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Ansar Campestre Anser fabalis El Ansar Campestre que
inverna en España pertenece (Bernis 1964, 1966) a la subespecie de la tundra
rossicus. Su llegada se produce a la vez que los ánsares comunes, aunque
sus recorridos a través
El Ansar Campestre puede
ser distinguido con relativa facilidad a distancia por su coloración general
marrón grisácea más oscura que el Ansar Común, en especial su cabeza y
cuello. Las patas son amarillas y el pico amarillo con la «uña» negra y la
parte más ancha con más o menos negro. Estos ánsares son
probablemente los más desconfiados de todos y aproximarse a ellos sin
despertar recelo es empresa difícil. Bernis escribe que cualquier indicio
sospechoso pone en movimiento la bandada y el estruendo de los graznidos se
escucha a dos kilómetros de distancia. En Palencia lo llaman «Ganso corito»
y en Zamora «Pata común» o «Pata chica». En muchas comarcas castellanas se
recuerda la existencia de los «ganseros» que normalmente eran chavales de
los pueblos que estaban encargados de espantar los gansos de los sembrados.
Su desaparición da idea en parte de cuanto han disminuido los ánsares en los
campos castellanos durante el invierno. Así como el Ansar Común come
fundamentalmente en lugares húmedos y aguas someras, el Ansar Campestre lo
hace en los sembrados de cereales, mordisqueando las pequeñas hojas, pero
respetando los tallos de modo que la planta no se marchita y crece después
normalmente (Bernis). Este Ornitólogo estimaba que un rebaño de ovejas
ocasiona incomparablemente más daños. Parece claro que el Ansar Campestre
rehuye terreno húmedo o embarrado y busca suelos resecos. Normalmente se
posa en campos amplios y despejados y con frecuencia usa pequeñas alturas
como observatorio. En una bando es fácil observar a algunos ánsares con el
cuello bien estirado, observando inmóviles a su alrededor. Cuando dan la
alarma, todos inician el vuelo desordenadamente chocando en el aire y
partiendo de las posturas más inverosímiles. Bernis que los ha observado muy
bien, considera que sienten preferencia por lomas donde comen o sestean y a
la vez dominan muy bien el terreno. Para dormir buscan masas de agua donde a
veces se encuentran reunidos estos ánsares y los comunes en el mismo bando.
También se ven en ocasiones durmiendo en terreno seco. La llegada a los
pantanos castellanos, en especial al del Esla, de las bandadas de ánsares
campestres resulta verdaderamente espectacular y sustituye a las añoradas
por los cazadores cuando existía la laguna de La Nava en Palencia. Desde
estos dormideros hasta el lugar donde se concentran para comer, recorren
distancias diarias que varían entre 10 y 25 km. |