|
Neophron percnopterus El Alimoche Común Neophron percnopterus es un pájaro bien conocido en la
Península Ibérica que no pasa fácilmente desapercibido por el color
general blanco del plumaje de los adultos teñido en varias zonas de
amarillento cremoso, solamente apreciable cuando se le ve de cerca y
contrastando mucho con las negruzcas primarias y secundarias de las
alas, lo mismo cuando el pájaro es visto por encima al volar que por
debajo. Alrededor del cuello tiene un tinte amarillento sucio y también
en la parte superior del pecho. Cuando nos sobrevuela
contra la fuerte luz del sol o del cielo, la cola es traslúcida y también en
ella se aprecia un ligero tinte amarillento. El primer plumaje otoñal es
completamente marrón negruzco, excepto los carrillos y garganta que son
amarillentos o cremosos. Como el Alimoche no es adulto hasta cumplir los
cinco años pasa por varios plumajes de transición que se van aclarando en
sucesivas mudas. Los ojos son rojos, la piel de la cara está desnuda de
plumas y es amarillenta o naranja. Las patas son amarillas y el pico marrón
oscuro, delgado en el extremo y con la punta muy curvada. En el tercer año
de vida ya posee una coloración que se asemeja bastante a la del adulto,
pero está aún lejos de ser completamente blanco. Los alimoches con el
plumaje completo tienen por lo menos cuatro años de vida. Hay ornitólogos
que dice que mientras no ha alcanzado este plumaje de adulto es incapaz de
reproducirse, porque es raro que un pájaro de la especie sin el completo
plumaje venga de Africa a criar en la primavera. Sin embargo, otros dicen,
sin más comentarios ni el origen de su información, que los jóvenes pueden
criar antes de adquirir el plumaje de adultos. El Alimoche es mucho más
pequeño que los demás buitres con la cabeza pequeña y el largo y delgado
pico destaca mucho cuando nos sobrevuela. Las alas son largas y bastante
anchas con los bordes paralelos. La cola tiene una característica forma de
cuña y es de longitud media, más larga que en los buitres común y negro y
más corta que la del Quebrantahuesos. Cuando se le ve venir de frente,
enseguida se nota que su perfil forma un arco. Al remontarse lleva las alas
planas con los extremos ligeramente doblados hacia abajo. También aparenta
más flexibilidad, menos rigidez que en las otras especies de buitres. En
vuelo activo, normalmente, y cuando sigue una línea recta muy marcada y a no
mucha altura, bate más las alas que los demás buitres, aunque también planea
mucho tiempo y se remonta a menudo. Aparenta ser un pájaro torpe y lento,
pero se pone en vuelo con sorprendente rapidez cuando se le espanta de
encima de una carroña. El Alimoche adulto no
puede confundirse con ninguna otra ave de presa, aunque a gran distancia el
diseño blanco y negro de la cara inferior de las alas puede dar lugar a
confusión con el Aguililla Calzada Hieraaëtus pennatus en fase clara, que se descarta
enseguida en cuanto se aprecia en aquel su cola en forma de cuña y su cabeza
más delgada y saliente hacia adelante. La Cigüeña Blanca Ciconia ciconia
también tiene un diseño de plumaje blanco y negro que se puede ver
claramente al volar, pero su envergadura es mayor, el cuello de ésta es más
largo y las patas sobresalen por detrás de la cola. Los inmaduros con
el plumaje marrón oscuro
pueden confundirse más fácilmente con otras aves de presa, pero también la
cabeza delgada y la cola en cuña los distinguen bien. A veces se los
confunde con los jóvenes de Quebrantahuesos, pero éstos son mucho mayores. Los adultos viven en
parejas, bastante separadas unas de otras y parecen ser poco sociables. El Alimoche Común vive en
zonas de montaña media ocupando riscos y acantilados y volando en terreno
abierto para cazar y alimentarse, por lo que sus nidos suelen estar en
cortados de montaña, pero cerca de algún valle donde un próximo curso de
agua permita la abundancia de pastos para el ganado. En la Cordillera
Cantábrica alcanza alturas superiores a 1500 metros y es frecuente en vuelo
sobre altas cumbres. Es un pájaro muy
silencioso y que parece siempre muy enigmático. En los nidos examinados la
porquería produce náuseas en especial cuando éstos están situados en
cantiles rocosos orientados al Sur. El olor es entonces inaguantable. El
pájaro visto de cerca tiene el aspecto de un pavo, con el plumaje siempre
erizado, la cara pelada y el pico ganchudo. Probablemente come de todo, aun
las mayores inmundicias. Los basureros pueden ahora reemplazar la escasez de
ganados que pastan en libertad en los montes y las pocas placentas
abandonadas son devoradas antes que llegue el Alimoche por los cuervos y
milanos. La alimentación del
Alimoche en la Península Ibérica ha sido objeto de numerosos y minuciosos
estudios por los ornitólogos. Ciñéndonos aquí algunos, señalaremos los datos
aportados por Bernis (1973) para zonas de las cuencas del río Duero y del
Tormes, donde el pájaro abundaba y se le conocía allí con el nombre de Blanquillo,
comiendo desperdicios y basuras incluso en las calles de los pueblos.
