La familia de las pandiónidas es monotípica, o sea, comprende una sola especie: el Águila Pescadora, cosmopolita, excepto en las regiones polares, Nueva Zelanda y Sudamérica meridional; de unos 60 cm. de longitud, posee un plumaje tupido, de color variado, según el sexo y la edad. Los caracteres anatómicos de esta especie son interesantes, pues algunas estructuras internas la aproximan a la familia Accipítridos, en tanto que por la disposición de las plumas se parece a los buitres del viejo continente. La estructura de las patas, a su vez, justifica su clasificación en un grupo aparte; en efecto, culminan con 4 dedos de la misma longitud (al contrario de lo que sucede en el resto de las rapaces diurnas); el dedo externo se revuelve, como en los búhos, de modo que esta ave puede aferrar la presa oponiendo dos a dos los dedos de cada pata.

El Águila Pescadora, difundida en las costas marinas, ríos y lagos más importantes, se alimenta sobre todo de peces, que captura al zambullirse en el agua, como culminación de un veloz vuelo con las garras hacia delante. Tras la inmersión, el águila emerge rápidamente del agua, sacudiéndose mientras vuela, se dirige hacia un árbol cercano para engullir la presa. A veces ocurre que, al capturar una presa de excesivo volumen y ser incapaz de soltarla por la excesiva curvatura de las uñas y de los discos plantares adhesivos que presenta en abundancia, acaba por ahogarse.

En Europa, el Águila Pescadora frecuenta las grandes extensiones de agua dulce o salada, con preferencia en las orillas boscosas. Su dieta está constituida por truchas, salmones, esturiones, lucios y otros peces de menor tamaño. Nidifica en rocas, sobre árboles muy altos o en ruinas abandonadas. Suele regresar cada año al mismo lugar, la incubación dura unas 5 semanas.