienza a cantar en los primeros días de abril en cuanto llega a su
territorio de cría y no desciende en intensidad su voz hasta bien entrado el
mes de julio. Anida en el suelo
aprovechando una depresión del terreno y casi siempre al abrigo de una
planta, una mata o un pequeño arbusto. Su hábitat preferido es el suelo
pedregoso de zonas costeras, páramos y montañas y el nido no resulta difícil
de descubrir. La hembra construye con hierba seca un nido muy somero, pero
bien redondeado, forrándolo por dentro con hierba más fina y pelos. La mayor
parte de los nidos están terminados en la última semana de abril en zonas
costeras y en montaña algo más tarde. Las puestas son variables entre 4 y 5
huevos y ocasionalmente 6. El color de la cáscara es blanco amarillento o
grisáceo, pero siempre muy manchados con puntos, manchitas o motas de color
pardo, ocráceo, violeta y a veces negras. Su tamaño es apreciablemente mayor
que el de otros bisbitas y Jourdain para 137 huevos, la mayoría colectados
por Rey, obtuvo un promedio de medidas de 21,9 x 15,7 mm con un máximo de
23,8 x 16,6 mm. y un mínimo de 19 x 15 mm. Verheyen para 36 recogidos en
Bélgica da una media de 21,58 x 15,88 mm. Solamente la hembra incuba por un
período de 13-14 días. Harrison y otros ornitólogos admiten la posibilidad
de que los dos adultos se alternen en la incubación. Iguales dudas surgen a
la hora de comprobar si ambos los alimentan. Los pollos al nacer están
cubiertos con un plumón largo y denso de color beige pálido. El interior de
la boca es amarillo intenso y no hay puntos oscuros en la lengua. A menudo
salen antes de los 14 días del nido, sobre todo si son molestados y muy
dispersos entre matas y piedras siguen siendo atendidos durante más de otra
semana hasta que son capaces de volar. El Bisbita Campestre se
muestra a primera impresión como especie escasa. Realmente las parejas están
muy dispersas en biotopos adecuados. No forma colonias, pero sí hay zonas
donde la densidad de parejas es alta. En la Península Ibérica no falta en
ninguna región y la densidad es variable. En la zona Cantábrica es escasa en
función de falta de biotopos adecuados. En lugares pedregosos hay pocas
parejas. Más se ven u oyen en altitudes por encima de los 600 metros, pero
nunca abundantes. En el resto de Iberia existen amplias zonas donde el
pájaro es casi numeroso y esta situación se da incluso en Baleares. Se le ve
en La Mancha en viñedos, campos cultivados, orillas de grandes extensiones
cerealícolas y en donde existen matas enanas y plantas xerofitas. Muchas
parejas se reparten por la línea costera y en el centro de la Península
llega hasta la alta montaña. En la Cordillera Cantábrica, Pirineos y Sierra
Nevada se escucha su canto hasta alturas que rebasan a veces los 2.000
metros. A no ser por lo voz, pasa muy desapercibido y es frecuente que al
advertir la presencia de observadores en su territorio permanezca inmóvil
posado en una roca sobre un fondo que le mimetiza muy bien. Toda la población europea
de este Bisbita es migradora y muchos pasan a través de la Península
Ibérica. En primavera algunas se ven ya en marzo costeando por Tarifa
(Cádiz). También en las rías gallegas se observan no pocas en los últimos
días de aquel mes. En el noroeste de Africa, singularmente en Marruecos, el
paso hacia el Norte se acusa y en marzo. Balsac y Mayaud (1962) señalan
movimientos ya desde los primeros días de febrero en el Sahara Occidental y
otras zonas al borde del gran desierto. En toda la Península Ibérica el paso
se aprecia más a partir de la primera decena de abril. El paso otoñal es
asimismo copioso, pero no espectacular. Las observaciones se refieren
siempre a grupos pequeños, pájaros dispersos o parejas. Zonas de paso
notorio a partir de agosto son ambos extremos de los Pirineos, el Delta del
Ebro, costa Cantábrica y sobre todo en la Atlántica de Galicia y Portugal
donde se ven ciertamente abundante. Todos los arenales desde Viana do
Castelo hasta Huelva, registran desde el 20 de agosto hasta el 15 de octubre
el paso de una notable cantidad de bisbitas campestres. El paso por Apota
(Guipúzcoa) es muy notable en septiembre-octubre. No parecen tener prisa en
sus migraciones y hasta bien entrado noviembre pueden verse por las costas
ibéricas. Las llegadas en el norte de Africa se registran con preferencia en
octubre después de un notable paréntesis de ausencia allí de estas especies,
desde que los nativos abandonan sus zonas de cría a partir de la mitad de
agosto. Smith (1965) considera, sin embargo, muy notable el paso otoñal lo
mismo por el interior de Marruecos como en su litoral Atlántico desde
mediados de septiembre hasta la mitad de octubre, formando a veces bandos de
hasta 30 bisbitas. La invernada transcurre
en el Africa Tropical al norte del Ecuador y posiblemente algunos al norte
mismo del Sahara. Smith lo ve en el sur de Marruecos en fechas que sugieren
posible invernada (primeros de diciembre). Desde Senegal hasta Kenia se
observan bisbitas campestres acompañando al ganado que pasta en aquellas
áridas tierras e incluso cerca de grandes animales salvajes. En el norte de
Mauritania se ven ya en los últimos días de septiembre y Morel y Roux lo
descubren en Senegal a primeros de octubre. Estos mismos ornitólogos lo ven
común en invierno, sobre todo en enero y febrero. Muchas observaciones de
invernada se refieren a Mali, Nigeria, Tchad, etc. Hay una cita que parece
excepcional del norte de Rhodesia y que se refiere a un ejemplar capturado
en julio. Falta comprobar el lugar donde invernan los bisbitas campestres
ibéricos y que Bernis (1971) supone puedan hacerlo en alguna zona del Africa
occidental. El anillamiento todavía no ha podido aclarar nada a este
respecto. Anthus campestris
habita en casi toda Europa excepto Escandinavia, donde es local en el Sur;
falta también en Islandia é Islas Británicas y en el noroeste de Francia. En
todas partes tiene una densidad baja y quizá, como sucede en Iberia, sea más
abundante cuanto más hacia el Sur. |