En León Castilla y Andalucía, acude a las majadas del ganado para picar excrementos y lo que haya entre
ellos, a lo que debe otro de sus nombres vernaculares españoles: el
de moñiguero. Bernis añade que en las
Marismas del Guadalquivir se le ve en compañía de milanos negros, buscando
como éstos peces muertos o fáciles de capturar. En el macizo de Peña Ubiña
(León-Asturias), cerca de una charca un Alimoche adulto es observado por
Bernis sujetando un sapo con una pata y matándolo a picotazos. Garzón (1973) estudió
bien 15 nidos en la zona centro-occidental española, señalando en ellos
restos de ungulados domésticos (ovejas y cabras), pero también de caballos,
vacas y uno de jabalí. ¡Incluso encontró excrementos de perro transportados
al nido! En una lista casi exhaustiva da: entre los peces, Cerassius
(2) y Cyprinus (9) ; batracios como el gallipato Pleurodeles
waltlii (1); reptiles como Lagarto ocelado Lacerta lepida (9),
Culebra de collar Natrix natrix (1), Galápago leproso Clemmys
caspica (30) ; entre las aves Aguililla Calzada (1), Anade Azulón (1 ),
Sisón Común Otis tetrax (2), Gallina doméstica Gallus sp. (2),
Perdiz Roja Alectoris rufa
(1), Ganga Ibérica Pterocles alchata (1), Cuervo Corvus corax,
(2), Corneja Común Corvus corone, Grajilla Corvus monedula
(1), Urraca Pica pica (2), Arrendajo Común Garrulus glandarius
(2), Carraca Coracias garrulus (1), Críalo Clamator glandarius
(1) ; y entre los mamíferos restos de Ciervo Cervus elaphus (2),
Perro (1 ), Gato (2), Liebre Lepus spp. (1), Conejo Oryctolagus
cuniculus (2 juv.), Rata común (1). Garzón comenta que según
los datos anteriores el régimen alimenticio parece ser muy variado y
consistir fundamentalmente en carroñas de animales medianos o pequeños,
procedentes con frecuencia de atropellos en las carreteras o de basureros.
También parecen tener cierta importancia piezas muertas y malheridas por
cazadores y alimañeros. Los galápagos son comidos introduciendo el pico fino
y ganchudo por las aberturas naturales del caparazón y no dejándolos caer
desde cierta altura sobre las rocas como se atribuye al Quebrantahuesos. Por
eso en ciertos casos, parece qué el Alimoche captura piezas vivas. Los
pollos de gallina doméstica también son atrapados vivos, a veces muy cerca
de las viviendas humanas. Pérez Chiscano (1973)
para Badajoz donde estudió dos nidos, encuentra los siguientes restos: dos
huesos de mamífero grande, un hueso de pez grande con aleta pegada, 3
culebras de agua Natrix maura pequeñas, una cabeza de Galápago, 2
alas y la cola de una Urraca, un ala de Alcaudón Común Lanius senator,
partes de una Cogujada Galerida spp, y una egagrópila con pelos de cabra y restos de Lagarto ocelado. La abundancia de
alimoches está indudablemente condicionada por la densidad de la cabaña
ganadera de una zona, que proporciona de una forma o de otra a esta especie
la mayor parte de su dieta alimenticia. Congost y Muntaner (1974) realizan
un trabajo completo en la isla de Menorca y aportan observaciones inéditas
sobre la alimentación y forma de realizarla en el invierno. Así determinan
que los alimoches que durante el otoño e invierno casi nunca buscan la
comida en solitario, sólo en los días de lluvia y baja temperatura por el
viento frío se generaliza esta conducta. En un mismo pasto para el ganado no
se agrupan demasiados individuos, siendo el número visto por estos
ornitólogos de 7 entre adultos y jóvenes de los primeros años. Los alimoches
efectúan sobre las vacas una intensa labor de desparasitación extrayéndoles
gran cantidad de garrapatas de las nalgas, ano y cola. Es curioso cómo
describen Congost y Muntaner la forma en que los alimoches efectúan esta
operación. «Se acercan a una vaca que está tumbada en el pasto y le sujetan
la cola con una pata apretándola contra el suelo mientras que con el pico
van arrancando los grandes ácaros de entre la piel; si alguna garrapata está
muy aferrada rascan con la otra pata hasta que puedan sacarla. Esta conducta
ha sido siempre observada con bovinos adultos, nunca con terneros, pues
éstos con ánimo de jugar persiguen y espantan a los alimoches. De la misma
forma explicada se valen para ingerir los restos fecales adheridos al ano de
las vacas, aunque lo normal es que coman los excrementos dispersos por los
campos cogiéndolos con el pico y levantando la cabeza para tragarlos. Cuando
descubren un cadáver se muestran muy desconfiados y sobrevuelan el lugar
durante mucho rato antes de descender y posarse cerca de la presa.
