Esta familia reúne formas con géneros de vida bastante diversos, con huevos de diferente color según las especies, y en algunos casos incluso polimórficas dentro de una misma especie. Muchas están dotadas de un canto melodioso; en general selectivamente insectívoras, no capturan la presa al vuelo, como hacen los Muscicápidos, sino cuando está parada. Estas especies raramente se observan en grupo, a excepción de algunas formas sobre todo en el periodo de la migración. En libertad, el reconocimiento de las distintas especies no es siempre fácil debido a la uniformidad de su plumaje. También el reclamo es muy semejante en muchas de ellas.

Próximos sistemáticamente a los Muscicápidos, se diferencian de ellos por el pico más fino, delgado y rectilíneo y en general sin vibrisas en la base, por las patas en proporción más largas y robustas, por la cola generalmente más larga y por las alas más cortas y redondeadas. En particular, la asignación de una especie a un grupo u otro se efectúa tomando como base la eventual presencia de formas juveniles con manchas en el plumaje: si posee manchas es un muscicápido, si no es un sílvido. Sin embargo, desde el punto de vista sistemático una clasificación basada en un carácter de este tipo es de escaso valor, pues se conocen diversas especies clasificables de los Muscicápidos, pero que, al no presentar manchas en los estadios juveniles, se adscriben a los Sílvidos.