La familia de los falconidae se distingue por la presencia de un relieve no muy acusado en el paladar y por el esternón con espina interna. El borde de la mandíbula superior aparece más o menos dentado. Sus alas, de corte agudo, les permiten un vuelo velocísimo. Los huevos son siempre punteados y la superficie interna no es verdosa. Su tamaño varía desde algo más pequeño que el de un águila a algo más que un gorrión. Nidifican en el suelo, en rocas o en edificios abandonados o viejos; muchos utilizan nidos de otras aves. Los huevos casi redondos, pueden variar de dos a cinco. En las formas de gran tamaño la reproducción puede durar incluso tres meses y los jóvenes tardan tiempo en llegar a ser independientes. En este grupo se incluyen los llamados halcones nobles, célebres por su potencia y audacia, y normalmente empleados en cetrería como aves de alto vuelo, titulación que los distingue de los azores y gavilanes, llamados de bajo vuelo. El gerifalte (Falco rusticolus), de unos 56 cm. vive en las tundras y estepas subárticas. Considerado durante la Edad Media como el más preciado instrumento para la cetrería, fue exclusivo casi de los reyes, mientras que los peregrinos y alcotanes se destinaban a la aristocracia gradualmente menos elevada. Hoy día, los nidos de tales especies son saqueados por especuladores y aficionados en busca de aves con las que cazar.