Unicamente se acercarán cuando los cuervos que suelen ser los primeros en
ver la carroña y descender hayan picoteado los ojos, la lengua y otras
partes blandas. Entonces un Alimoche se acerca y desaloja a los cuervos tras
lo cual abre el vientre del animal y comienza a comer las vísceras». Congost
y Muntaner notaron en Menorca que nunca vieron a más de un individuo
comiendo a la vez de un cadáver, aunque puede haber más posados alrededor.
Las presas más corrientes suelen ser en aquella isla cerdos jóvenes en
estado de libertad y con un elevado índice de mortalidad. Menos frecuentes
son los cadáveres de otros animales domésticos. En los comederos se nota una
jerarquía entre los indivíduos que componen un grupo y, aparentemente, el
grado de sumisión es proporcional a la edad del individuo o lo que es lo
mismo a la cantidad de blanco que muestra en el plumaje, siendo así los
ejemplares jóvenes dominados por los adultos. Ante una presa, se guarda un
riguroso turno, incluso cuando desparasitan una vaca y no dudan en lanzar un
picotazo si otro Alimoche de rango inferior se acerca demasiado o no espera
su turno. El Alimoche es
fundamentalmente un pájaro migrador aunque con núcleos de invernantes
repartidos por determinadas zonas de Iberia como luego se verá. Llega a sus
lugares de nidificación procedente de Africa en los primeros días del mes de
marzo. Marzo es el mes en que con un poco de suerte puede un observador
contemplar algunos vuelos nupciales, que verdaderamente sorprenden para
estos pájaros tan indolentes y de vuelo que en apariencia es lento y pesado.
Picados y ascensos rápidos se suceden en los días muy soleados y en las
primeras horas de la mañana, lanzando de forma ocasional un grito como un
trino acelerado, impropio, desde luego, de un ave de presa. Un entrante en una pared
rocosa, una cueva no muy profunda y sobre todo una repisa a condición de que
sobre ella exista un saliente que proteja el nido, es fundamental para que
los alimoches se establezcan, guardando una extraña fidelidad año tras año a
un mismo hueco del cortado rocoso. Se han citado también nidos de Alimoche
sobre otros viejos de Cuervo, situados en árboles en el sur de España, pero
las referencias son muy antiguas y no pueden ser ahora comprobadas. El Alimoche se distribuye
muy diseminado y no parece ser abundante en ningún lado. Garzón señala que
los nidos a mayor altitud conocidos por él no rebasan los 1.200 m. en la
Sierra de Gredos. En los Picos de Europa hay nidos a más altura, pero casi
el 80% de las parejas que anidan en Asturias y otras zonas cantábricas
ocupan pisos inferiores a los 1.000 metros y algunos ahora se sitúan muy
cerca de la costa y a nivel del mar. Garzón comprobó una distancia mínima
entre dos nidos ocupados de 2,5 Km y una densidad máxima de 3 nidos en 10
Km. El nido es una somera
construcción de ramas secas de arbustos y palos mezclados con huesos y
cráneos de animales, pieles, plumas, espinas de pescado y desperdicios y
forrado de lana de oveja. Un verdadero basurero maloliente y cuyos
componentes son aportados por ambos adultos. La puesta consiste generalmente
en dos huevos y por excepción tres. También se han controlado puestas de un
solo huevo, pero muy rara vez y los ponen en el nido con intervalos de tres
o cuatro días. Son de color blanco sucio a veces sin marcas, pero con
frecuencia manchados de marrón. El promedio de medidas de 200 huevos dado
por L. Brown v D. Amadon es de 66
x 50,4 mm. La incubación
empieza con el primer huevo y ambos sexos incuban alternadamente durante 42
días. La puesta comienza en marzo, pero puede efectuarse hasta finales de
abril. Los jóvenes alimoches al nacer tienen el plumón de color blanco puro,
durando el total período de crianza de dos meses y medio a tres meses.
