Los picos son los más especializados de los piciformes. De tamaño pequeño (9 cm.), medio y excepcionalmente grande (55 cm.), disponen de pico robusto y agudo, con forma de escalpelo, cabeza mas bien grande con cuello fino y musculoso. Alas de diez rémiges; cola en abanico, constituida por doce rectrices o menos, con raquis relativamente rígido. Las extremidades están dotadas de tarsos cortos con dedos desarrollados provistos de uñas arqueadas y aptas para hacer presa sobre los troncos. El segundo y tercer dedo son anteriores, el cuarto es lateral, y el primero, reducido o inexistente. Las astas del hueso hioides, muy largas, pueden girar detrás del cuello y penetrar en la mandíbula superior a través de las narinas. La lengua, extremadamente larga, esta dotada de un gran poder de dilatación, aumentando su longitud; es vermiforme, móvil, dura en su punta, sedosa y recubierta de un humor viscoso, pudiendo capturar hormigas cepillando los troncos y retraerla mediante los músculos traqueohioideos. Con el pico ensancha y abre ranuras, excava nidos y golpea los troncos para hacer salir los insectos o para producir sonidos tamborileantes. La voz es áspera, y su vuelo, ondulante. De costumbres solitarias y sedentarias o erráticas, migran muy raramente. Los picos son típicamente arbóreos, si bien algunas especies de Sudamérica y Sudáfrica son terrícolas; excavan nidos en escarpes de las riberas de los ríos o en los termiteros, a veces en comunidad. Generalmente el alimento, constituido por hormigas y termites, lo capturan a lo largo de los troncos de los árboles, donde, a veces, excavan el nido, que no tapizan. Los huevos, de dos a ocho, son incubados por la pareja durante un periodo breve (once-diecisiete días), y si bien los pollos nacen ciegos y desnudos, muy pronto están en condiciones de encaramarse por las ramas.