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Anser fabalis
El Ansar Campestre que
inverna en España pertenece (Bernis 1964, 1966) a la subespecie de la tundra
rossicus. Su llegada se produce a la vez que los ánsares comunes, aunque
sus recorridos a través de Europa no están lo suficientemente determinados
aún. En Iberia la zona de invernada está situada en Tierra de Campos entre
las provincias castellanas de León, Zamora, Norte de Valladolid y Palencia.
Allí todos los otoños se concentran buen número de gansos campestres que en
principio se unen a los comunes que aún no han descendido hacia el Sur en
busca de sus cuarteles de invierno andaluces. En noviembre no menos de
1500-6000 ánsares campestres ocupan zonas próximas al Pantano del Esla y a
las lagunas saladas cercanas a Villalpando (Villafáfila y Villarrín de
Campos, Zamora). También pueden ser vistos en los campos que rodean la zona
donde estaba la laguna de la Nava en Palencia. Desde hace relativamente
pocos inviernos se observan habitualmente cerca de los embalses de Barrios
de Luna y Porma (León), muy cerca ya de la Cordillera Cantábrica e incluso
en el Pantano del Ebro (Santander). En el censo realizado en el invierno de
1972 por miembros de la Sociedad Española de Ornitología se contaron en el
Pantano del Esla el 16 de enero, no menos de 4000 ánsares campestres. La
población invernante puede aumentar mucho con tiempos duros y olas de frío,
pues está bien comprobado que en Francia e Iberia la entrada de esta especie
de gansos es masiva con malas situaciones meteorológicas. Fuera de la Meseta
castellana hay núcleos menores de invernantes distribuidos por Aragón, La
Rioja, Cataluña, Toledo, etc. La captura de ánsares campestres en Galicia en
pleno invierno no es infrecuente. Pardo Santayana (1974) en el invierno de
1971-72 observó 14-29 ánsares que creyó serían de esta especie en el Pantano
del Ebro (Santander). En octubre de 1973, Bernis vio una bandada de más de
60 Anser fabalis por pastos y brezales de las orillas del mismo
pantano. Más observaciones se refieren a la Laguna de Valdoviños (La
Coruña), Ría de Villaviciosa y Delta del Ebro. En enero de 1969, Fernández
Cruz estimaba los observados en el Pantano del Esla en un número no inferior
a 6000 aves. En el Sur, prácticamente no hay invernantes, y sólo
observaciones y capturas esporádicas en Doñaná. El Ansar Campestre puede
ser distinguido con relativa facilidad a distancia por su coloración general
marrón grisácea más oscura que el Ansar Común, en especial su cabeza y
cuello. Las patas son amarillas y el pico amarillo con la «uña» negra y la
parte más ancha con más o menos negro. Estos ánsares son
probablemente los más desconfiados de todos y aproximarse a ellos sin
despertar recelo es empresa difícil. Bernis escribe que cualquier indicio
sospechoso pone en movimiento la bandada y el estruendo de los graznidos se
escucha a dos kilómetros de distancia. En Palencia lo llaman «Ganso corito»
y en Zamora «Pata común» o «Pata chica». En muchas comarcas castellanas se
recuerda la existencia de los «ganseros» que normalmente eran chavales de
los pueblos que estaban encargados de espantar los gansos de los sembrados.
Su desaparición da idea en parte de cuanto han disminuido los ánsares en los
campos castellanos durante el invierno. Así como el Ansar Común come
fundamentalmente en lugares húmedos y aguas someras, el Ansar Campestre lo
hace en los sembrados de cereales, mordisqueando las pequeñas hojas, pero
respetando los tallos de modo que la planta no se marchita y crece después
normalmente (Bernis). Este Ornitólogo estimaba que un rebaño de ovejas
ocasiona incomparablemente más daños. Parece claro que el Ansar Campestre
rehuye terreno húmedo o embarrado y busca suelos resecos. Normalmente se
posa en campos amplios y despejados y con frecuencia usa pequeñas alturas
como observatorio. En una bando es fácil observar a algunos ánsares con el
cuello bien estirado, observando inmóviles a su alrededor. Cuando dan la
alarma, todos inician el vuelo desordenadamente chocando en el aire y
partiendo de las posturas más inverosímiles. Bernis que los ha observado muy
bien, considera que sienten preferencia por lomas donde comen o sestean y a
la vez dominan muy bien el terreno. Para dormir buscan masas de agua donde a
veces se encuentran reunidos estos ánsares y los comunes en el mismo bando.
También se ven en ocasiones durmiendo en terreno seco. La llegada a los
pantanos castellanos, en especial al del Esla, de las bandadas de ánsares
campestres resulta verdaderamente espectacular y sustituye a las añoradas
por los cazadores cuando existía la laguna de La Nava en Palencia. Desde
estos dormideros hasta el lugar donde se concentran para comer, recorren
distancias diarias que varían entre 10 y 25 km. |