Las tetraónidas son aves robustas y de forma un tanto tosca. Las narinas aparecen tapadas por plumas. Los tarsos y los dedos emplumados, peinados o desnudos, con carúnculas o zonas calvas en la cabeza. Coloración barreada, más uniforme en los machos y más bien sobria. Presentan un dimorfismo sexual a veces acusado y algunas formas norteñas cambian su plumaje según las estaciones. Viven más frecuentemente en el suelo, si bien existen especies arborícolas. Se alimentan de yemas, bayas y frutos silvestres, y algunas especies de granos e insectos y especialmente de larvas de hormigas. Su vuelo es bajo y poderoso, sobre todo en descenso. Soportan bien el frío. Algunas especies son polígamas, otras solitarias y otras gregarias según al época del año. Paradas, cantos y luchas durante el celo se producen en algunas especies; en otras, las demostraciones son colectivas. Algunas especies realizan movimientos semimigratorios estacionales, pero generalmente son aves sedentarias, incluso en las zonas más frías, donde a veces permanecen hundidas en la nieve. Ponen, en nidos colocados en el suelo, de seis a doce huevos, que incuba la hembra. Los pollos, nidífugos, tienen reservas nutritivas para cuatro o cinco días.