Debido a la diferente fecha del nacimiento los pollos tienen tamaños también
muy distintos. El más pequeño generalmente muere y sólo uno se consigue
criar. En los muchos nidos examinados en la Península Ibérica por los
ornitólogos españoles, parece que sólo excepcionalmente se pueden encontrar
dos pollos criados en un nido. Garzón (1973) cita uno en la provincia de
Burgos en el que los dos jóvenes alimoches aún en plumón estaban muy bien
cebados y con los buches repletos. Probablemente no son tan raras las crías
de dos alimoches en un nido como el mismo Garzón supone. Los adultos ceban parece
ser que conjuntamente varias veces al día, pero la hembra hace con mucha más
intensidad este trabajo. Muchos ornitólogos señalan que frecuentemente los
alimoches regurgitan en la garganta de los pollos la comida. No está esto
muy claro y más fácil y comprobada ha sido la forma en que habitualmente la
hembra ceba con trozos de carne que arranca de los despojos llevados al
nido. Por lo menos esto es lo que he visto en nidos observados desde lejos
por mí. Cuando ya están cubiertos
con plumas, los pollos salen del nido y se sitúan en las proximidades de él
donde continúan siendo atendidos por los dos adultos. Allí pasan el día si
hace sol con las alas entreabiertas. El Alimoche ya se ha
dicho que es un pájaro eminentemente migrador y en los últimos días de
agosto inicia la emigración a Africa que alcanza su mayor volumen durante el
mes de septiembre. En el censo efectuado en 1973 durante los meses de
agosto, septiembre y catorce días de octubre en la zona del Estrecho de
Gibraltar, se contabilizaron 3.957 alimoches en paso hacia las costas
africanas. A este respecto Bernis, que dirigió el citado censo puntualiza
que «por primera vez se tiene una idea de la magnitud mínima de la población
de esta especie en Europa sudoccidental: un mínimo de unas 4.000 aves en
paso por Gibraltar en el verano-otoño de 1972 y posiblemente (cifra alta)
unas 5.500. Quitando sólo dos o varios cientos que pueden afluir desde
Francia, el resto son aves ibéricas» El Alimoche ocupa un área
netamente mediterránea durante la reproducción, pero en Europa también se
extiende por los Balcanes, bajo Danubio y Crimea. La población del sudeste
francés ya se indicó que debe andar por las 200 parejas. Todo lo referido a la
invernada del Alimoche es muy interesante desde que los ornitólogos
españoles están realizando observaciones que hace años se daban como
imposibles. Según Moreau (1972), los alimoches que emigran a Africa Tropical
son indistinguibles de los nativos que se reproducen allí. Esto es de
importancia práctica solamente en el nordeste de Africa porque la especie
cría muy rara en él occidente africano. Aún aquí, sin embargo, la
información sobre alimoches invernantes es muy poco satisfactoria, sobre
todo conociendo ahora los datos de paso por Gibraltar y los que existen de
que la migración de esta especie carroñera desde el Atlas marroquí hasta
Mauritania es verdaderamente espectacular. No obstante, no parece ser
abundante invernante en los países africanos. Así en el Senegal es muy raro,
pero en la zona inundable de los ríos es más abundante y en otros países
como Tchad la población nativa se dobla en invierno. Para nosotros tiene
verdadero interés la invernada de esta especie en Iberia que está ahora bien
comprobada. Los ornitólogos Congost y Muntaner han comprobado en sesenta
días de observación desde septiembre a febrero inclusive la presencia de
Neophron percnopterus en
la isla de Menorca durante 1971-72-73-74. Llegan a muy interesantes
conclusiones inéditas hasta ahora y que resumimos aquí. La existencia en Menorca
está íntimamente ligada a la densa cabaña ganadera y al régimen muy
difundido en la isla de estabulación libre, lo que le permite un mayor
aprovechamiento de los recursos alimenticios que le ofrece el ganado. Hasta ahora no se ha
podido comprobar si los alimoches invernantes en Menorca son también
sedentarios o si se ausentan para ir a anidar en otros lugares. Se ha observado también
una carencia de ejemplares semiadultos (de 3,4,5 años), siendo posible que
abandonen la isla en los primeros años para retornar una vez adquirida la
madurez sexual. Algunos dormideros están
situados en acantilados marinos. En ellos y en otros del interior los
alimoches se concentran al atardecer escalonados en las repisas, en
cantidades variables según los días. En estas concentraciones se distinguen
claramente tres zonas: a) dormideros; b) posaderos de insolación y c)
comederos. El número máximo de indivíduos en la concentración en enero de
1974 era de 47 alimoches adultos y casi adultos y ocho inmaduros (plumaje
oscuro) del primero y segundo año. |