Las cicónidas constituyen una familia de individuos de gran porte. Algunos de sus representantes superan el metro de altura y poseen picos robustos, puntiagudos y cónicos. Las características principales son: cuello largo y alas anchas; cola corta, tarsos altos con dedos más bien cortos y pulgar un poco elevado; frecuentes zonas desnudas en la parte del cuello, así como vivos colores en pico y patas; coloración a menudo blanca con partes negras, y sexos similares. Frecuentan llanuras más o menos húmedas y parcialmente arboladas. Nidifican sobre plantas, rocas y edificios y ponen, sobre una plataforma de ramas, de tres a seis huevos blancos que son incubados por los dos adultos, que cuidan también a los pollos. Estos, después de la eclosión, visten el primero de los dos plumones sucesivos. Vuelan con el cuello y las patas extendidos, siendo capaces de planear a gran altura y realizar migraciones de amplio radio. Pueden posarse en árboles. En el suelo de los prados más o menos inundados buscan el alimento, que consiste en grandes insectos, anfibios, peces y otros pequeños vertebrados. Generalmente silenciosos, pueden producir sonidos incluso armoniosos además del típico entrechocar del pico.